



Coges unos cuantos poemas, los pones en un blog, agitas fuertemente y los dejas caer en las páginas de un libro para que ellos mismos busquen su habitáculo, un espacio en femenino singular. Construyes un libro sin esfuerzo, porque no hay mejor manera de contarrestar la pereza que apelar a nuestra vanidad de futuribles poetas.
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