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Paloma Roja

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  • Autor: Juan Alemañy Viñas
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 198
  • Tamaño: 170x235
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • ISBN Libro en papel: 978-1-105-11973-6
  • Descargas: 76
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Paloma Roja

Autor :  Juan Alemañy

 

Escritor uruguayo, radicado en Colombia. Cursó estudios de Literatura en Francia, en Paris VIII, con  Saúl Yurkievich, albacea de Julio Cortazar.

Ha escrito cuentos cortos, poesía y ensayos, y ahora publica su primer novela Negra, actualmente escribe en la Revista www.magazinlatino.se   de Estocolmo, Suecia.

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Argumento de la novela:

La muerte de un pintor judío es investigada por un escritor sueco, el cual también es asesinado cuando realiza algunos descubrimientos en la ciudad de Santa María.

Un detective privado próximo a El Mossad se pone a investigar la historia de lo que sucedió.

Santa María es una ciudad al borde la frontera imaginaria con Buenos Aires y Montevideo. Fué inventada por Onetti para darle rienda suelta a sus personajes con fines literarios.

La novela se desarrolla bajo el marco de novela policial, pero con el fin de reflexionar sobre el problema judío en el Río de la Plata, donde existe desde siempre un antisemitismo escondido y exagerado.

En el fondo los personajes se van a mover en un mundo hostil donde el autor desea rechazar las persecuciones de toda índole, que se realizan contra los seres humanos de todos los credos, religiones o ideologías. 

El que los personajes de la obra sean judíos, es un accidente, ellos podrían ser musulmanes, armenios, comunistas o cristianos, la denuncia es la persecución, la intolerancia en que los hombres viven, y despiertan odios innecesarios y ridículos entre ellos.

 

El primer libro de la trilogía se llama Paloma Roja, y crea la acción del detective Martín, quien intentará resolver el caso, acompañado de Paloma su ex mujer. Juntos irán recorriendo el camino de la ciudad, y tratando de ser lo más objetivos posibles, en un mundo donde todo es imaginario, y la objetividad es otra imaginación.

 

 

Detalle primeras 25 páginas de la novela Paloma Roja:

 

Paloma Roja

Capítulo l

 

           

Un hombre con fe es más peligroso que una bestia con

hambre. La fe los obliga a la acción, a la injusticia, al mal…

            Juan Carlos Onetti fundador de Santa María

La caminata espacial fue como siempre tranquila; Venus estaba ahí, las tres Marías, la Cruz del Sur y la Vía Láctea. Tengo la completa seguridad que el espacio se ve igual desde aquí o desde la Luna.

 

Las luces de Santa María eran misteriosas como hace ciento un años. Los olores a Lavanda inundaban la cuadra como en el futuro lo harían los jazmines, en  el sur de España.  El paisaje se hab&&a

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21 de Octubre de 2011 por alemanyjuan
Capítulo XV


(Entrevista a Isaac Borg, de la Revista Literaria Hjärnstorm. Estocolmo – Suecia)


Lo intemporal.

Entre los escritos de Borg, que estaba buscando para investigar algo nuevo sobre su última novela, encontré uno aparecido en la Revista de Literatura sueca Hjärnstorm, pude encontrar una suerte de elementos sueltos para mi estudio.
Borg era entrevistado por un periodista que le permitía hablar, no como los de Santa María que no dejan nunca pronunciar una palabra al escritor. Este le preguntó;

-En su última novela, “Desaparecer en Lavanda”, ¿usted habla o trata de insinuar algo, sobre los sistemas intemporales en el arte?

- ¿Cómo podría definirlos más explícitamente?, le preguntó el periodista.

-Bueno, no es fácil explicarme pero voy a tratar de ser lo más explícito que pueda. En las diferente expresiones artísticas, se pueden apreciar que algunos acontecimientos trascienden intemporalmente, casi sin tiempo. Esto sucede tanto en la pintura, como en la música y en las letras. Podemos encontrar en el caso de la pintura, pintores como Picasso, Van Gogh, Modigliani, Miró, Dali, Cezane, Boticceli, y tantos otros, que no es necesario mencionar, y tienen algo particular; es cómo uno reconoce sus trabajos en la distancia.

-Este reconocimiento se debe a la existencia de algo particular en su construcción, por la cual, cuando vemos una mujer de Modigliani, sabemos que solamente la pudo pintar él. Si no es de Modigliani, estaremos frente a una copia o un imitador. Aún así esa imagen no sea la misma de Modigliani y la escena sea completamente distinta.
Lo mismo sucede con los demás pintores, basta solamente reconocerlos en sus trazos, para que sus obras hayan alcanzado un grado tan alto como para denominar intemporal.

-La intemporalidad es algo huyendo a la clasificación del tiempo, rompe las reglas. Las obras podrían haber sido hechas en cualquier época del sistema solar, en cualquier planeta, como en cualquier país del mundo, por los mismos hombres que las hicieron. Ya hoy día no importa la fecha cuando fueron creadas, damos gracias a que fueron realizadas y siguen entre nosotros.

-Seguro que los colores para pintar un cuadro pueden ser afectados por el lugar donde viven los pintores, el cielo, las nubes, las montañas y el mar tienen cierta influencia de luces. Pero no se trata tanto de eso, ellos hubieran seguido siendo ellos mismos, en cualquier parte del mundo y del tiempo. El lugar es trivial. No importan las coordenadas.

-En la música lo intemporal entra dentro de la obra de un artista, tal vez con una sutileza muy especial, como para poder distinguir un Bach de un Vivaldi, un Mozart de un Chopin, una María Callas de una Anna Netrebko. Uno los diferencia muy bien, uno los conoce y ya no puede olvidar quienes son esos compositors que uno lleva dentro del alma.

-La literatura, o la acción de escribir, es algo similar, pero tal vez mas completa, la composición escrita implica la música y el color. Pero además de un contexto específico, tienen mucha importancia los sucesos como se van a tratar dentro de la novela, del cuento, o de la historia, ellas pasan en un lugar determinado, pero podrían suceder en cualquier otro lugar, sin importar el nombre del país, de la ciudad.

-Lo sucedido en Lavanda, la historia a la cual me he referido en la última novela, es sobre la desaparición de una mujer. Para que ella desaparezca, fue necesaria otra desaparición, de personajes que parecen intermedios, pero por su presencia, aunque parezcan intranscendentales, pueden ser los más importantes. En el fondo, como en la vida real, todos los seres humanos son importantes. En mi novela los personajes hablan con metáforas, con parábolas, con símbolos; yo soy esos personajes. Ellos se diferencian de los personajes exactos, iguales, milimétricos de otras novelas, donde los escritores describen los personajes como en la escuela. Aquí los personajes, los actores de la novela están libres, para tratar de decir aunque sea una verdad. Mis personajes en la novela no se definen, porque considero que los hombres son indefinibles, y misteriosos, si yo lo hiciera iría contra mis principios. Esos hombres y mujeres, mirando el río, observando la injusticia, fumando, bebiendo, haciendo el amor, ellos son el misterio. Los enredan las circunstancias que tampoco los pueden definir.

Mejor dicho no importa uno más que el otro, aunque mucha gente se sienta más importante a otra. Los asesinos son asesinos aquí y en la China, la cuestión cultural no puede servir para esconder crímenes, como lo hacen tantas culturas, que por ser una costumbre de fe justifican el atraso con la cultura como si fuera buena.

Es muy discutible el problema cultural pero no podemos justificar una asesinato social, como los realizados en Irán y otros países, donde matan a las mujeres que engañan a sus maridos a pedradas o ahorcadas en la plaza pública, por que han cometido una violación de una ley de conducta cultural. Eso mucha gente lo puede aceptar y tolerar, para mi tiene el mismo nombre si se comete en Santa María, en Estocolmo o en Tanzania. Eso se llama barbarie. Si dejamos pasar esos crímenes por culturales, dentro de unas décadas se van a justificar las exterminaciones masivas hechas por los nazis, o las de los Cátaros en el sur de Francia en el siglo XII/III so pretexto de purificar la raza occidental. Si dejamos pasar esa cuestión cultural, vamos a terminar justificando los terroristas suicidas, que se ponen una bomba al cuerpo y vuelan matando mujeres y niños.

-No debemos perdonar nada que huela a atraso, sin importar la etnia, el idioma, o la religión de donde provenga.

-Sin ir más lejos, la semana pasada, en San Juan de Nepomuceno, fue asesinado un hombre de cultura cristiana, por otros hombres de la misma cultura, en Colombia. El hombre fue amarrado a un árbol, donde fue torturado y asesinado a pedradas. Era el caso número cuarenta y siete del mismo año, en una sociedad equidistante de Irán, donde la gente de bien se aterra de lo sucedido a una mujer en Irán, que fue enterrada, y la mataron a pedradas por engañar a su marido. Se llama lapidación viva.

De este lado del mundo es idéntico o igual a Irán. No necesitamos decir que hay un problema religioso o político, para determinar el retardo en que se encuentran las sociedades. Las barbaridades suceden en “todas” partes. Los asesinos se protegen con religión, ideología, pobreza o política, con el fin de justificar sus crímenes.

-Cuando en un crimen como el de Lavanda, donde algunos personajes protegidos por la exención de las esferas sociales que ocupan en el escalafón social, tiene inmunidad para asesinar a alguien, estamos frente a un crimen contra la humanidad. El muerto sea un pintor, un médico, o un obrero, es un accidente, podría ser cualquiera de nosotros. Al encontrar un tema como el de Lavanda he querido desarrollar algo de la vida cotidiana en una ficción. Pensé que esto sería interesante, de jugar con la realidad y la ficción, hasta confundirlas en lo intemporal. No hay años, hay sucesos, y estaciones. El día y la noche, y algunas horas al azar, como las del almuerzo y la cena, decía Borg en otros escritos.

“La diferencia está en la ficción, los asesinos existen en la imaginación, pero aquí en Lavanda ellos son de carne y hueso”. Terminó el artículo de Borg con un suspiro de Paloma, y otro mío; aqui los asesinos no eran fantasmas.