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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
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		<item><title>El signo de los cuatro</title><link>https://www.bubok.es/libros/210339/el-signo-de-los-cuatro</link><description>
Sherlock Holmes cogió el frasco sobre la chimenea y sacó una jeringa pravaz de un cajoncito. Ajustó la delicada aguja con sus largos, blancos y nerviosos dedos y se remangó la manga izquierda de la camisa. Durante unos momentos, sus ojos pensativos se posaron en el fibroso antebrazo y en la muñeca, marcados por las cicatrices de innumerables pinchazos. Por último, clavó la afilada punta, apretó el minúsculo émbolo y se echó hacia atrás, hundiéndose en la butaca tapizada de terciopelo con un largo suspiro de consuelo....</description></item><item><title>Peter Pan y Wendy</title><link>https://www.bubok.es/libros/210338/peter-pan-y-wendy</link><description>
Todos los niños crecen, excepto uno. No tardan en saber que van a crecer y Wendy lo supo de la siguiente manera: un día, cuando tenía dos años, estaba jugando en un jardín, arrancó una flor más y corrió hasta su madre con ella. Supongo que debía estar encantadora, ya que la señora Darling se llevó la mano al corazón y exclamó:
-¡Oh, por qué no puedes quedarte así para siempre!
No hablaron más del asunto, pero desde entonces Wendy supo que tenía que crecer. Siempre se sabe eso a partir de los dos años. Los dos años marcan el principio del fin. </description></item><item><title>Luisa de Bustamante</title><link>https://www.bubok.es/libros/210337/luisa-de-bustamante</link><description>" Nadie, a quien la naturaleza no haya negado enteramente la facultad de observar, puede pasar un mes en Londres sin advertir la gran diferencia que hay entre el caminar hacia el oriente y hacia el poniente de aquella ciudad inmensa. Tres o cuatro millas en la una y la otra dirección bastan para trasladar al extranjero, no tanto de una ciudad a otra, cuando de un mundo a otro. Si, tomando la gran catedral de San Pablo por punto central, nos dirigimos al término occidental (West End), a cada paso se nos presentan edificios, no diré más grandiosos que algunos de la ciudad de Londres propiamente así llamada, mas que respiran gusto, que anuncian en su interior los placeres de la civilización y de una riqueza no expuesta a vicisitudes. Aun las casas de los particulares y de la clase inferior mediana muestran más quietud y más limpieza..."</description></item><item><title>La nariz de un notario</title><link>https://www.bubok.es/libros/210336/la-nariz-de-un-notario</link><description>
Maese Alfredo L'Ambert, antes de recibir el golpe fatal que le obligó a cambiar de narices, era, sin duda alguna, el notario más notable de Francia. En la época aquella contaba treinta y dos años; era de elevada estatura, y poseía unos ojos grandes y rasgados, una frente despejada y olímpica, y su barba y sus cabellos eran de un rubio admirable. Su nariz (la parte más prominente de su cuerpo), se retorcía majestuosa en forma de pico de águila. Aunque alguno no me crea, su nítida corbata blanca le sentaba a maravilla. ¿Era debido esto a que la usaba desde su más tierna infancia, o porque se surtía de ellas en alguna tienda afamada Yo opino que eran ambas razones a un tiempo.</description></item><item><title>La media naranja</title><link>https://www.bubok.es/libros/210335/la-media-naranja</link><description>" ... Confiesa que te quejas de vicio, querida Clara. Con tus veintiocho años de edad, tu hermosura, tu independencia de viuda, tus ochenta mil duros de renta y tus ochenta mil adoradores, con este precioso palacito, tus carruajes, tu elegancia y tu fama, no hay derecho á quejarse de la vida y venir con esos argumentos traidos por los cabellos, y con esas románticas declamaciones, á quererme probar que eres desgraciada. ¡Já, já! ¡Desgraciada tú! ¡Que lo dijera yo!... ¡Pero tú!..."</description></item><item><title>La Familia Alvareda</title><link>https://www.bubok.es/libros/210324/la-familia-alvareda</link><description>
Al contemplar ese camino a vista de pájaro parece que es un brazo que extiende Sevilla hacia aquellas ruinas, levantándole en alto como para llamar la atención sobre ellas, porque esas ruinas, aunque pequeñas y sin vestigio de mérito artístico, son un recuerdo religioso e histórico, son una herencia del gran rey Femando III, cuya memoria es tan popular, que se le admira como héroe, que se le venera como Santo, que se le ama como Rey, realizando así esa gran figura histórica el ideal del pueblo español.</description></item><item><title>La Conquista del Perú</title><link>https://www.bubok.es/libros/210323/la-conquista-del-peru</link><description>
Al tender en el siglo XVI una mirada filosófico por todos los continentes europeos, por todo el antiguo mundo, el alma del hombre sensible se reconcentra melancólicamente, y su corazón late agitado. No era sólo en España donde se sintiera con horror, entre el crujido de las armas sarracenas, el duro yugo del feudalismo, y después la tiranía de los reyes; no sólo las comarcas españolas se estremecieran al contemplar las espantosas escenas con que el negro fanatismo ensangrentara la pura y dulce religión de Jesús; el antiguo mundo envuelto en densas tinieblas de ignorancia, presentaba por do quiera el más desconsolador espectáculo; y graduar la conducta de los hombres públicos de aquella triste época, por la moralidad y filosofía de nuestro siglo, sería incurrir en gravísimos errores. El héroe más eminente del siglo XVI, sería el que más en heroico grado poseyera el fanatismo religioso de su época, junto con el feroz arrojo personal en los combates.</description></item><item><title>Juvenilia</title><link>https://www.bubok.es/libros/210321/juvenilia</link><description>
Toutes ces premieres impressions... ne peuvent nous toucher qua mediocrement; il y a du vrai, de la sincerite; mais ces peintures de l'enfance, recommencees sans cesse, n'ont de prix que lorsque elles ouvrent la vie d'un auteur
original, d'un poete SAINTE-BEUVE.
Tal era el epígrafe que había puesto en la primera hoja del cuaderno en que escribí las páginas que forman este pequeño volumen. Quería tener presente el consejo del maestro del buen gusto, releerlo sin cesar, para no ceder a esa tentación ignorada de los que no manejan una pluma y que impulsa a la publicidad, como la savia de la tierra pugna por subir a las alturas para que la vivifique el sol.</description></item><item><title>Ismael</title><link>https://www.bubok.es/libros/210320/ismael</link><description>
La ciudad de Montevideo, plaza fuerte destinada a ser el punto de apoyo y resistencia del sistema colonial en esta zona de América, por su posición geográfica, su favorable topografía y sus sólidas almenas, registra en la historia de los tres primeros lustros del siglo páginas notables.
Encerrada en sus murallas de piedra erizadas de centenares de cañones, como la cabeza de un guerrero de la edad media dentro del casco de hierro con visera de encaje y plumero de combate, ella hizo sentir el peso de su influencia y de sus armas en los sucesos de aquella vida tormentosa que precedió al desarrollo fecundo de la idea revolucionaria.</description></item><item><title>Infanticida</title><link>https://www.bubok.es/libros/210319/infanticida</link><description>
Los Méndez-Urda componen ejemplar familia. De modelo sirven a los buenos vecinos y aun a los malos, que doña Torcuata, la del ocho, madre de la picos pardos Juanita, dice, cuando ve por su frente al hijo mayor de los Urda: 
-Como éste quisiéralo para mi niña y no el granujón de Melquiades que, sobre mantenerse con las ganancias de ella, me la pone a parir en cuanto se le enciende el humor....</description></item><item><title>¿Inocentes o Culpables?</title><link>https://www.bubok.es/libros/210312/inocentes-o-culpables</link><description>
José Dagiore encontró dificultades en los primeros tiempos de su llegada al país. Al salir del Hotel de Inmigrantes se juntó con una manada de compañeros que seguían la vía pública por mitad de la calle. Había hecho relación con estos sus paisanos y todos a la vez buscaban trabajo. Mientras, se arreglaron en un conventillo, manteniéndose a pan y agua. A los pocos días se le proporcionó una colocación en el campo como peón para zanjear: no aceptó por lo que había oído de los indios, y apremiándole las circunstancias salió un día del conventillo con un cajón de lustrador de botas, y fue a situarse a una plaza pública: otros compañeros del mismo oficio, más experimentados que él le arrebataban los marchantes. No ganaba nada, pero sin embargo, ahorraba peso sobre peso, aberración económica que sólo puede explicar un inmigrante de la bella Italia.</description></item><item><title>IGUALDAD</title><link>https://www.bubok.es/libros/210310/igualdad</link><description>"¿En qué piensas" dije."Estaba pensando," respondió, "cómo habría sido si tu sueño hubiese sido verdad.""¡Verdad!" exclamé. "¿Cómo podría haber sido verdad"</description></item><item><title>Grito de Gloria</title><link>https://www.bubok.es/libros/210309/grito-de-gloria</link><description>En su mayor parte las viviendas estaban sin moradores, saqueadas, en escombros, y en estas «taperas» crecía la yerba salvaje hasta ocultar los picachos del lodo seco. ¿Para qué hombres y perros pastores En la tierra conquistada había concluido, la labor libre y muerto toda industria. Sus hijos, ya exánimes los unos, los otros errantes, habían agotado en lucha tenaz, todo el caudal de su esfuerzo bravío ..."</description></item><item><title>Gotas de Sangre</title><link>https://www.bubok.es/libros/210308/gotas-de-sangre</link><description>Hace tiempo que la ausencia de «la Viuda», como se llama aquí a la guillotina, preocupa a los parisienses. Como su hermana «La Marsellesa» -calificada de «chant vieux jeu», aunque todavía entusiasma en Lisboa,- la guillotina ha venido muy a menos. Ya tiene poco del carácter que tuvo en 1792, cuando la instalaron en la plaza de la Greve, y la manipuló el verdadero Samson, tal vez ascendiente del almirante famoso. Y ya no tiene ni pizca del carácter que ostentó en la plaza de la Revolución..."</description></item><item><title>Grandes Esperanzas</title><link>https://www.bubok.es/libros/210307/grandes-esperanzas</link><description>Como mi apellido es Pirrip y mi nombre de pila Felipe, mi lengua infantil, al querer pronunciar ambos nombres, no fue capaz de decir nada más largo ni más explícito que Pip. Por consiguiente, yo mismo me llamaba Pip, y por Pip fui conocido en adelante ...</description></item></channel></rss>