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LA QUINTA COPA

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  • Autor: EMILIO GONZALEZ VALCANERAS
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 69
  • ISBN eBook en PDF: 1504013754879
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La calma que desprendía el salón se asemejaba a la de cualquier día, ya en las postrimerías del verano. Solo quedaba salpicada por el estridular de los grillos; no convertidos en elementos discordantes, sino integrantes de ese silencio, como mensaje ofrecido por la naturaleza nocturna…

 

Unos pasos lentos surgieron fuera de la casa. Y con ellos, dos voces se percibían cada vez más cercanas:  

–Ahí está la iglesia en ruinas…

            –Creo que hemos llegado, Lucía...

–Mira... Ha dejado la puerta abierta.   

Entraron con sigilo, cogidos de la mano…  Llevaba ella un vestido más bien ceñido, y los cabellos claros quedaban recogidos en moño; eso le otorgaba cierto aire clásico de veinte primaveras. Él aparentaba treinta años, y la ropa de sport color beige concordaba con su fino porte.

–¿Y el doctor…? Es raro que no nos haya recibido –observó la joven.

–No sé… Quizá se encuentre arriba. Sentémonos mientras esperamos... 

La mesa de centro, el sofá y dos butacas, colocadas en los extremos, formaban un conjunto bien definido, como elemento armónico en aquel rectángulo de mampostería.

Lucía giró el cuerpo para examinar el lugar con mayor detalle: poseía el salón un estilo acogedor. En la pared del fondo, la librería empotrada ofrecía aires grandilocuentes y cultos que contrastaban con la simpleza del pequeño aparador situado a la derecha, destinado como simple apoyo para el teléfono fijo. Desde allí, una escalera de madera iniciaba su recta trayectoria para comunicarse con la planta de arriba… En el lado izquierdo de la estancia, al fondo, varias cortinillas ámbar guardaban la ocasión para mostrar su tintineo ante cualquier roce. Y situada más cerca, una ventana abierta daba al jardín, justo enfrente de la puerta principal.   

–¡Qué calor más pesado! –Lucía se quejó de repente.

–Sí. Me temo que nos costará conciliar hoy el sueño.

–Como… la noche del pasado lunes –recordó ella, pensativa.

–¡Bah! Intenta no recordarlo ahora, mujer.

–Juan, sigo sin imaginarme a qué obedece esta cita con el albacea de mi padre.  

–Pues ya falta menos para saberlo.

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