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I. OLEO AL PONIENTE: LOS VERSOS QUE QUIERO

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  • Autor: Tony Cantero Suárez
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 161
  • Tamaño: 170x235
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • ISBN eBook en PDF: 979-10-90584-85-3
  • Ebooks vendidos: 1
  • Vendidos: 1
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OLEO AL PONIENTE: LOS VERSOS QUE QUIERO. Con prologo de Fernando Sabido Sánchez. Primer volumen de la colección "Los Susurros de Cantero: Oleos Poéticos". Poesia y prosa poética con alto sentido modernista y lirico. 

* Volumen publicado a cuenta de editor por la Editorial francesa Les éditions Sokrys
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15 de Diciembre de 2012 por Cubanito-75
Prologo:

APUNTES SOBRE UN POETA QUE HA CREADO CON SUS VERSOS EN PROSA UN UNIVERSO POR LOS PUNTOS CARDINALES DEL AMOR, EL DESEO, LA PASIÓN Y LOS SENTIMIENTOS.

El sexo y el erotismo que arropan necesariamente al amor, a los sentimientos o al deseo, son conceptos que forman parte del indi-viduo y la sociedad desde sus albores, también la Literatura y en concreto la Poesía nos han regalado innumerables textos en los que se narra lo que debería sernos normal y común a todos los individuos, si bien la religión y la política han cuidado siempre de amargarnos la lectura con su artillería pesada, considerar pecami-noso el disfrute del texto y censurando en su totalidad o parcial-mente miles de libros de este importante e imprescindible género literario que se fundamenta en la esencia íntima del sentir y pro-ceder de la mujer y el hombre y de su libertad de expresión, que emana de la íntima naturaleza del ser.

“Y entre truenos yo te dejo toda mojada leyendo. A ti y a tu bello cuerpo, a ti y a mi sin misterios. A ti y a tus labios ebrios refleja-dos al espejo, que en sueños lleno de besos, que están pidiendo comértelos.”

(Extraído de: A ti mi musa, Pág. )

En Óleo al Poniente: Los versos que quiero, de Tony Cantero Suárez, el Poeta se transforma en el eje central sobre el que gira constantemente la mujer, la amante o la diosa y nos describe con un lenguaje poético muy personal los sentimientos, amor o pa-sión, lógicamente arropando al sexo que fluye necesariamente de cualquier relación amorosa y que en este poemario se reflejan sin ningún artificio, lo que denota que su poesía procede de su expe-riencia personal. Y como todo poeta con letras mayúsculas que se precie de su oficio, transforma a su amada en musa inspiradora desde la belleza del cuerpo y del alma.

“Y mis letras hacen fragua por las esquinas perdidas por donde su recuerdo anda; y se pega como tinta vertida sobre hojas blan-cas que ella en musa me regala.”

(Extraído de: Con estas mismas palabras, Pág. )

Como nos desvela Tony, sus versos son besos enamorados, dar-dos que lanza directamente al corazón de la amada, pretendiendo que su maravilloso veneno la inunde de apasionado amor y que alcance su destino como fin para llegar a ser correspondido, es lo cierto que el amor pleno se alcanza siempre en una doble direc-ción.

“La vida es una rima eterna que nos tiene alborotados, dando saltos y gozando, esperando el día acordado para perdernos al diablo; a habitar en el otro lado, como unos ángeles pálidos.”

(Extraído de: Así es la vida, Pág. )

Pero siempre tarde o temprano ocurre y de la misma forma que nos enamoramos, y ese sentimiento lleva al poeta a transformar una serie de palabras en la expresión más sublime del amor, llega el desamor, las palabras transforman su significado para expresar el dolor profundo que siente el poeta, que se agarra a lo vivido de modo distinto para que los recuerdos puedan ir cerrando en el subconsciente profundas heridas e impedir que en lo posible no llegue de manera inexorable el olvido.

“Así es la vida de rígida, toda cubierta de heridas y de alegrías maldecidas, toda pobre toda rica, toda dicha de rutinas que entre las penumbras duermen. Dispersadas como hormigas reveladas contra un régimen, que les aturde la risa y les sofoca la estima.”

(Extraído de: Así es la vida, Pág. )

Ha llamado poderosamente mi atención una parte del poemario en la que Tony Cantero nos grita que quiere amar sin utopías. La utopía no es más que un estado fuera de los límites de la razón, del tiempo y del espacio. Y amar sin utopías sería el máximo en el nivel de amor que puede alcanzar un ser humano, un amor ab-soluto sin ningún límite ni barrera; el amor absoluto.

“Y hacer una coreografía con tus alas y las mías batiendo abier-tas y rítmicas, ondulando melodías para abajo y para arriba. Y atar tus manos a la mías y con los pies hacer fintas y otros pasos que me inspiras; y luego encenderme en tinta y describirte en po-esías, que duren toda la vida...

¡Quiero amar sin utopías…! “

(Extraído de: ¡Quiero amar sin utopías!, Pág. )

Nos encontramos con una oda al amor y al deseo, en la que reco-noce su ateísmo, más invoca poseer el poder de Dios para conse-guir su propósito con la amada. En otro momento el poeta se transforma en el pintor de su historia y traslada al lienzo con co-lores de fuego lo que anhela. A pintar el vacío sin un fondo al que lanzarse en pos de sus deseos. Se propone recurrir al milagro ab-jurando de la locura innata a su situación, para afirmar, desde la razón, los sentimientos.

Hasta gritarle que no es cierto lo que de él se cuenta, que la rumo-rología proviene de mentes insanas y envidiosas.

“Vendrán diciéndote un día que la luna se ha perdido entre ca-pullos de hiedra que por un muro se empinan. Que mariposas viajeras se han dado tragos de menta, sobre las arenas acostadas con el chulo de las islas.

Que en una playa encantada por unas brujas de feria, el amor pasa mañanas entre canciones y juergas.”

(Extraído de: Rumores, Pág. )

Tony Cantero concluye su recorrido por un mosaico amoroso de una magnitud hasta ahora impensable, persiguiendo y alcanzando absolutamente todos los medios posibles al servicio de los poetas para lograr su objetivo, que el lector se introduzca en su mente y que por unas horas sea protagonista de tantas y tan diversas expe-riencias y con un canto a la vida que seguirá fluyendo hacia un destino imprevisible y desconocido, pero del que sí les aseguro unos cuantos libros tan intensos y enriquecedores como éste.

“¡Quiero morirme y no puedo, quiero llorar y no puedo; quiero esperar y no puedo, por eso sigo sonriente!”

(Extraído de: ¡Quiero esperar y no puedo!, Pág. )

Fernando Sabido Sánchez
Poeta
[Desde el invierno madrileño]