



El mundo no se acaba en el cableado eléctrico o en una gran estrella, ni siquiera tiene fin en el tiempo. El mundo trasciende con la música, con el arte. No hay necesidad de buscar inspiración en cuanto autor sobreexplotado se presente. Mi mente está infestada de canciones, tengo sonidos metálicos inundando mi consciencia. De pronto me siento a la mitad del Octavarium, soy un Fantasma en Insurgentes.
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