bubok.es utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y a recordar sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Ver política de privacidad. OK
Buscar en Bubok

MANEJO DE LA TERAPIA DE PRESION NEGATIVA EN HERIDAS CRÓNICAS

Impuestos y envío no incluidos
Compra online y recoge tu pedido gratis en nuestra tienda
Pídelo ahora y págalo contra reembolso
  • Autor: LAURA CARRIÓN LAGUNA
  • Autor: MARÍA DEL MAR ZAPATA SÁNCHEZ
  • Autor: MARCELA ELIZABETH PACHECO BARRIGAS
  • Autor: RUBÉN BERNAL MARRUFO
  • Autor: VERÓNICA MARTÍNEZ LÓPEZ
  • Autor: VERÓNICA SÁNCHEZ MARTÍNEZ
  • Autor: IRENE RODRÍGUEZ ARCIS
  • Autor: LIDIA CEREZO HERNÁNDEZ
  • Autor: CRISTINA CASAS CÁNOVAS
  • Autor: CONCEPCIÓN VALDIVIA JIMÉNEZ
  • Autor: CONSOLACIÓN ÁNGELES ILLÁN DÍAZ
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 52
  • Tamaño: 150x210
  • Interior: Color
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • ISBN eBook en PDF: 978-84-686-9805-2
    ISBN Libro en papel: 978-84-686-9804-5
Ver ficha técnica completa

Una herida es toda aquella lesión física debida a violencia, accidente, cirugía, etc., en la que se produce una laceración o ruptura de la piel y, habitualmente, daño de los tejidos subyacentes.

Se clasifican habitualmente en:

a) Agudas: aquellas que, desde su génesis, aún no han completado el

ciclo natural de cicatrización, que habitualmente tiene una duración de

entre cuatro y ocho semanas.

b) Crónicas: heridas en las que no se ha producido el proceso de

cicatrización, no recuperándose la integridad funcional y anatómica.

Dentro del proceso de cicatrización de las heridas se contemplan tres fases:

1. Inflamatoria: es una fase inmediata, de dos a cinco días de duración,

en la que se produce vasoconstricción, agregación plaquetaria y

formación del coágulo de tromboplastina. Posteriormente, los

neutrófilos y macrófagos migran a la herida, actuando los primeros

de forma primaria contra la infección, y los segundos, secretando

mediadores inflamatorios como citoquinas y factores de

crecimiento que limpian la herida y sientan la base de la siguiente

etapa.

2. Proliferativa: está marcada por un predominio de fibroblastos y de

células endoteliales, dando lugar a la formación de la matriz

extracelular y de los nuevos vasos sanguíneos. En esta fase se

acercan los límites de la herida, disminuyendo el tamaño del defecto

tisular, siendo su duración desde dos días hasta tres semanas.

3. Remodelación: en esta fase la piel sustituye al tejido de cicatrización.

Las fibras de colágeno formadas incrementan la resistencia, aunque

el tejido resultante sólo tendrá el 80% de la original, oscilando su

duración entre las 3 semanas y los 2 años1.

Las heridas crónicas, son lesiones de la piel con una escasa o nula tendencia a la cicatrización. Su prevención y tratamiento, tanto en atención hospitalaria, primaria y sociosanitaria, son los cuidados más habituales dentro de la actividad de los profesionales de enfermería.

La situación epidemiológica y socioeconómica actual que rodea a las heridas crónicas las ha convertido un problema de salud importante que interesa dar a conocer; ya que son una importante causa de morbilidad, provocando un elevado porcentaje de incapacidad y asociándose a un incremento en la mortalidad de los pacientes. Por todo ello, suponen un importante problema de Salud Pública y tienen gran impacto en el gasto sanitario.

Como se ha mencionado, se consideran heridas crónicas aquellas en las que la cicatrización no progresa de la forma esperada, por detenerse habitualmente en la fase de inflamación o de proliferación, o por ser recurrente situándose el límite temporal entre las cuatro y las ocho semanas.

Los factores que pueden impedir una adecuada cicatrización son diversos, siendo unos de carácter sistémico y otros meramente locales (infección, etc.)1. Con respecto a las complicaciones, las más frecuentes son el dolor, la infección y la amputación, asociándose todas ellas con la necesidad de asistencia médica y de aumento de la mortalidad.

El manejo óptimo de este tipo de heridas comienza con una valoración temprana, lo que permite que el tratamiento adecuado se inicie ya en

estadios iniciales. Esto se basa en la identificación de los pacientes de riesgo, en la educación de los mismos y en una vigilancia adecuada.

Una vez establecida la herida crónica, el tratamiento convencional incorpora los principios comunes aplicados al manejo general de las heridas: desbridamiento del tejido necrótico, mantenimiento de un lecho de herida óptimo y control de la infección. Estos elementos comunes se combinan con diferentes técnicas, teniendo en cuenta el tipo de herida y las características clínicas del paciente1.

Este tratamiento estándar tiene algunos problemas, como la posible desecación de la herida, el desbridamiento no selectivo con el cambio de las gasas y la necesidad de cambios frecuentes de las mismas. Los cambios de apósito pueden llevarse a cabo una o varias veces al día o cada cierto número de días, sin que existan protocolos estandarizados que definan cual es la adecuada frecuencia del tratamiento a realizar.1

En conclusión podemos decir que la introducción de la presión negativa tópica (PNT) mediante el uso del dispositivo VAC para potenciar la cicatrización de las heridas, es muy beneficiosa, y su uso puede considerarse un cambio en el tratamiento de numerosos tipos de heridas.

...[Leer más]
No existen comentarios sobre este libro Regístrate para comentar sobre este libro