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Las dos horas de Esther

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  • Autor: Miguel Ángel Aragüés
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 355
  • Ebooks vendidos: 15
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Un abogado de Barcelona y una abogada de Madrid, de un gran despacho ella, miembro de un bufete colectivo él, enfrentados profesionalmente por casualidad, ven surgir una pasión entre ellos que viven en encuentros a mitad de camino, en Zaragoza. Dos visiones distintas de la profesión y del mundo les separan y una pasión irracional les atrae y les supera, mientras alrededor suyo la vida real, las ambiciones humanas y la violencia les amenazan y ponen a prueba.
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11 de Junio de 2014 por LuisdeArgote
Esta semana he leído la ejemplar novela de Miguel Ángel. Hace solo unos meses me comentaba lo contento que se había quedado con ella y realmente, yo no recordaba haberlo visto con tanta ilusión por ninguna de las anteriores; y desde Omeya ya van unas cuantas. Al leer Las dos horas de Esther he comprendido su paternal entusiasmo con el nuevo retoño. Enseñar deleitando, devoto de su profesión de abogado, ha sido una constante en sus escritos. Recuerdo la desternillante acción de una de sus novelas, El Solar, donde homenajeando a Tom Sharpe pone blanco sobre negro describiendo las maniobras especuladoras de que está siendo objeto, ya entonces, el solar patrio. Aquí, sin embargo, a ese sórdido mundo empresarial asociado al crimen se enfrenta con las flacas armas del derecho laboral y penal un héroe carvalhiano confeso. Partiendo de la trágica muerte de de un gorrión bisoño en las procelosas aguas del estanque del vestíbulo de Atocha nos sumergimos en la trama, que serpentea por geografías de atento viajante. Vivimos por unas horas en Colombia donde se elude explicitar la obscena entrada en la resignación y en alcoba de la viuda del occiso. Y viajamos por la Zaragoza de la Expo y la modernista de Ricardo Magdalena, o la Barcelona de las Ramblas y la Plaza Real disfrutando de su hostelería (como no), turistas en esas dos ciudades natales y favoritas del autor.
Y así, entre entre anilinguos, cunilinguos, felaciones, feroces penetraciones por delante y hasta por detrás, y, sobre todo, multiorgasmos provocados por la pericia del amante maduro, nos va exponiendo los diferentes códigos deontológicos de dicha profesión, su épica y sus miserias, que es de lo que realmente va la cosa. De eso, de amor y de una justicia poética que, al final, parece dejar las cosas en su sitio poniendo a cada personaje donde le corresponde, al menos de momento, pues el “continuará” está ahí, latente, en ese final abierto que nos hace esperar nuevas noticias de sus poliédricos héroes.
Yo he disfrutado con esta novela, que es de lo que se trata. ¿O no?
Salud
Manuel Marteles