



Los
sueños, a veces entran sin llamar, a veces hay que empujarlos para que entren y
la mayoría de las veces hay que dejarse prendas en el camino para poder acariciarlo
con las manos. y con todo, hay veces que ni esta posibilidad entra.
Ellos
son la antesala de la realidad.
La
perseverancia y el estímulo hacen que los sueños dejen de ser sueños dormidos y
el desaliento y la desidia ayudan a que sigan siendo dormidos sueños.
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