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romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008

Desde el Carmen de los Mártires, Granada

12 de Octubre de 2009 a las 11:21

 

Desde el Carmen de los Mártires, Granada

         El Carmen de los Mártires, en Granada, es un pequeño espacio sobre la colina gemela de la Alhambra. Ya en todo lo alto y a la derecha, según se sube por la Cuesta de Gomérez. Entre el río Genil y el río Darro y desde donde se ven las altas cumbres de Sierra Nevada. También se divisan perfectamente muchas torres, un gran trozo de muralla, la iglesia de Santa María y el amplio bosque que cubre la colina de la Alhambra.  

         Dentro del recinto amurallado del Carmen de los Mártires, hay un pequeño palacio, varias explanadas llenas de palmeras, cinco o seis fuentes, un lago artificial, muchas madroñeras y caminos de tierras. Paseos sencillos que, por entre rosales, hiedras, álamos y cipreses, van y vienen por todo el ancho recinto de este hermoso rincón granadino. Por eso este espacio es tan misterioso y a la vez mágico y hermoso. Porque, además, desde aquí se divisa gran parte de la ciudad de Granada, toda su extensa vega, el río Genil cruzando estas tierras y los atardeceres más espléndidos.

         Quizá por todo esto que he dicho o quizá por algo más profundo que desconozco, él venía por aquí casi todas las tardes. En verano, cuando el calor apretaba, en otoño cuando las hojas de los árboles tejían hermosas alfombras por el suelo, en invierno cuando las nieves vestían de blanco las cumbres de Sierra Nevada y en primavera cuando todas las plantas de los jardines del carmen se llenaban de rosas y jazmines.  

         Una tarde y otra, él volvía a este rincón de Granada. Siempre solo, siempre con su cabeza agachada y como metido en sí, siempre caminando despacio y siempre haciendo alguna foto. Algunas veces se paraba en algunos de los bancos que hay a los lados de la Cuesta de Gomérez y aquí se quedaba un rato. A descansar o a refrescarse un poco en la sombra de los árboles cuando el calor era mucho y luego seguía. Observando a las personas que con él se cruzaban y lavando sus manos en algunas de las fuentes que encontraba: Al final de la Cuesta de Gomérez, un poco más arriba, ya dentro del Carmen de los Mártires y en la acequia del lago.

         Y yo que vivo cerca por donde él una vez y otra pasaba, una tarde y otra, me quedaba mirándolo. Intentando adivinar quién era y qué era lo que con tanta constancia buscaba. Lo veía recorrer la calle Elvira, la antigua y estrecha calle que atraviesa Granada, por la linde del Albaicín. Seguía luego y atravesaba Plaza Nueva, por donde el río Darro discurre bajo tierra. Y después lo veía tomar la calle de la Cuesta de Gomérez. Y por aquí se me perdía siempre.  

         Siempre hasta que una tarde de otoño, decidí seguirlo. Era ya mediado de octubre y por eso hacía algo de frío. En el cielo había algunas nubes y los estudiantes universitarios todos estaban ya presentes. Era una tarde hermosa, como tantas en esta ciudad de Granada y propia para el misterio y la poesía. Por eso lo esperé, sin que lo supiera o me viera y, cuando lo vi cruzar Plaza Nueva, lo seguí. A cierta distancia para que no sospechara pero pendiente de él para no perderlo. Y también para descubrí algo de su, para mí, extraño comportamiento.

         Atravesó la Puerta de las Granadas, la que da entrada a los bosques de la Alhambra por la Cuesta de Gomérez, subió despacio por esta cuesta, se paró en uno de los bancos, bebió luego en una de las fuentes y siguió. Llegó a la puerta de hierro que da entrada al Carmen de los Mártires, la atravesó, giró para la izquierda, recorrió uno de los caminos de tierra y subió por la ladera que lleva al mirador. A cierta distancia, como he dicho, lo fui siguiendo y por eso vi que, en lo más alto de la ladera y antes del mirador, se paró. Sobre una de las piedras que hay por ahí, se sentó y se puso a mirar para el azul del cielo que cubría.  

         Dejé que pasara un rato y, al final, me acerqué. Disimulando para no llamar mucho la atención y, cuando ya estuve a su lado, me paré. Como observando los romeros y demás plantas que crecen ahí pero pendiente de él. Pasado unos segundos, me acerqué un poco más y, cortésmente, le pregunté:

- Solo por curiosidad ¿por qué vienes tantas veces por aquí y siempre solo?

Alzó su cabeza, me miró, dejó que pasara unos segundos y luego habló diciendo:

- Muchas veces he soñado que algún día aprenderé a volar.

- ¿Y para qué quieres aprender a volar?

- Para saltar desde aquí y elevarme hasta la estrella donde me está esperando.

- ¿Quién te espera en esa estrella?

         Vi que agachó su cabeza al mismo tiempo que por la cara le resbalaban dos lágrimas. No pregunté nada más pero esperé. Y sí, pasado unos segundos me volvió a decir:

- Vino a Granada a estudiar. Sin saber cómo, la conocí. Me dejó que la acompañaras por los sitios más bellos de esta ciudad y también la traje por aquí. Para que viera y conociera la belleza de este rincón. Y dejó que le lo mostrara y hablara de todos estos sitios y sus secretos. Siempre dulce y amable y siempre regalando cariño y respeto. Pero, al acabar el curso, se fue.

- ¿A dónde se fue?

- A su país, al otro lado del Planeta Tierra. Pero para mí, a una estrella muy brillante, en lo más profundo del Universo.

- ¿Y como la recuerdas mucho quieres aprender a volar para irte a donde vive ahora?

- Muchas noches he soñado que volaba. Por eso sé que un día lo conseguiré. Nada más me importa en esta vida que ella. ¡Era tan dulce, tan buena, tan cariñosa!  Simplemente la mejor de todas.  

ManuelAlejandro
ManuelAlejandro
Mensajes: 88
Fecha de ingreso: 16 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 12 de Octubre de 2009 a las 13:39

Profundo texto y grandes imágenes, gracias por compartirlo!

Granada debe ser un paraíso, jamás estuve allí pero tengo unas ganas de ir enormes : )

romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 14 de Octubre de 2009 a las 11:54

ManuelAlejandro, gracias por haber leído y dejado tu comentario a este relato mío. Y claro que me alegro que, de alguna manera, te hay gustado y también las fotos. Y es verdad: Granada es una ciudad muy bella. Hay que conocerla en sus rincones y detalles más pequeños, para descubrí parte del misterio y belleza que encierra.

Gracias y saludos: romi

gloriapaniagua
Mensajes: 882
Fecha de ingreso: 16 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 14 de Octubre de 2009 a las 12:31
Unas preciosas fotos y un tierno relato, Romi.
romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 15 de Octubre de 2009 a las 12:14

Gloriapaniagua, gracias por tu comentario. Y, de paso, me permito poner aquí un texto que tú has escrito en este foro. Me ha gustado y coincido contigo en tu forma de ver las cosas.

R2, si por "leer al lector" (en este caso del concurso), debo dejar de lado mi estilo, mi visión del argumento, mi tendencia, lo siento, prefiero no" leer" a ese lector, no venderme a su punto de vista ni al de nadie. Quizás te suene a cabezota, pero así lo siento y practico, puesto que ganar no es la meta en mi vida. Si en alguna ocasión consigo que mi relato guste a todos, perfecto, si no me quedaré satisfecha por haber escrito lo que me salía de dentro.  

Te felicito por esta forma tan clara y sincera de ver las cosas. Creo como tú, que la expresión y materialización de lo que uno siente y lleva dentro, es lo que de verdad importa y tiene valor en el arte. Ser sincero y uno mismo. Lo demás, vendrá si tiene que venir. Y si no, no pasa nada.  

Saludos: romi

 

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