



Al norte de Guadalajara, lindando ya con Teruel, se sitúa la
hermosa ciudad de Molina de Aragón. Es amplia su historia, su condición de
condado independiente medieval bajo el señorío de la familia Lara, pero aún es
mayor su belleza para el actual visitante. Localidad en declive económico desde
hace tiempo, pugna por resurgir turísticamente al amparo de su situación como
puerta al Alto Tajo. En este libro se describe en detalle la ciudad que el visitante
puede encontrar, sus estrechas calles, el imponente castillo en lo alto, el río
Gallo que atraviesa la localidad, iglesias como Santa Clara, San Gil o San
Francisco, pero también humildes ermitas como la de la Soledad.
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