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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
				  <webMaster>info@bubok.com (Bubok Publishing)</webMaster>
		<item><title>Paco el hidalgo de la Punta</title><link>https://www.bubok.es/libros/247465/paco-el-hidalgo-de-la-punta</link><description>"Marcó su círculo el perro
corriendo alrededor, girando su cuerpo a medida que el canino buscaba su
espalda. La arena, lienzo del movimiento; círculo más allá de nosotros, vital.
Detrás de la barba y pobladas cejas, yacía un
hombre cansado, en su propio intento de vivir dignamente.
"¡Qué menos que 3000 euros y un fisco de
tierra para trabajar!"
Un último intento.
Intentó pescar. Caña nueva prestada por el
barranco donde, entre el viento y sus hojas, y entre hojas y viento, imitaban
el sonido del agua bajando tal invierno. A la sombra de estaM.áaaa Qatar
danzando, aprendí el descanso para seguir caminando.
Así trenzaba el nailon, mas preparaba el
anzuelo. Tantas veces ahora con nosotros, como tantas veces solo, para luego en
su soledad tirarlo todo al mar, llegados a este punto tan el mar como el fuego
se prestaban al mismo juego del desapego.
- ¿Esto te lo llevas tú
- Si lo llevo, lo voy a quemar.
- Entonces nada.
En su casa cueva, no una cueva hecha casa, sino
la casa abandonada de su familia que transformó en cueva, a base de fuego tiñó
las paredes de oscuridad calcinada. Medias ruinas sirvieron mientras
descansábamos en ese jardín asalvajado, sí, como gatos, fumando a canto y sombra
ecualizando mis pensamientos, voces dentro. En una montaña, borras de café y en
otra, cenizas. 
En el barranco encontró dos criaturas que antes
buscábamos, sin éxito. Las acrobacias con mi amigo no sirvieron más que para
subir al árbol. Pero en el cauce, a la altura de nuestros ojos, dos criaturas.
Se escuchó una voz anciana que dijo: "¡Criaturas! No las toquen, que su
madre las puede abandonar debido a nuestro asqueroso olor humano".
Seguimos el cauce del barranco dejando atrás los polluelos. Fue por aquí donde
encontramos un bote extraño en el que ponía "Tóxico. En caso de
encontrarlo, quémelo". Como una afirmación a su piromanía, lo hizo. Lo
hizo con tan solo una cerilla. Movió el bote ardiendo hipnotizándonos,
dejándonos ahí tirados mientras él sube una vegetada vertical. Lo dejamos
buscando un rincón que ya no estaba, como aquella otra vez con la pintadera,
que ya no estaba" </description></item></channel></rss>