



A principios del siglo XVII el
duque de Lerma fue el primer gobernante del reinado de Felipe III. Uno de sus
objetivos fue transformar a la ciudad de Lerma, en Burgos, en un lugar acorde con su rango
y lugar de recreo real. Para ello construyó múltiples monumentos (Palacio,
Colegiata, conventos, iglesias) que transformaron para siempre la ciudad. A
poca distancia, el monasterio de Silos es, con su Claustro, una de las
principales joyas escultóricas románicas en España. El
autor recorre ambas ciudades y se interna por los caminos que le llevan a
pueblos cercanos y hasta el desfiladero de
Tiene 0 producto en el Carrito de la compra