



Cuando los expertos degustadores proceden a la cata de un buen vino, distinguen las misteriosas propiedades que encierra su esencia con una facilidad que asombra a los que somos profanos, pronunciando palabras conocidas pero que, en su boca, y mientras lo saborean, adquieren significado distinto, dando origen a todo un lenguaje que intenta traducir sensaciones, lo mismo que el pintor plasma un pensamiento en el lienzo, o el poeta pone en letras emociones que nacen del alma, convirtiendo la cata en una efímera obra de arte.
Pero pocos saben que las excelencias del buen vino se deben a la secreta labor de los duendes del lagar y a la misteriosa cata que hace la doncella de la bodega, dejando en el vino el sabor de sus labios.
Clasificado como: Narrativa › Relatos y cuentos
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Un relato de inconfundible color y sabor local. Los personajes atraen nuestra simpatía, sobre todo Emilio con su suculento lenguaje coloquial. El humor está muy bien manejado por el autor.