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Nobleza e Hidalguía en las altas tierras de Lalín

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  • Autor: Antonio Viñas
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 200
  • Tamaño: 150x210
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • ISBN Libro en papel con solapas: 978-84-686-4461-5
  • Vendidos: 101
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Pese a lo que popularmente tiende a creerse, es inexacto suponer

que estos contratos fueron siempre detentados por simples

campesinos. Ya desde fines del siglo XVI se observa una

cierta tendencia a que los grandes propietarios, en lugar de

aforar sus tierras a humildes labriegos, lo hicieran a escribanos,

miembros del clero local y sobre todo hidalgos, realidad que se

consolida en las décadas siguientes. Estos grupos sociales, en

lugar de trabajar directamente las tierras aforadas, tendieron a

actuar como intermediarios subarrendándolas a su vez a campesinos

a cambio de sustanciosos beneficios, generalizándose

de este modo la práctica de subforo, que volvía a reproducir las

características del contrato foral inicial.

Gracias a este sistema, la hidalguía campesina, adscrita a

la tierra, es decir, que vive “de y en el campo”, poseedora de

sus tierras y detentadora de numerosos subforos, va a experimentar

un considerable aumento de su poder económico,

que revierte en unas mejores condiciones de vida, y también

en la potenciación de su actividad edílica, buscando

quizás emular el modo de vida de la alta nobleza. En una

palabra, se convierte a lo largo de la Edad Moderna en un

colectivo rentista y emergente cuya principal fuente de riqueza

radica en las rentas procedentes de la tierra y que será

el principal responsable de la construcción de numerosos

pazos, que se convierten en su morada más representativa.

Obviamente, junto a ella, la Alta Nobleza constituida

por los grandes linajes aristocráticos, como los Lemos, Andrade,

Altamira, Sotomayor, etc., en muchos casos, desvinculada

ya de sus casas solares y sometida a un evidente proceso

de castellanización, pero beneficiaria también de las

mejoras agrícolas que se experimentan en las tierras de su

propiedad, ayudará al desarrollo de la arquitectura pacega,

al emprender la ampliación y mejora de sus casas solares.
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