



El corazón mira al día que está afuera y se complace.
Y complacido se viene al verso.
Y luego, da media vuelta y observa la noche, que está adentro,
y más todavía se complace y más todavía se viene al verso.
Afuera, adentro,expandirse y contraerse,
salir, entrar, sístole y diástole.
Jamás ausente la mirada de este eterno corazón
que todo lo contiene y todo lo esparce,
que todo lo crea y recrea una y mil veces
en los íntimos foros de su silencio
y en la franca redoma de su vacuidad.
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