



Mi abuelo, Pablo Vila (Almeria, 1918), me explicó, hará cuatro años, una parte de su vida muy importante para él. Como miles de jóvenes fue forzado a luchar en una guerra civil que dividía España. Desde niño, su gran ilusión había sido jugar a fútbol profesionalmente, y
aunque la guerra se interpuso en su propósito, él no se rindió.
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