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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
				  <webMaster>info@bubok.com (Bubok Publishing)</webMaster>
		<item><title>Loca Lizavieta</title><link>https://www.bubok.es/libros/270854/loca-lizavieta</link><description>  El encuentro fue fortuito y ella, claramente, se había insinuado a uno y otro: al policía que la condujo y orientó; al camarero del bar; al quiosquero. Sus ademanes de perpetuo retozo, expansión, fastidio acaramelado y desatención romántica les cautivaron, así como, en seguida de sus insinuaciones, e incluso declaraciones, aclararon la anómala repetición y estancamiento de su mente. Todos reparaban en esto, y lo proclamaba a voz en alto a sus espaldas; y también en otra cosa que sin embargo callaban: su párvula belleza, sus remolonas maneras: caderas, molletes, pechos...</description></item><item><title>Vienes a follar</title><link>https://www.bubok.es/libros/274560/vienes-a-follar</link><description>No creas que me olvidé de pensar en ti.  No creas que no estallo ya en sudores nocturnos pensando en ti.  No creas que mi memoria reseteó aquellos escarceos tan exquisitos y apasionados.  No creas que aquel pasado esté maldito para mí, que reniegue de él, que te piense  con dolor.  No creas que no recuerdo tu cuerpo como una nube mórbida y espesa a la que me  abrazaba ansioso.  No creas que no acaricio el teléfono tentado de llamarte esperando algún mensaje inaudito tuyo que a la vez que me moleste deseo recibir.  No creas que no transito la calle Vea Murguía sin mirar al balcón por el que asomabas tu risa traviesa y la nariz ganchuda.  No creas que no añoro tu mundo?</description></item><item><title>Sexus Digitalis</title><link>https://www.bubok.es/libros/274591/sexus-digitalis</link><description>Entro en una dimensión nueva del placer, soy nuevo en esto, quiero explorar. Las chicas están ante una cámara, sonríen, leen en la pantalla, teclean, esperan, siempre recostadas en la cama, excepcionalmente despatarradas en una silla giratoria. Llevan poca ropa encima, casi ninguna, interior, o de lencería, o bikinis. Yacen semidesnudas y lascivas. Veo que miran en mi dirección, pero no me ven a mí exactamente, leen en un chat, a veces contestan, de palabra o tecleando. Ellas saben que están siendo vistas y no les importa que asomen sus partes pudendas, sus órganos íntimos, más bien son conscientes en todo momento, a pesar de la pose indolente, de que los muestran, y de que los ojos avizorantes al otro lado de la pantalla no pierden detalle. Las camas están en una habitación, más o menos adornada, es una habitación propia, es el cuarto propio de casa, a lo mejor la madre está dos puertas más allá, en la cocina, terminando de hacer la cena y dejándola cubierta para que no se enfríe y se la tome después de terminar. ¿De terminar el qué? De terminar de estar ante la cámara. De terminar el sexo.</description></item></channel></rss>