



El desencuentro con ese instrumento de escribir lo enfureció: descompuso la cama hasta la última tabla. En aquella vehemencia no vocalizada, Francis maldijo de los lapiceros como de las armas, de las mujeres que abandonan a sus maridos cuando estos están encerrados como de aquellas que cobran por el placer de un coito…
Clasificado como: Narrativa › HumorTiene 0 producto en el Carrito de la compra