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Crónicas de Atlantidavid

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  • Autor: David Millán
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 167
  • Tamaño: 150x210
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • Vendidos: 4
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"–¡Eh, tú! ¡Sí, tú, Colón tolón, Colón, atolón! ¡El del huevo! ¡Te estoy hablando a ti! ¡A ti, verraco, que partiste de la vila de Pals con tus tres carabelas y descubriste un continente entero! ¿Te crees mejor que los demás por eso, eh? ¡Pues no, señor, no! Ah no, Colón, tú, don Cristóbal, sé que la palmaste en Valladolid el año de Nuestro Señor de 1506, pero tienes que escucharme igualmente, de todas todas...! ¡Yo, David Alkyxx, soy superior a ti, desgraciado! Tú tenías un huevo, yo tengo dos, para que te enteres. ¡Hips! ¡Viva el vino tinto joder...! ¡Y viva Can Porquet y sus bodegas! Yo David Alkyxx, por mis santos bemoles y los siete sacramentos, te digo que voy a hacer algo grande... Joder, voy a hacer algo MUY grande, voy a descubrir un nuevo continente. Sí qué pasa, voy a descubrir EL SEXTO CONTINENTE y me voy a quedar así de a gusto. Por cierto creo que he bebido demasiado... ¡que alguien llame a la guardia nacional!"

David Alkyxx, marinero de la Mar Océana
1 comentario sobre este libro Regístrate para comentar sobre este libro
22 de Octubre de 2009 por DanielHR
Tratar de resumir estas Crónicas de Atlantidavid es una tarea casi imposible. Esto no se debe a que el argumento esté mal planteado o tenga algunas lagunas. En absoluto. La trama está tan diabólica y deliciosamente urdida, que incluso aquellos que nunca se hayan acercado a la obra de David Millán no tendrán más remedio que quitarse el sombrero y entusiasmarse con la narración. Como diría aquel: "Esto es así aquí y en la China Popular". Y es que leyendo a nuestro amigo David, uno no puede evitar marcharse al bar de la esquina y pedir una ración de antibióticos al ajillo. En Crónicas de Atlantidavid no hay sitio para la coherencia, siendo ésta sustituida por un sensacional y fresco sentido del humor, casi sacado de una buena pelicula de los Hermanos Marx.La historia es la siguiente: Estamos en lo albores del siglo XXI y la civilización occdidental (así como una buena parte del mundo mundial) se encuentra al borde del colapso. La humanidad entera agoniza. La "Gran sequía mental" ha provocado que la gente aparque los libros y se recree viendo por televisión la vigésima edición de Gran Hermano. "Sólo un milagro puede salvarnos" dicen los científicos. Todo depende del intrépido David Alkyxx, antiguo lobo de mar, al que se le ha metido en la cabeza la idea de emular a Cristóbal Colón y descubrir un nuevo continente. Tras proceder al reclutamiento de su disparatada tripulación (formada por Carlos Pantojo, un tierno e inteligente chaval de doce años; y Anita Desmoines, su novia de veintiséis), el navío de Alkyxx se echa a la mar, llegando a sufrir las inclemencias meteorológicas de rigor y un encuentro con el todopoderoso rey Neptuno, monarca de los Siete Mares y parte de Los Monegros.Contra todo pronóstico, nuestros héroes descubren la maravillosa tierra de Atlantidavid, un territorio inhóspito situado en la esquina del glopo terráqueo (ya sabéis, allí donde el diablo pega tres gritos y no se le escucha, tirando a la izquierda y luego girando a la derecha, muy cerca de la rosa de los vientos). Será a partir de este momento en el que comience la verdadera aventura, pues David y sus amigos tendrán que vérselas con los malvados masones gnósticos y sus hordas de motoristas heavys, los cuales se muestran contrarios a que semejante descubrimiento salga a la luz pública.A continuación, y casi sin darnos tiempo a respirar, veremos desfilar ante nuestros ojos una sucesión de hechos surrealistas y divertidamente absurdos, que sin lugar a dudas, harán las delicias del lector. Para combatir a sus enemigos, Alkyxx y compañía contarán con la ayuda de Nancy, la sirenita travesti (sí, tal como suena); el Conde Friki, el vampiro más divertido y alocado de la Transilvania profunda; y el noble duque medieval Salustiano Botella de Champaña, sacrificado mayordomo de la corte neptuniana (es una larga historia...) y amante de la citada sirena. Junto a estos personajes, nos encontrarenos a Pepper de la Serna y al eminente profesor La Bola, representantes de la "Santísima y muy leal Iglesia vaticana", aliados de última hora y valientes compañeros de viaje.La prosa terriblemente ágil de David terminará de ponernos en situación (no faltan las expresiones del bueno de Chiquito de La Calzada). Todo ello aderezado con situaciones imposibles y asombrosos viajes a través del espacio-tiempo que, desde luego, no podían faltar.David, con un estilo muy cercano al de los escritores Adreu Martín y Jaume Ribera (Todos los detectives se llaman Flanagan, Flanagan de luxe...) nos plasma en este divertidísimo libro una descacharrante historia en la que el mundo entero parece estar patas arriba, y cuyo argumento se encuentra a mitad de camino entre una obra de Alex de La Iglesia (Plutón Verbenero) y una película de los inolvidables Fernando Esteso y Andrés Pajares, combinándolo todo con la genial Los visitantes... no nacieron ayer.Diversión (¡muchísima diversión!), irreverencia y un punto de locura son las cartas de presentación de un libro más que recomendable.