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Números gordos en el análisis económico-financiero

de David Méndez Baiges
  • Autor: David Méndez Baiges
  • N° de páginas: 170
  • Tamaño: 210x150
  • Formato: Paperback / softback
  • isbn: 9788493227036
  • Idioma: español
  • visitas: 3
Hay libros que si no se hubieran escrito se hubiesen echado de menos. No crea usted, respetado lector, que es mi intenci³n empezar este pr³logo con una frase de estilo, no. Se trata simplemente de calificar, de entrada, las p¡ginas que tiene usted en sus manos, y estoy convencido de que cuando las haya le­do, o consultado, compartir¡ conmigo estos prop³sitos iniciales.Mi admirado profesor Laborit demostr³ y difundi³ ampliamente sus tesis sobre el cerebro reptil, poniendo tambi©n en evidencia los circuitos del placer, de la frustraci³n, y del conocimiento, que nuestro cerebro posee. Segºn ©l, todo ser humano nace como m­nimo con los cuatro instintos b¡sicos del cerebro reptil, que son: la alimentaci³n (muerte r¡pida en su ausencia), el movimiento (muerte a corto plazo si no cambiamos de sitio una vez que hemos comido lo que nos rodea), la reproducci³n (muerte a medio plazo si no nos organizamos en grupo para sobrevivir), y la agresividad, que no la violencia, indispensable para ganar o defender “nuestro” alimento. Segºn Henri Laborit, a partir de ese cerebro reptil, se pueden desarrollar un sinf­n de percepciones y de comportamientos, como son el placer, la frustraci³n o el conocimiento que el cerebro integra, enriqueci©ndose, y que es capaz de transmitir gen©ticamente. La transmisi³n del conocimiento es lo que demuestra la evoluci³n de la sociedad. El profesor Laborit tambi©n defend­a que la evoluci³n del cerebro humano, tanto en volumen como en contenido, necesitaba unos ciclos naturales, cuya alteraci³n por m©todos bruscos, pod­a producir comportamientos incontrolados, desorientaci³n... y destrucci³n. En los ºltimos a±os de su vida expresaba cierta intranquilidad en cuanto a los impactos que pod­a tener en la evoluci³n del cerebro humano la infinita, constante y creciente, cantidad de informaci³n que recibimos, y que por reflejo adquirido, intentamos almacenar y razonar con la misma velocidad de la recepci³n, sin ser conscientes de que las aptitudes de nuestro cerebro no se transforman a la misma velocidad.Lo que mi querido profesor defend­a encadena perfectamente con lo que muchos psic³logos y soci³logos analizan desde hace tiempo sobre las posibles consecuencias en nuestra sociedad del fen³meno conocido por 2P2I, que algunos denominan PIPI. Podemos constatar, sin grandes esfuerzos intelectuales, que vivimos en una sociedad donde la informaci³n es Permanente (24 horas al d­a), Planetaria (sabemos todo de los cinco continentes), Inmediata (se nos comunica al instante), e Inmaterial. Por lo que los expertos dicen, las consecuencias del 2P2I en nuestro comportamiento son impredecibles, ya sea porque somos incapaces de asimilar todo lo que leemos, o­mos y vemos, o porque, aprovechando el contexto, hay escritores y comunicadores que se aprovechan de la situaci³n para difundir cualquier tema sin el necesario rigor. Es f¡cil constatar que, por ejemplo, los an¡lisis burs¡tiles (sector en el que he desarrollado toda mi vida profesional) est¡n muy impactados por el contexto producido por el 2P2I, en el sentido de que la desorientaci³n es, en muchas ocasiones, total, y en otras voluntariamente enga±osas. Valgan como ejemplos dos comentarios recientes de ilustres estrategas de inversi³n:- “Con el tiempo puede ocurrir que se disparen una gran cantidad de gatillos y haya cascadas y cascadas de compras”.- “No importa cu¡l sea la causa de una venta masiva, pero algºn d­a algo puede asustar a los inversores otra vez”.Desconozco qu© tipo de altos estudios hay que realizar para hacer semejantes declaraciones, pero viniendo de conocidos “super-expertos” en inversi³n, que aconsejan el mejor uso de nuestro dinero, he preferido no citar sus nombres por verg¼enza ajena. Yo no s© qu© har­a si, al ir a ver a un m©dico para verificar mi estado de salud, su respuesta fuese: “no s© qu© tiene usted, pero estoy seguro de que algºn d­a le va a ocurrir algo”. Y podemos considerar que, al l­mite, frases vanas que aseveran evidencias son menos peligrosas que las que dicen “compren las acciones de la empresa X”, cuando el analista que las escribe o las pronuncia trabaja para un intermediario financiero que est¡ vendiendo las acciones de la empresa X, porque no nos enga±emos, los analistas, en general, son empleados de entidades financieras.¿Y qu© decir de los analistas-comentaristas que todas las ma±anas nos explican por qu© la bolsa sube o baja? Hace una semana le­a, at³nito, un titular que estuvo a punto de agriarme el caf©; bueno, en realidad me lo agri³. El titular dec­a “Crash burs¡til, se han vendido en Bolsa 5.500 millones de euros”. Pensaba en las miles de personas que estaban leyendo lo mismo que yo... y que se lo estaban creyendo, es decir que en Bolsa, ese d­a, s³lo se hab­a vendido, nadie hab­a comprado, cuando en Bolsa, una cotizaci³n solo se puede establecer si existe una compra-venta, es decir que el titular podr­a haber sido perfectamente “A pesar del Crash se han comprado en Bolsa 5.500 millones de euros”. Pero ¿por qu© se utiliz³ la palabra vender?Algo parecido ocurre con un sinf­n de prop³sitos y de publicaciones que existen sobre los aspectos financieros en general y sobre el sector empresarial en particular, lo que implica la necesidad de disponer de obras de referencia, que nos alejen del s­ndrome 2P2I, y que difundan y que enriquezcan eficazmente nuestros conocimientos. Ya est¡ bien de gurºs, de j³venes y de menos j³venes aparentemente brillantes, y de aprendices de brujos que, por haber acertado algo en alguna que otra ocasi³n se auto-proclaman expertos en mercados, en finanzas y en empresas, sectores de los que no entienden nada o que tratan de manipular, consciente o inconscientemente, con un lenguaje t©cnico que pocos entienden. La econom­a, las finanzas y las empresas son temas muy serios que no tienen nada que ver ni con brillantes oratorias, ni con las quinielas, ni con la bonoloto.Analicemos y reflexionemos, actitudes a las que acordamos muy poco tiempo en un contexto social en el que la celeridad en llegar a conclusiones es casi una obligaci³n, para constatar m¡s tarde que las conclusiones son err³neas. ¿Cu¡ntos libros conoce usted que aborden, con un lenguaje simple, los temas relacionados con la empresa y con el entorno financiero-econ³mico que la rodea? Insisto sobre los t©rminos “lenguaje simple” porque existen miles de libros que hablan de empresas, de estrategias empresariales, de instrumentos financieros que utilizan las empresas, y de un sinf­n de mecanismos financiero-econ³micos diferentes y variados m¡s o menos complejos, pero ¿qui©n entiende estos libros? ¿para qui©nes han sido escritos? Muchos de ellos, cuyos autores son eminentes expertos, son compendios de sabidur­a que no se pueden poner en duda y que pueden ser ºtiles, pero se dirigen a una minor­a, a esos pocos ciudadanos que han podido adquirir el lenguaje de una ©lite. ¿Y los dem¡s ciudadanos, que son muchos miles? Los dem¡s ciudadanos llegan a la conclusi³n de que el tema econ³mico-financiero hay que dejarlo en manos de los expertos. ¡Craso error! Se puede aprender, yo dir­a m¡s, los ciudadanos deben aprender, actualizar constantemente y relajadamente sus conocimientos, d¡ndose el tiempo necesario, y utilizando en este empe±o las herramientas f¡ciles de manejar como la que representa este libro, lo que no tiene nada de contradictorio con el hecho de que se pueda apelar, puntualmente o regularmente, a asesores especializados.Siempre he considerado que era necesario, y posible, adquirir una m­nima cultura econ³mico-financiera, necesidad que se ha puesto rabiosamente de manifiesto durante el per­odo de crisis que estamos viviendo en el momento en el que se escriben estas l­neas.Mi convencimiento de la necesidad viene de ser corroborado por el anuncio hechohace poco por el gobernador del Banco de Espa±a y por el presidente de la Comisi³n Nacional del Mercado de Valores que, en presencia del vicepresidente segundo del gobierno y ministro de Econom­a, han anunciado un plan de choque para incrementar los conocimientos financiero-econ³micos de los ciudadanos espa±oles, reconociendo indirectamente que hasta ahora no se hab­a hecho nada para que dichos ciudadanos pudiesen tener una m­nima cultura econ³mico-financiera. Mi convencimiento de que es posible viene avalado por mis veinticuatro a±os de actividad en la Bolsa de Par­s, por mis seis a±os en la Bolsa de Valencia, y por los siete a±os que llevo dando conferencias o interviniendo en los medios de comunicaci³n, a±os durante los cuales miles de personas, entre las cuales se encontraban muchos empresarios, han seguido mis cursos sobre Bolsa y se han dado cuenta de que era posible tener “un permiso de conducir sus finanzas”sin ser analistas financieros.Analizar la estructura y el posicionamiento de nuestras empresas ante el contexto econ³mico globalizado y cambiante en el que nos encontramos, y prepararlas para competir, no para el a±o que viene o para dentro de dos a±os, sino para dentro de cinco, diez o quince a±os, o m¡s si es posible, es una prioridad absoluta porque de ello depende el bienestar de nuestros descendientes. La difusi³n de la cultura econ³micofinanciera es un elemento b¡sico para alcanzar ese objetivo.Aunque en el contexto 2P2I anteriormente descrito sea cada d­a m¡s dif­cil analizarhechos concretos, aprender relajadamente d¡ndonos el tiempo necesario, considero que, agraciadamente, todav­a existen profesionales como David M©ndez que, con este libro, participa plenamente en la labor de hacer perder a los ciudadanos, sean empresarios o no, ese complejo tan generalizado que consiste en creer que nunca van a entender nada de las herramientas econ³mico-financieras. Se sorprender¡n, cuando lo hayan le­do o consultado, que cuando se explica lo que parece complejo con un lenguaje sencillo pero riguroso y cuando se utilizan ejemplos que todo el mundo puede comprender, el balance, la cuenta de resultados, la inversi³n, el gasto, el beneficio, los mercados, la renta fija, la renta variable y un amplio etc©tera, son conceptos asimilables por el comºn de los mortales. Como dec­a al principio, si este libro no hubiera sido escrito lo hubi©semos echado de menos. Gracias, David, por el esfuerzo que has hecho al escribirlo.“Si quieres dar de comer al pueblo durante un a±o… planta semillas.Si quieres dar de comer al pueblo durante cinco a±os… planta ¡rboles.Si quieres dar de comer al pueblo para siempre… ¡Edºcale!”(Proverbio chino)Francisco lvarez MolinaEx vicepresidente de la Bolsa de Par­sEx Consejero-Director General de la Bolsa de ValenciaPresidente de TICA Soluciones Financieras
...[Leer más]
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