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No te conformes con solo auscultar corazones, aprende a escucharlosHace cinco años que JM. Salas decidió abrir el blog Con Tinta de médico para mostrar el lado más humano de esta profesión. Desde entonces, acumula más de cinco mil seguidores en sus diferentes redes sociales.

En estas páginas, el autor se pasa al papel y publica Con Tinta de Médico: Diario de un médico de urgencias adicto a la noche,  un divertido y emocionante viaje por el mundo de las Urgencias. Una recopilación de anécdotas e historias que acercan el trabajo de estos profesionales adictos a la noche y que desgranan de forma amena los pasos que sigue un médico desde que se gradúa hasta que cuelga el título de especialista en su consulta.

«Comencé el blog Con Tinta de Médico porque sentí la necesidad de compartir mis historias en Urgencias y acercar nuestro trabajo a profesionales y pacientes, agitar conciencias y mostrar el lado más humano de nuestra profesión», nos cuenta.

El MIR, la llegada al hospital, las primeras guardias o los miedos e inquietudes de los nuevos residentes son algunos de los temas que encontramos en el libro, que abre también la puerta de atrás al día a día en las ambulancias y, en definitiva, a la vida de un profesional de Urgencias.

Algunas de las historias están contadas en clave de humor y otras vienen cargadas de emociones que humanizan a médicos y pacientes. Todas nos invitan a reflexionar sobre el mundo sanitario y sobre la propia vida.

Cruzar a la orilla del paciente

En su libro, José Manuel explica que «Quien pasa su vida estudiando aprenderá mucho de las enfermedades y poco de los pacientes». En su caso, la realidad lo alcanzó la primera vez que estuvo a solas con un paciente. «Ahí comprendí que las enfermedades no van a la universidad».

Aunque está convencido de que la medicina se aprende en los libros, no le cabe la menor duda que a ser buen médico solo se aprende al lado de los pacientes. Para él, esta revelación supuso emprender un camino hacia una medicina más humana y cercana. «Cuando cruzas a la orilla de los pacientes y aprendes a gestionar las emociones, no concibes otra forma de trabajar», confiesa.

No te conformes con solo auscultar corazones, aprende a escucharlos

El día a día de un médico

«Profesionalmente no necesito mucho para inspirarme, disfruto de mi trabajo y de cada historia que vivo en mis noches en urgencias», nos explica José Manuel. Sin embargo, reconoce que el trabajo de un médico de urgencias es duro. «Los años pasan, y el cansancio va haciendo mella, la noche pasa factura. Trabajar en urgencias prehospitalarias requiere estar en condiciones apropiadas porque el desgaste físico y emocional es evidente».

A pesar de todo, nunca ha tirado la toalla. «No necesito hacer algo extravagante para ser feliz, mi historia más emocionante siempre es la última vivida».

Pacientes que marcan para siempre

José Manuel nos explica que, debido a la movilidad de los médicos de urgencias, es complicado mantenerse en contacto con los pacientes. «Atendemos a pacientes que suelen sufrir episodios puntuales que precisan nuestra intervención, por eso es difícil mantener el contacto con pacientes que atiendes de manera esporádica», aclara.

Sin embargo, hay un paciente concreto que no olvidará, un hombre que vivía apenas a 200 metros del centro de salud y que llevaba unos años encamado tras sufrir un ictus. «Durante esos años que estuvo encamado su médico nunca fue a visitarlo, a pesar de la insistencia de la familia para que lo hiciera —relata—. Yo estaba realizando una sustitución en ese centro y acudió su hija a consulta para que le prescribiera el antibiótico de siempre, porque estaba tosiendo. Ella me comentó que su médico se lo solía prescribir y, si no mejoraba, les tenia dicho que avisaran a Urgencias. Cuando le comenté que antes de prescribirle algo me gustaría visitar a su padre, ella se sorprendió».

La sorpresa de José Manuel fue mayúscula cuando entró en la casa del paciente: «El simple contacto de mi mano sobre su hombro desencadenó una emoción incontrolable en aquel hombre, que se puso a llorar como un niño. Cuando se calmó la familia me explicó que hacía tres años que su médico no venía a verlo, y él siempre tuvo mucho respeto a los médicos, así que mi simple presencia lo emocionó».

Es un paciente que lleva grabado, por eso una de sus luchas suele ser la reivindicación de las visitas a domicilio.

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Un apoyo imprescindible para los que comienzan

José Manuel reconoce que cualquiera de las anécdotas que comparte en este libro le hubieran resultado muy valiosas en sus primeros días como residente. Por eso, recomienda su lectura tanto a profesionales como a pacientes: «Sin duda alguna, estudiantes de medicina, médicos que se estén preparando el MIR y quieran aprender un poco más acerca del trabajo que se desarrolla en urgencias, estudiantes de enfermería, enfermeros, técnicos en emergencias sanitarias, profesionales del mundo de las urgencias y emergencias, familiares y pacientes».

Espera que Con tinta de médico se convierta en un libro imprescindible para aquellos que empiezan y para los ya llevan un tiempo en el mundo de las urgencias y emergencias.

«Para mí escribirlo ha supuesto culminar un reto, una deuda que tenía pendiente con todos aquellos seguidores del blog que me pidieron hacerlo», explica. Sin duda, la parte más gratificante ha sido verlo terminado después de todo el esfuerzo de la escritura y la edición.

Con Tinta de Médico: Diario de un médico de urgencias adicto a la noche,  ya está a la venta en Bubok y próximamente podréis adquirirlo en librerías físicas y digitales. ¡No os quedéis sin el vuestro!

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