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mameri
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Los peligros de la deriva capitalista

2 de Marzo de 2010 a las 6:33
Os dejo este magnífico artículo que he encontrado en el blog 'Vida Sostenible'. Da para reflexionar.

Los grandes capitalistas a la conquista de tierras de cultivo de países pobres
1, mar

Comentarios de Vidasostenible:

Este artículo se sale un poco de los temas típicos de salud que tratamos en este blog, pero tiene una relación clara con nuestra salud, porque trata el asunto de las tierras y la agricultura mundial, de donde salen nuestros alimentos. La causa de nuestros problemas de salud en realidad tiene su origen en estos asuntos políticos del capitalismo, del crecimiento permanente de la riqueza de los países ricos, que no están dispuestos a parar nunca, hasta que todos los recursos naturales de la Tierra se agoten, y se den cuenta de que no pueden comerse el dinero.

Tal y como van las cosas, y viendo que no hay signos de enmienda sino de más y más sobreexplotación y arrasamiento del planeta, nuestra civilización tal y como la conocemos estará abocada al colapso y a la autodestrucción. Recomiendo ver los vídeos de Miriam Delicado, una "profeta" de nuestros tiempos que sabe a lo que estamos destinados si no cambiamos de camino.

En mi opinión, si queremos ir por el camino adecuado, los capitalistas de los países ricos, es decir, las empresas que arrasan el planeta, deberían sustituir el objetivo de crecimiento económico constante a uno de mantenimiento, es decir, de sostenibilidad. El ser humano puede vivir de forma sostenible, pero ciertas personas no lo saben, creen que si detienen su desarrollo tecnológico y sus aumentos de ganancias exponenciales estarán abocados al fracaso. Debemos aprender mucho de los grupos indígenas o culturas tradicionales de la Tierra, de su sabiduría sobre cómo vivir en paz con la naturaleza, sin causar impactos negativos, lo cual es totalmente posible. Si la gente que no quiere parar de crecer (económicamente) y destruir, crecer y destruir, cambia totalmente su camino, sus objetivos y su mentalidad, es posible. Esta tarea es ardua y difícil, pero Miriam Delicado sabe qué hacer, y ella y muchas personas decididas a salvar el planeta harán todo lo posible para desviar nuestra tendencia hacia la autodestrucción. Probablemente no lo consigamos, debido a la mayoría de gente que está a favor del progreso científico y económico y no a favor de la naturaleza. Pero, de todas formas, al menos, cuando vean la destrucción que han producido y cuando no tengan nada más que transgénicos y medicamentos para llevarse a la boca, habrán aprendido una lección muy importante. Es ciertamente una lástima, pero ya que por las buenas no hay forma de que se den cuenta, tendrán que aprenderlo por las malas.

"Los grandes capitalistas a la conquista de tierras de cultivo de países pobres". Por Rómulo Pardo Silva

Se apoderan de los recursos naturales cada vez más escasos por medio de la guerra de las armas o del trato con dinero. La extinción de pueblos en desarrollo no les importa.

El uso de las tierras arables alcanzó su límite y para continuar destruyen selvas; el cambio climático no da ninguna seguridad alimentaria hacia el futuro; los países desarrollados y dependientes persiguen un crecimiento económico permanente y por tanto la explotación irracional de la naturaleza; en el año 2050 se necesitará alimento para 3 mil millones de personas más; el petróleo se agota y se ocupan tierras en la siembra de biocombustibles; los precios de los alimentos han subido provocando inestabilidad social y hambre.

Ante esa perspectiva crepuscular los burgueses buscan su propia seguridad. El método, llamado agrocolonialismo, consiste en lanzarse en una avalancha de adquisiciones internacionales de campos de pobres. (1) Sus gobiernos y empresarios asociados con las corruptas burguesías locales los comprar o comúnmente arriendan por largos años.

Bahrein, Omán, Qatar, China, Corea del Sur, Kuwait, Malasia, India, Suecia, Libia, Brasil, Rusia y Ucrania han adquirido tierras en África. El 2008 Arabia Saudita trató con el gobierno de Tanzania el arriendo de 500.000 hectáreas para producir arroz y trigo, empresarios de Kuwait arrendaron tierras en Camboya y el gobierno de Qatar creó una empresa agrícola en Sudán en sociedad con su par local. El mismo año Ghana, Etiopía, Malí y Kenia les dieron en arriendo millones de hectáreas para la producción agrícola o de biocarburantes. En Sudamérica se han vendido decenas de miles de hectáreas en Argentina, Uruguay y Paraguay. Corporaciones de la India están comprando plantaciones de palma aceitera indonesias y buscan en Uruguay, Paraguay y Brasil tierras para cultivar lentejas y soja.

Según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, con sede en Washington, DC, se han transferido entre 15 y 20 millones de hectáreas de tierras arables en los países pobres de África y en Camboya, Pakistán y Filipinas. Sobre el dinero utilizado hay oscuridad, pero da una idea lo sucedido en cinco países subsaharianos donde por la venta o arriendo de 2,5 millones de hectáreas se pagó 920 mil millones de dólares en los últimos cinco años.

Solo un sistema depredador de hombres y medio ambientes en unión con gobiernos nativos indiferentes del futuro de sus pueblos pueden explicar que personas subalimentadas sean despojadas de sus tierras en beneficio de países ricos donde la obesidad es un problema de salud grave.

El aparato de propaganda dominante justifica la conquista colonial diciendo que se trata de algo mutuamente conveniente porque los países ricos aportan tecnología, capital, mercados y conocimientos. Ocultan que el hambre ha sido permanente y sin embargo antes no hicieron este ‘aporte'. También argumenta con el libre comercio y la necesidad de la competencia para erradicar a los productores ineficientes. Principios que no son válidos en las economías desarrolladas que subsidian a sus agricultores arruinando a los de estos países pobres.

En realidad los inversionistas foráneos saben claramente que provocan graves perjuicios a los explotados de siempre. Dañan los suelos con los cultivos intensivos que rompen sus ritmos naturales, agotan las aguas subterráneas, contaminan con químicos. No ignoran que son expulsados agricultores locales sin títulos, que se estafa a pequeños propietarios en el pago de sus tierras, que sus siembras de biocarburantes significan menos alimentos locales y precios inalcanzables. Saben que el cambio de propiedad y el acaparamiento ha aumentado el suicidio de campesinos en países como Sri Lanka, China y Corea del Sur. En India entre 1997 2007 lo hicieron 182.936 personas. Se desconoce la cifra en África.

Los capitalistas se han apoderado del mundo. Se condena su modo violento de hacerlo, pero su vía solapada de conquista a través de la compra de naturaleza, como petróleo, coltan, diamantes, cobre, hierro... sí, aunque significa un despojo de futuro.

La respuesta popular a este despojo es imprescindible. Cuando Madagascar llegó a un acuerdo para arrendar a la transnacional Daewoo Logistics 1,3 millones de hectáreas durante 99 años y cultivar y exportar maíz y aceite de palma a Corea del Sur por 6 mil millones de dólares, los agricultores hicieron caer al gobierno y lo impidieron.

La Coalición de Campesinos Asiáticos y la Liga Internacional Panasiática de Campesinos realizaron una campaña en diez países del continente con la exigencia "¡Paremos el acaparamiento de la tierra! Luchemos por una verdadera reforma agraria y por la soberanía alimentaria de los pueblos."

Es necesario entender el presente y los peligros del futuro para encauzar con luchas la única salida humanista posible: el socialismo poscapitalista solidario, sustentable, planificado, de decrecimiento en los países ricos."

Un Saludo,
Joaquín

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