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				  <title>Catálogo de libros</title>
				  <link>https://www.bubok.es/</link>
				  <description>Puedes comprar en nuestra librería todos los libros publicados en Bubok.</description>
				  <language>es</language>
				  <managingEditor>info@bubok.com (Bubok Publishing)</managingEditor>
				  <webMaster>info@bubok.com (Bubok Publishing)</webMaster>
		<item><title>El verdugo</title><link>https://www.bubok.es/libros/176523/el-verdugo</link><description>-¿Y dice usted que desde el di?a de lo de Manuela Gutie?rrez no lo ha vuelto a ver - Recuerdo como el funcionario me miraba detenidamente, sin apenas apartar la mirada de mis ojos.-Asi? es.-¿Algu?n comportamiento o comentario fuera de lo normal en los di?as anteriores -No que yo recuerde. Haci?amos lo mismo de siempre, habla?bamos de lo mismo de siempre... En este pueblo no hay mucho ma?s que se pueda hacer aparte de trabajar y venir a la taberna, ¿sabe - Intente? mostrarme tranquilo, sin desviar la mirada.-Ya veo. Supongo que si recuerda algo ma?s, por pequen?o que sea, me lo hara? saber - Por fin pareci?a que se habi?a dado por vencido y empezaba a recoger sus cosas.-Desde luego, oficial - dije mientras me levantaba de mi asiento despue?s de que lo hiciera e?l - Aunque ya le digo que a todos en el pueblo nos parece igual o ma?s extran?o que a usted que Juan Corta?zar haya desaparecido de esta manera.</description></item><item><title>La ciudad de las esperas</title><link>https://www.bubok.es/libros/199021/la-ciudad-de-las-esperas</link><description>Giré la cabeza, esperando escuchar algún comentario más sobre el cartel que figuraba en la puerta del pequeño teatro, pero David y su madre ni siquiera miraban en la misma dirección que yo. A nuestra derecha la ancha calle estaba flanqueada por multitud de pequeños edificios de todos los colores y estilos, con estrechas y oscuras callejuelas entre unos y otros. Aquí y allá se veían algunas personas entrando y saliendo de alguna casa o algún callejón.A la izquierda, sin embargo, un manto verde lo cubría todo. Hasta dónde alcanzaba la vista. Y la verdad es que alcanzaba hasta muy lejos. Incluso se podría decir que demasiado lejos. La sensación era la de estar en una cima, dominando toda aquella planicie, pero por más que mi mirada iba de mis pies hacia el horizonte y viceversa, no lograba apreciar ningún indicio de desnivel.[...]</description></item><item><title>Día de muertos</title><link>https://www.bubok.es/libros/188646/dia-de-muertos</link><description>Las llaves tintinearon en sus manos y todos los que estaban reunidos delante de las grandes y doradas puertas guardaron silencio.Al contrario de lo que se suele pensar, el Cielo es un lugar bastante ruidoso para vivir. No sólo por la gran cantidad de almas que allí residían, sino porque la mayoría prefiere una fiesta a una misa.Comparándolo con las otras alternativas, para San Pedro sólo había un puesto mejor que el de conserje de la puerta principal de aquel berenjenal que sólo los que no vivían allí solían llamar Paraíso. ¡Cuántas veces había solicitado un traslado al Limbo! Un sitio algo triste, para qué engañarnos, pero mucho más tranquilo y silencioso. Contra la creencia popular, los que allí llegaban ya habían sido juzgados por el Jefe en persona, por lo que él sólo tenía que dejarlos pasar. Pero eran los días especiales como aquel los que siempre, a pesar de los años, le ponían nervioso.El guardián eterno emitió un cansado suspiro mientras observaba como, poco a poco, la infinita cantidad de almas que deseaban salir se iban organizando, siguiendo las reglas de la festividad religiosa que hacía tiempo se habían acordado con los representates religiosos y fieles del país que los vivos llamaban México.</description></item><item><title>La taza</title><link>https://www.bubok.es/libros/186020/la-taza</link><description>"Mar Blunetti siempre habi?a querido, desde nin?a, ser escritora.
 
Los cementerios siempre le habi?an gustado: Lugares apacibles donde poder pasear en calma y dejar vagar la vista entre las tumbas que guardaban celosamente el secreto de tantas vidas. Historias que, si te deteni?as un momento y prestabas atencio?n, podi?as sentir como iban desapareciendo. Al igual que si apoyas el oi?do en el pecho de un hombre moribundo, podi?as escuchar como el aire vital de esas tumbas, las historias de sus moradores, se deslizaba por las grietas de las piedras y el ma?rmol: un casi imperceptible siseo que, poco a poco, se va apagando hasta desaparecer por completo. Cuando el siseo desaparece, tanto el hombre como la tumba se enfri?an. Tiempo despue?s, las flores que perio?dicamente pareci?an rejuvenecer, terminaban marchitas. Despue?s de aquello las flores no volvi?an nunca ma?s."
 
Este relato forma parte del proyecto Nexo (http://proyecto-nexo.blogspot.com)</description></item></channel></rss>