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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
				  <webMaster>info@bubok.com (Bubok Publishing)</webMaster>
		<item><title>Un  atardecer de Junio</title><link>https://www.bubok.es/libros/203888/un--atardecer-de-junio</link><description>Creo que todo libro es un reto,
puesto que implica dar respuesta a una serie de preguntas. No en vano se dice
que para escribir una biografía se necesitan seis años. Cuando la Fundación Isidro
 Uzkudun me propuso el proyecto de escribir la vida de Isidro,
lo primero que me planteé fue si este hombre, si este misionero asesinado
cobardemente tenía algo que aportar a nuestra sociedad del siglo XXI. Si su
conducta, su estilo, su entrega pudieran ser un referente, pudieran entrañar un
mensaje a nuestra gente
No quiero ser mártir
Isidro fue un hombre normal, que no
quiere decir mediocre. Aunque la expresión parezca contradictoria, fue un
hombre corriente y al mismo tiempo extraordinario. Detalle que muchos de los
lectores han percibido. Muchos analistas de nuestra sociedad denuncian que le
falta, que carece de referentes , de modelos cercanos. Distintos lectores me
han comentado el impacto recibido al escucharle:Yo no quiero morir en Ruanda,
no quiero ser ningún mártir. Lo que deseo es jubilarme y disfrutar de la vida
en San Sebastián. Ciertamente no se sentía llamado a alcanzar las cumbres de
la heroicidad, aunque después, las consiguiera
 
Chulo de pueblo
Por otro lado, algunos observadores
anotan que actualmente la sociedad valora, admira lo auténtico. Por eso gusta
de las biografías. Sin duda ninguna Isidro destacó por su transparencia, por su
autenticidad, por rechazar la doblez, la falsedad, la hipocresía. He
tenido cuidado para no idealizarle. Un compañero sacerdote le espetó: usted es
un chulo de pueblo, al mismo tiempo que otro compañero comentara: fue una
convivencia gratísima y rica humana y espiritualmente. Creo que me tocó vivir
con el mejor amigo que he tenido en mi vida y de cuya experiencia guardo un
recuerdo inolvidable

Isidro por su sencillez, por su
naturalidad, por su autenticidad y por su entrega y honestidad puede servir de
referente a gente religiosa y no religiosa, creyente y no creyente. 
El tal Isidro, una gran persona

Volviendo a los retos y a los
objetivos, la vida de Isidro es un mentís rotundo de la frase  del actor británico, Hugh Laurie : las
personas virtuosas son falsas y aburridas. No he inventado nada. Simplemente
he pretendido presentarle tal como fue. No sé si lo he conseguido. Como
manifestó una folclórica eso lo tiene que decir el público. Y del público
recojo  tres testimonios. Los tres son
laudatorios, ya que los críticos, los negativos no se suelen transmitir al
interesado. Los dos primeros me han llegado indirectamente. Uno de ellos
pertenece a un misionero, que ha trabajado muchos años en Ruanda y decía lo
siguiente: Quiero subrayar el valor que da el autor a la pura anécdota. (?)  Y añade: Quiero insistir en un aspecto
importante. Con relación a Ruanda nos encontramos en una situación grave de
desinformación, de presentación del nuevo régimen político en plaza como modelo
de desarrollo para África. La mayoría de los periodistas pasan de largo de los
lugares donde vive y sufre el pueblo humilde. (?) . A esto vengo: a que he
encontrado al autor del libro valiente primero para recorrer el país por los
lugares donde el hombre sufre; y luego para contárnoslo. Con un lenguaje llano
y sencillo, sin levantar la voz, como un periodista que se limita a decir lo
que ve con palabras ordinarias, como quien no hace más que lo que debe, dice
las cosas que es urgente decir sobre Ruanda actual, y que parece que otros no
ven.

El segundo comentario proviene de
José Antonio Pagola,  quien en un correo
enviado al Secretario de la Fundación,  dice  me
parece acertado. Es ágil, agradable y lleno de pinceladas que acercan de alguna
manera a su figura, aunque acercarse al misterio de una vida es tarea
imposible. He   escuchado comentarios muy
positivos. El tercero lo recibí directamente por correo electrónico también:
ayer en el viaje, leí el libro. ¡Me ha encantado!. Varias veces lloré. Me ha
parecido fantástico, muy ágil de leer, expresivo, vital, rico. Y el tal Isidro
gran persona. Quizá esta última lectora se ha pasado algún pueblo. Pero
conociéndola, no es para despreciar su testimonio.

 

El entorno

He dedicado varias páginas del
libro a describir el entorno de la vida de Isidro, que vivió 35 años en Ruanda,
en África. Por ello, recordando la 
conocida observación de Ortega y Gasset:El hombre es su yo y su
circunstancia, me he detenido en el entorno pues es la única manera de
comprender la vida de Isidro.  Me he
extendido suficientemente en describir la situación turbulenta de Ruanda y de la República Democrática
del Congo especialmente los últimos 20 años. Isidro no sólo estuvo y está cerca
de África. Se ha hecho tierra suya en un abrazo permanente. Su cuerpo fue
enterrado en suelo ruandés.

 

Recorría caminos

Nuestra sociedad, nuestra Iglesia
necesita de personas referentes, imitadoras del buen samaritano. Los viejos
misioneros (y los nuevos) se han ganado el respeto de la opinión pública.
Isidro gustaba de visitar los caseríos, los poblados dispersos por las colinas
dialogando sin prisas con sus habitantes. Entablaba conversación con los
numerosos transeúntes. Los senderos de Kayenzi y de Mugina ya no conocerán el caminar
de un quijote, que hablaba a las gentes repartiendo bondad, soluciones y ánimo.
Fue la rama del árbol en la que los pájaros se posaban. Termino con un deseo:
que los viejos misioneros nunca mueran.

 

                                                                                               Josetxu Canibe

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