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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
				  <webMaster>info@bubok.com (Bubok Publishing)</webMaster>
		<item><title>¿De quien eres?</title><link>https://www.bubok.es/libros/264515/de-quien-eres</link><description>       Todo aquello que se cuenta es un cuento, porque todo ello es contado, ya sea como verdad o como mentira, o como algo totalmente imaginado.         La verdad está en el principio, en su lugar y en su tiempo. La mentira, la tergiveración de los hechos o la verdad imaginada, surgen en los sucesivos tiempos presentes en que los tiempos pasados fueron contados.          Desde el comienzo de la existencia del Hombre, la posesión y control del ser humano, ya sea de su cuerpo o de su espíritu con su cuerpo, ha sido una obsesion por parte de unos seres humanos sobre otros seres humanos para ejercer sobre ellos un total dominio y posesión.         Como la igualdad de los seres humanos impide que sea legítimo el dominio de unos seres humanos sobre otros seres humanos, es necesario acudir a la figura de un ser superior a los seres humanos para justificar el dominio y control total sobre otros seres humanos.         Por ser Dios el creador de todas las cosas y también del ser humano, es a Dios al que corresponde el total dominio y posesión sobre el ser humano. Pero algunos hombres dijeron venir de parte de Dios con un mensaje y mandato de Él para el ser humano. Y con ese mensaje y mandato de Dios, unos seres humanos dominan y tienen en propiedad a otros seres humanos.         Dios es tan poderoso que no necesita intermediarios o correveidiles para decirle a cada uno de los seres humanos lo que les tenga que decir. La necesidad de intermediarios o correveidiles, por parte de Dios, seria una muestra de su debilidad y falta de poderío. En Dios, cada pensamiento es un hecho consumado que no admite demora en el tiempo, ni necesita de intermediarios o correveidiles que modifiquen su pensamiento o comunicado para un beneficio particular humano.         La propiedad de las cosas son, en principio, del creador de esas cosas, y después del que las posee.         Yo no sé de quién soy, porque cuando yo nací no estaba mi madre en casa.         ¿Y tú, de quién eres?</description></item></channel></rss>