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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
				  <webMaster>info@bubok.com (Bubok Publishing)</webMaster>
		<item><title>CUENTOS CORTOS DE UNA VIDA</title><link>https://www.bubok.es/libros/245527/cuentos-cortos-de-una-vida</link><description>Viajábamos un día con Gustavo Pinzón González  y su señora Esperanza Vera a  Puente Nacional. Conducía yo el vehículo de ellos, pues Gustavo se recuperaba de una novedad vascular que lo limitaba en forma severa, pero que él con la recia constancia  de un Demóstenes  la superaba poco a poco. Era tan sorprendente su recuperación que se atrevió, después de hallarse  impedido en su habla,  a encabezar en plena plaza pública el discurso con que se conmemorarían los 20 años de la Constitución Nacional. Quizás porque nos dirigíamos a su tierra y la belleza del paisaje tropical pleno de arboles de un verde intenso, el aroma de los cañaduzales que le recordaba su niñez, fue cuando comenzó él un relato que no me atreví a interrumpir ni un instante. Un monologo, en donde con emoción recordaba a sus padres, la ruda vida de trabajo del campo, la dulzura de su señora madre, los parientes en su amenazante hegemonía familiar en los cargos públicos, la dolorosa violencia política que enfrentó  en unas bárbaras ordalías a quienes eran sus vecinos y amigos. En fin , el viaje que de por si  era agradable  en aquella carretera ausente de tráfico, con el relato de Gustavo se convirtió en una emocionante clase de historia reciente, plagada de anécdotas y de situaciones reales que explicaban las razones especialísimas que distinguen a las gentes de la Provincia de Vélez de otras de nuestro arisco territorio santandereano. Entre cuentos que se entrelazaban como en los relatos de las Mil y una Noche, fuimos llegando a nuestro destino y ahí fue cuando me atreví a decirle a Gustavo que escribiera esa autobiografía con la exuberancia de detalles sobre  su vida sencilla y campesina y sobre todo con la emoción y colorido  con la que nos distrajo en el viaje. Me gustó tanto el relato de su vida entre el sonido dulzón de los tiples y el latigazo de los disparos de los violentos, que le propuse que me regalara parte de esa historia emocionante para una novela que tengo atorada desde hace tiempos. Le dije, no permita que el paso del tiempo le borre los recuerdos como en los escritos  que en la modernidad de los computadores olvida uno grabar y se borran como por arte de magia y son irrecuperables. Con el transcurrir de los días tuve la grata sorpresa de que Gustavo Pinzón quien seguramente es descendiente de aquellos hermanos Pinzón que se aventuraron con Colón, ya se había aventurado al viaje, había escrito su autobiografía y me pedía que le hiciese el prologo, honor  que me llena de orgullo por venir de quien viene, un hombre de letras, historiador y politólogo y además porque me obliga a retomar mi olvidada novela, porque aquí en este libro de Gustavo Pinzón está parte del engranaje que me impedía avanzar en el relato.Sergio Rangel Consuegra</description></item><item><title>SOMOS HOJAS DEL MISMO ARBOL La Familia Pinzón el La Provincia de Veléz</title><link>https://www.bubok.es/libros/245518/somos-hojas-del-mismo-arbol-la-familia-pinzon-el-la-provincia-de-velez</link><description>Es un acontecimiento afortunado para nuestras vidas hacer un hito en el camino, una pausa en la angustia diaria de nuestro trasegar, un paréntesis en nuestros compromisos laborales y sociales para atender el llamado de la sangre, para reencontrarnos, conocernos y reconocernos, para estrechar no solamente los lazos familiares sino los de la amistad, para examinar con alguna atención nuestro pasado, deteniéndonos deleitosamente en los momentos felices logrados y lamentar un poco los infortunios y desdenes de la suerte y de la vida. Cuantas alegrías han transcurrido por nuestras vidas y también cuantas tristezas, en los buenos y malos momentos seguramente hemos estado unidos al menos espiritualmente, hemos sido solidarios, pero hay detalles que no conocemos y que en esta reunión podemos comentar. Hay conquistas que debemos compartir y en esta oportunidad merecen un brindis, y así estén nuestros rostros ajados por los años y nuestros cuerpos cansados por la pesada capotera de trabajos e ilusiones que cargamos, debemos reconocer que hay troncos nuevos, que hay retoños que merecen nuestra atención y el calor de nuestro apoyo, pero por sobre todo, estamos vivos, tenemos esperanzas y nuestros descendientes tienen todo el mundo por conquistar. Por ello, nos damos todos la bienvenida en la efusión del encuentro que estamos celebrando. Concuerda ella con la despedida del siglo y del milenio. En pocos momentos ya perteneceremos al siglo pasado, al milenio anterior, pero la positividad de nuestras mentes está en el presente y será nuestro futuro.</description></item><item><title>Historia de las Constituciones del Gran Santander</title><link>https://www.bubok.es/libros/238740/historia-de-las-constituciones-del-gran-santander</link><description>He querido participar
en la celebración del bicentenario del grito de nuestra independencia nacional,
que en realidad no aconteció en Bogotá el 20 de julio de 1810 sino en Santander
(4 de Julio de 1810 en Pamplona y 10 de Julio de 1810 en Socorro), no para
recordar  esta efemérides de la cual se
ha escrito mucho, ni para polemizar sobre la fecha exacta del grito de
independencia;  en cambio lo hago con una
investigación sobre el constitucionalismo santandereano ocurrido desde 1853 con
las constituciones provinciales hasta 1886 cuando se promulgó la constitución
nacional, porque del constitucionalismo santandereano se conoce poco.</description></item></channel></rss>