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Dios y la Riqueza. ¿Cómo atraer bienestar y prosperidad a tu vida?

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  • Autor: Alexander Ortiz Ocaña
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 105
  • Tamaño: 150x210
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • ISBN Libro en papel: 978-958-8531-08-3
  • Ebooks vendidos: 25
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¿EXISTE DIOS O NO EXISTE?

 

 En todas las dimensiones de la vida uno toma decisiones basadas en probabilidades más que en evidencias y pruebas fehacientes de los acontecimientos. La seguridad en nuestra cotidianidad no existe. Lo único seguro que hay en este mundo, en esta vida, es la muerte. ¿Por qué pretender entonces buscar pruebas concluyentes, hechos, situaciones, eventos, acontecimientos y evidencias que demuestren la existencia de Dios? 

Tú no estás seguro que mañana estarás vivo, ni que estarás en el mismo lugar de trabajo donde te encuentras hoy, ni que vivirás en el mismo hogar, ni que las personas que están hoy a tu lado mañana también estarán. No existe ninguna seguridad de todo esto.

Todos nosotros vivimos siempre con determinados niveles de inseguridad, dudas, incertidumbres, y constantemente nos basamos en probabilidades para tomar nuestras principales decisiones. Por eso, en el análisis sobre la veracidad de la existencia de Dios no podemos dejarnos llevar por las probabilidades.

¿Qué probabilidades hay de que Dios exista?

Esa no debe ser la pregunta acerca de la verdadera existencia de Dios, porque la existencia de Dios no es cuantificable, no podemos demostrar objetivamente que Dios en verdad existe, no tenemos pruebas absolutas de que es así.

No vemos a Dios pero lo sentimos en cada paso que damos. Dios existe.

Mucha gente se pregunta por qué hay tanta muerte y miseria en este mundo loco. Si en verdad Dios existe, entonces por qué hay tanto desempleo, guerras, prostitución, drogas y alcoholismo.

¿Por qué Dios no soluciona los principales problemas actuales de la humanidad?

¿Quién creó estos problemas?, ¿Quién es Dios en realidad?

Todos los seres humanos en este mundo necesitamos conocer cómo piensa, cómo siente y cómo actúa Dios. No conviertas esta necesidad en un problema. Conviértela en un proyecto de vida.

Tú eres parte del problema, y tú eres parte de la solución. Todos nosotros somos parte de Dios. Nuestro corazón está lleno de eso que llamamos Dios. Allí debemos buscar la solución definitiva para estos problemas. Por eso, cada día más que nunca me convenzo de que Dios en realidad sí existe y necesitamos cada día más la intervención divina de Dios en nuestras vidas.

La necesidad más grande del mundo, el principal problema que tiene hoy la humanidad, es precisamente entender la esencia, la identidad y la verdadera naturaleza de Dios. ¿Cómo es Dios?, ¿Qué hace?, ¿Por qué lo hace?, ¿Dónde está Dios?

Y si es cierto que Dios existe ¿Por qué no lo vemos?

Jamás se podrá demostrar científicamente la existencia de Dios. Ese no es el papel de la ciencia. Los métodos científicos existen para estudiar la naturaleza, la sociedad y el pensamiento humano, y el método para descubrir a Dios es la Fe, porque Dios está fuera del alcance de los métodos científicos. 

La ciencia no puede resolver el misterio de la existencia de Dios, porque Dios no es natural, ni físico, sino espiritual. Y la espiritualidad se explora mediante la Fe, no mediante la ciencia.  

Antes de analizar la naturaleza de Dios en tu entorno, debes valorar la forma en que percibes a Dios. Antes de mirar hacia el exterior en busca de respuestas referentes a la existencia de Dios, debes primero mirar hacia tu interior. Allí está la naturaleza de Dios.

Dios se conoce con el corazón, no con métodos científicos. Si tú sientes a Dios en tu corazón, si lo vivencias dentro de ti, es porque Dios existe. Y eso no tienes que demostrarlo científicamente, basta con sentirlo, esa es la mayor evidencia. No lo ves, pero lo sientes. Existe. Por supuesto que Dios no existe físicamente, no podemos verlo. El no existe en un espacio específico donde podamos buscarlo y encontrarlo, como tú y yo. Dios no tiene tres dimensiones como nosotros. Dios es espíritu, está en nuestras almas, y como tal permea todo cuanto nos rodea.

Dios está diluido en el espacio y en el tiempo, así como está la sal en el mar. Dios es el creador de todo el Universo. Está fuera del Universo y está dentro del Universo. Dios es fortuito, autónomo, aleatorio e independiente, no tiene causa que lo haya originado, es eterno, todopoderoso e infinito.

Dios no tiene límites, no tiene principio ni final, es amplio, profundo y atemporal. No tiene tiempo ni espacio, es dueño de todo el tiempo y de todo el espacio. Dios es omnipresente y omnipotente.

Estoy plenamente convencido de que Dios sí existe y que fuimos creados por El y no por otras razones, causas o motivos.

¿En cuál de estas tres posiciones estás tú?

1.- ¿Crees en la teoría de la evolución de las especies, de Darwin, sin la intervención de Dios?

2.- ¿Crees que el ser humano se ha desarrollado durante millones de años a partir de formas menos perfectas con la autorización de Dios?

3.- ¿Crees en la teoría creacionista de la Biblia que planea que el hombre fue creado de una vez como somos en la actualidad hace 20.000 años?

En el año 2004, en un estudio que se hizo en Estados Unidos, el 17 % de los encuestados eligió la opción 1, el 38 % escogió la opción 2, y el 45 % de está en la posición 3.

Francis Collins (2007), uno de los científicos que descubrió el genoma humano, uno de los hallazgos más fascinantes en la actualidad, nos revela que los principios de la ciencia se complementan con los principios de la fe.

La diversidad de votos en las respuestas a la encuesta aplicada se estrecha cuando los científicos nos muestran la maravilla que constituye una célula humana.

En cada célula está contenido un manual de funcionamiento de más de 3 mil millones de letras. Este es el instructivo que explica nuestros procesos habituales de vida (afectivos, cognitivos  e instrumentales). ¡Inverosímil!. Pero cierto.

¿Es posible seguir sin creer en Dios ante semejante hallazgo?

Es más creíble la idea de que el hombre como invento creativo es el resultado del diseño inteligente y perfecto de Dios, que creer en cualquier otra concepción de la creación por causa del azar. Sólo basta con analizar la perfección del funcionamiento del ser humano para darnos cuenta que tuvimos que haber sido diseñados por alguien o algo, y ese alguien o algo es precisamente Dios.

Si analizamos el perfecto funcionamiento del ojo humano, con tantas partes y minicomponentes desempeñándose de manera simultánea, la maravillosa y espectacular estructura interna de nuestros oídos, nuestro extraordinario sentido del olfato y del tacto, nuestra hermosa capacidad de amar y de pensar, y los perfectos, rítmicos y sonoros latidos de nuestro corazón,  sobran razones para confiar y tener Fe de que fuimos creados por Dios.

Y para creer en la existencia de Dios, no necesariamente debemos ser religiosos, basta con preguntarnos:

1.    ¿Por qué existe todo esto tan bello y precioso, tan preciso, fiel y exacto dentro del Universo en un mundo tan asombrosamente diseñado?

2.    ¿Quién, qué y cómo organizó todo esto tan sorprendente, admirable y milagroso?

3.    ¿Quién, qué y cómo creó el maravilloso Universo?    

A ti, amigo lector, que no crees en la existencia de Dios, te afirmo con toda seguridad que El si cree en ti, y además te confieso que hace algunos años yo pensaba igual que tú, pero cuando conocí quién, qué, para qué y cómo es Dios, realmente mi vida cambió y dio un giro de 180 grados.

Dios está más cerca de ti de lo que tú te imaginas. Te invito y te exhorto a que lo descubras dentro de ti, en tu corazón, y elimines tus dudas, temores, incredulidades y escepticismos. Estoy seguro que el Dios que yo conozco es el mismo Dios que tú necesitas.

Sigue leyendo y me darás la razón……

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