



Comienzo con una acotación: sólo trato de algunas
cuestiones que escribió Marx como economista, entendida la economía como el
conocimiento que surge de tratar la actividad humana encaminada (aunque sea no
elegida, aunque sea forzosa) a producir bienes y servicios. No acepto el
principio de que sea para satisfacer necesidades, ni de que los medios
empleados sean de usos alternativos (Lionnel
Robins). Eso da igual. En tiempos de guerra se trabaja en el armamento y
maldita satisfacción tiene eso. Y en cuanto a los usos alternativos, si no
existen, no por eso deja de ser un trabajo esa actividad, no por eso deja de
producir bienes (o males) y servicios y a generar una renta. Eso, a los
obreros, asalariados, autónomos, etc., les da igual. Pero esto era una
digresión. Viene a cuento para acotar a Marx, porque esa es la única manera de
abordar todo el legado del revolucionario alemán. Y como economista, también se ha de ser
selectivo, forzosamente, pero a cambio de ser profundo. O al menos intentarlo.
Porque Marx es un economista, además de ser marxista, ideólogo, historiador,
político, filósofo, periodista, revolucionario, etc. Y como economista no hay
otra manera de empezar con Marx que darle el primer turno a la teoría del
valor-trabajo, guste o -como es mi caso- no guste.
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