



El manifiesto auge de los valores del Tener sobre los del Ser,
como tener fama, dinero, belleza, poder, juventud, fuerza...
en las sociedades opulentas y de consumo actuales, constituyen
los medios más simples para conseguir satisfacciones a los
deseos llenos de objetivos de provecho, ganancia y placer que se
edifican sobre el fundamento del ciego egoísmo.
La ambición, el orgullo, la prepotencia, la arrogancia, la
codicia, la cólera, la competitividad, la crueldad, la explotación
de las diferencias y el abusivo e ignorante uso de las categorías
y las opiniones inmaduras, expresan el egocentrismo, el núcleo
del apego, el enganche adictivo a esta estructura elemental,
aprendida, tan agresiva y depredadora que llamamos Ego.
El Budismo Zen con su Práctica, diluye directamente esta
enfermedad colectiva, originando una solución real de
aplicación inmediata, voluntaria y al alcance de todos para
cada individuo que rechace el egoísmo descrito como única
manera de comportarse y no se detenga en los análisis y críticas
idealistas o emocionales que suelen escamotear los cambios que
sí son posibles y que necesariamente han de comenzar por
experimentarse en uno mismo. El que no comienza por ayudarse
a sí mismo, no podrá ayudar a otros sino confundirles.
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