



Absurda primavera de ciudad. Como la navidad del hemisferio sur, que resulta incoherente entre tarjetas y nieve industrial, rodeada de bikinis y sudor de sofá. Se escucha piar a algún pájaro, pero no consigues localizarlo en el mosaico gris. Primavera acromática de zona verde, treinta metros cuadrados de césped sin árboles. Me falta algo. Soy un urbanita convencido, eso sin duda, pero últimamente necesito un verde escarchado que me inunde, que me empape… Aunque deteste el campo, quiero dejarme caer entre la hierba virgen, quiero observar la flora y la fauna. Quiero ver cómo comen los ciervos, como si fuera estúpido o estuviera enamorado…
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Interesantísma fabula urbana que se lee en un tiro.