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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
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		<item><title>CANCIONERO CHARRO. 150 Piezas del Folklore Musical Salmantino</title><link>https://www.bubok.es/libros/171004/cancionero-charro-150-piezas-del-folklore-musical-salmantino</link><description>La presente obra contiene ciento cincuenta canciones, que son la mayoría de las que se cantan hoy por quienes sienten inclinación hacia la música tradicional salmantina. La mayor parte de ellas han sido tomadas de los cancioneros publicados por los tres recopiladores salamantinos Dámaso Ledesma, Aníbal Sánchez y Ángel Carril. No obstante, hay canciones que no figuran en estos cancioneros, que se cantan en la provincia y que han sido incorporadas. La ciudad de Salamanca tiene una tradición cultural bien conocida por su Universidad, pero Salamanca no es solo la capital; en la provincia se ha ido formando, durante siglos, una cultura tradicional con la que se identifican los salmantinos.
A estas alturas del siglo XXI, a pesar de que existen identidades particulares en distintas zonas, que se diferencian de la parte más amplia del territorio provincial denominado Campo Charro, la realidad es que todos los habitantes de Salamanca (Capital y Provincia) se denominan charros. Por ello el Cancionero Popular Salmantino puede calificarse como Cancionero Charro, que es el título que hemos dado a esta recopilación.</description></item><item><title>LOS CHARROS, Etnografía Histórica e Identidad Cultural</title><link>https://www.bubok.es/libros/6793/los-charros-etnografia-historica-e-identidad-cultural</link><description>La provincia de Salamanca, formando parte de la Comunidad Autónoma de Castilla y León, es conocida por su afamada Universidad, una de las más antiguas del mundo. Pero a pesar de su pertenencia geográfica e histórica a Castilla y a León, y a pesar de la merecida fama de su universidad, a sus habitantes, se les conoce con un apelativo que nada tiene que ver ni con Castilla, ni con León, ni con la capital de la provincia, ni con la Universidad; en Salamanca se es charro.  Sin embargo, el conocimiento que los charros tienen de su propia cultura es escaso; paradójicamente, está en proporción inversa a la abundante riqueza de las manifestaciones de su cultura que aún se conservan. La identidad charra, puesta de manifiesto a través del riquísimo patrimonio cultural, cultivado y transmitido por generaciones, se revela de múltiples maneras. Las más evidentes son la indumentaria y la música y el baile tradicional; ambas originales, inconfundibles, únicas.</description></item><item><title>LAS ROMERÍAS SALMANTINAS</title><link>https://www.bubok.es/libros/15694/las-romerias-salmantinas</link><description> Las romerías salmantinas, tal como las conocemos hoy, surgieron, en su mayoría, en los siglos XVI y XVII, si bien, los lugares elegidos para la ubicación del templo en el que se habría de venerar la imagen de la devoción, coinciden en la mayoría de los casos con lugares de culto precristiano, a tenor de los indicios de que disponemos, que nos ponen de manifiesto restos de origen ancestral, especialmente de origen celta.
 La época barroca fomentó las procesiones, el surgimiento de cofradías y la religiosidad popular; fenómeno común a la ciudad de Salamanca y al campo, que siempre han vivido como dos mundos separados aunque fuertemente influenciados mutuamente. La ciudad de Salamanca tenía sus propios mecanismos de socialización; es sabido que en la época de crisis económica y social que representó en Barroco, los salmantinos de la capital acudieron a las procesiones y a los milagros como refugio de sus males; pero junto a esto, o quizás debido a esto, se intensificaron las manifestaciones culturales y festivas que favorecían las relaciones sociales como fueron las comedias y los toros.
 En el campo ocurrió algo parecido, las relaciones sociales se intensificaron, a la par que crecía el recurso a las manifestaciones religiosas; las comedias, y en mayor medida los toros, fueron también las dos diversiones preferidas por los salmantinos del campo. El lugar para llevar a cabo los encuentros sociales, mezcla de religión y de fiesta, como correspondía a la época, eran las ermitas y su entorno; y el acontecimiento por antonomasia para las relaciones sociales fue la romería.</description></item><item><title>EL DIÁLOGO SOCIAL</title><link>https://www.bubok.es/libros/9567/el-dialogo-social</link><description>Las décadas de 1950 y 1960 se caracterizaron por el desarrollo de políticas públicas tendentes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos europeos. Una de las armas con las que se contó, en consonancia con las ideas del keynesianismo imperante en la época, para llevar a cabo esa redistribución de la riqueza nacional de los distintos estados europeos, fue la política presupuestaria, a través de la cual se incrementó notablemente el gasto público, de tal forma que fuera suficiente para asegurar los pilares básicos del paradigma del estado de bienestar: la educación, la sanidad y las pensiones y los subsidios de desempleo.
En el diseño e implementación de estas políticas intervinieron decisivamente, junto con los respectivos gobiernos, los trabajadores y los empresarios, a través de sus respectivas asociaciones: sindicatos y organizaciones empresariales. Este período que se extendió hasta la crisis de la década de los setenta, fue especialmente prolífico en la firma de acuerdos tripartitos, que han sido descritos por la doctrina científica, y calificados como acuerdos neocorporatistas. A partir de la fecha indicada el modelo neocorporatista entra en crisis, de la mano de la propia crisis económica, que ya no permite a los estados destinar tantos fondos públicos a las políticas del estado de bienestar.
La crisis de la década de 1970 se superó, pero a pesar de ello, el modelo anterior de pactos tripartitos, que se basaban en la capacidad de intervenir en la economía nacional, para regularla (mediante la fijación de cláusulas de limitación salarial entre otras), firmados a la manera de macro-pactos omnicomprensivos, dejó de tener vigencia y, tras un largo período sin concertación social, se pasó a mediados de la década de 1990 a otro tipo de acuerdos puntuales, para aspectos concretos, basados en las nuevas ideas neoliberales ahora imperantes, y alejados del modelo neocorporatista anterior.
En la década de 1980 y principios de 1990, se empieza a plantear en la Unión Europea la necesidad de alcanzar pactos tripartitos entre los interlocutores sociales en el seno de las instituciones europeas; en el entendimiento de que estos pactos son necesarios para articular la construcción europea, ya que deben incidir sobre las variables económicas de la Unión, y por otro lado deben servir para conseguir el desarrollo del llamado "estado social europeo".
A estos posibles acuerdos se les enmarca dentro de un concepto nuevo denominado "Diálogo Social", concepto cuya acuñación tuvo éxito y se extendió por el resto de los países europeos primero, y por todo el mundo después. Este nuevo concepto alude a una nueva forma de alcanzar acuerdos entre los gobiernos y los grupos de interés, que se aparta de los acuerdos neocorporatistas descritos, y que tiene sus propias coordenadas. Este nuevo tipo de relaciones tripartitas, en las que las palabras clave son flexibilización y desregulación del mercado de trabajo, tienen lugar en España no solo a nivel estatal, sino también a nivel territorial inferior; en el caso de España a nivel de las Comunidades Autónomas, es el mesocorporatismo.</description></item></channel></rss>