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raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009

Recopilatorio 2009. IDELOSAN. 05/07/2010 a 11/07/2010

29 de Junio de 2010 a las 14:15
Bueno, Iván, cuando quieras puedes colgar aquí los que consideres tus tres mejores relatos de los muchos que presentaste entre las ediciones I y XXIII. 
raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 1 de Julio de 2010 a las 10:46

Iván, por favor, cuelga tus relatos cuanto antes, para que podamos leerlos o recordarlos los que ya los conocen. 


Si no quieres participar en el recopilatorio, házmelo saber para poder dar paso al siguiente autor de la lista. 
raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 2 de Julio de 2010 a las 8:37
Iván ya me ha informado que está ultimando sus tres relatos y los subirá en breve. El lunes comenzamos con ellos. 
bizarro
Mensajes: 5.103
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
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  • 2 de Julio de 2010 a las 9:37
Aro picha. Si le has dicho a partir del dia 5...
raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 2 de Julio de 2010 a las 10:43
cita de bizarro Aro picha. Si le has dicho a partir del dia 5...
Bizarro, Iván no me había dicho nada hasta ahora. Necesitaba una confirmación, porque si no, tengo que contactar con el siguiente para no perder comba. Ya está todo claro. 
Idelosan
Mensajes: 1.315
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
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  • 3 de Julio de 2010 a las 3:15
¡Pero qué impaciencia! xD Por el momento, voy a colgar aquí el primero de los 3 relatos que he elegido, tras un pequeño re-repaso para cambiar el típico par de detalles. Este es el relato que colgué en el certamen de Fantasía, pero en su versión original, que tuve que recortar bastante salvajemente porque se pasaba 200 palabras del límite. Los otros dos relatos que elegí son "Feliz Cumpleaños, Zafiro" y "Los Tres Cerdos", los cuales colgaré mañana. Con la de Zafiro me sobreviene la putada de tener que quitarle todos los guiones de separación al archivo original de Diez Sombras en la Noche, y Los Tres Cerdos he de importarlo de otro PC.

Volviendo al relato que posteo ahora, usé un estilo algo rebuscado que soy consciente de que no acabó de cuajar, pero no sé, a mi me gustó el experimento. Sé que habrá algunos detalles mejorables, pero yo creo que como producto global vale la pena, y lo elegí porque es algo "diferente" que me dio por hacer.

EL GUARDIÁN DE LA TIERRA PROMETIDA

El Guardián de la Tierra Prometida. Vestigio de eras pasadas, ente físico atemporal, arcaico instrumento de defensa, custodio de un paraíso onírico inalcanzable a los mortales.

La Tierra Prometida ha sido el sueño de naciones enteras, la última utopía de la humanidad, y muchos han sido los que han fracasado en su conquista. La historia ha sido testigo de incontables asaltos, ejércitos enteros masacrados por aquella mole de carne y acero, protectora del mayor secreto de la existencia, la manifestación más bella de la felicidad, el descanso eterno en vida, vida inmortal junto a los Dioses entre un súmum de satisfacciones materiales y espirituales. La culminación de todo, el principio de una nada perfecta y eterna.

Los orígenes de la más pura manifestación de ambición humana se pierden en los albores del tiempo, y ya nadie recuerda cuál fue el primer valiente que se enfrentó al Gigante. Los mitos y leyendas, conservados a lo largo del fluir de la existencia, nos hablan de tiempos pasados de gloria y fruición, en los que la entrada a la Tierra Prometida era libre para el pueblo. El portal, otrora lleno de paz y armonía, es ahora lecho de muerte para todos aquellos valientes que se atrevan a acercarse. ¿La causa? Muchas versiones se han acaecido acerca de este suceso. Algunas, afirman que la humanidad mancilló el regalo divino del paraíso, abusando de sus tentaciones, rechazando el mundo real, centrándose sólo en obtener la virtud sin dar nada a cambio, y el Guardián fue un castigo a su soberbia enviado por los Dioses. Otras, simplemente hablan de un Gigante malicioso, un ser nauseabundo no muerto venido de las profundidades del infierno con el único objetivo de causar dolor.

Sea como sea, mi ejército marcha raudo y valiente a su encuentro. Más de doscientos hombres armados hasta los dientes haremos frente a esa monstruosa aberración, y acabaremos con ella de una vez por todas. Nuestra voluntad es fuerte, nuestra moral, alta.

El Guardián ya no es lo que era. A lo largo de los tiempos, muchas historias se han contado acerca de su horrible tenacidad y sed de sangre, pero por alguna razón cada vez hay más supervivientes a sus ataques, cada vez más hombres son capaces de huir tras la derrota, y sus crónicas son cada vez son menos aterradoras. Cuentan que, tras cada batalla, el Gigante devora uno a uno los cadáveres que siembra en su espiral de destrucción, y con ello regenera todo daño sufrido por su carne corrupta; de todas formas, como ser de piel y hueso que sigue siendo, parece que el Guardián también se puede desgastar con el tiempo.

~

Esta es mi oportunidad, y no voy a permitir que nadie se me adelante. Me llamo Faedorn, príncipe de las tierras baldías de Caraguan; voy a ser el verdugo del Guardián de la Tierra Prometida, y el primero en entrar en ella.

Tras cuatro días de viaje a través de pantanos, ensenadas, bosques y montañas, llegamos por fin a las cercanías del mismísimo Portal del Paraíso. La resplandeciente luz de la mañana se reflejaba a lo lejos en la prístina edificación sagrada, elevada sobre el manto verde de los árboles del Bosque de la Eternidad. Dos enormes columnas redondas de piedra lisa, perfecta, inalterable, eterna. Entre ellas, a menor elevación, un majestuoso arco a gran altura daba la bienvenida a los visitantes de tan enorme pero escueto edificio, el cual albergaba el Gran Portal en su interior. De proporciones descomunales, la relativamente sobria edificación parecía haber sido ideada especialmente para el uso de los Dioses. Maravillados por la visión que se presentaba ante nuestros ojos desde lo alto de aquella colina rocosa, mis hombres y yo nos olvidamos por un momento de la enorme confrontación que pronto tendría lugar. Muchos de ellos iban a fallecer, y lo sabían. Pero la posibilidad de la entrada al paraíso bien merecía jugar a esa suerte de ruleta de la fortuna con sólo dos opciones: muerte o gloria. Empuñando la prudencia y astucia como nuestras principales armas, decidimos dormir allí mismo durante todo el día hasta la caída del sol, descansar y esperar a atacar bajo el oscuro manto de la noche de otoño.


Y llegó la oscuridad. Más de doscientas almas silenciosas nos apresuramos en bajar la colina adentrándos entre el mar de árboles siendo nuestros pasos silenciados por el ulular de los búhos. Poco tardamos en llegar al claro del bosque y encontrarnos cara a cara con el Gigante.

Ni la más grotesca de las leyendas escuchadas acerca de aquel monstruo me hubiera podido preparar para la horrorosa visión que tuve que sufrir. Por primera vez, tuve miedo, me sentí pequeño, débil, inofensivo. El Guardián de la Tierra Prometida era una enorme montaña sin rostro: carne y acero hechas un solo cuerpo brutal, temible, de deformidad insoportable. No había una sola parte de su grueso y tosco organismo que no estuviera fuertemente protegida por una siniestra armadura de acero negro de apariencia impenetrable. Parecía medir sólo unos cinco metros de altura, pero algo en mi interior me advertía de que esa apariencia era como una simple sombra inocente de lo que en realidad era. La mera visión de sus armas de guerra, dos descomunales hachas de mano cuyo filo era tan largo como cualquiera de mis hombres, me hizo estremecer.

Titubeé. Si aquel engendro hubiera tenido algo parecido a ojos en su rostro cubierto por metal, podría decir que se nos quedó mirando fijamente, a la espera de acometer contra aquellos que pretendíamos subir aquellas escaleras, impedirnos pasar entre aquellas dos majestuosas columnas de camino al Gran Portal.

Los soldados de infantería empuñaban sus espadas. Los tiradores, situados en fila más atrás, tensaban sus arcos. Tras segundos de desesperante silencio, di la orden de ataque.

Nunca olvidaré aquello que se desató de repente ante mis ojos. Nunca. Tan pronto como mis hombres más valientes corrieron a atacar los primeros al Gigante, éste movió su enorme hacha rápidamente, como si de un pequeño cuchillo se tratara. Cinco hombres fueron partidos por la mitad al instante, cayeron sus divididos cuerpos sin vida al suelo antes de que pudieran siquiera advertir las garras de la muerte. Aprovechando el ligero desequilibrio que en el Guardián provocó esta acción, el resto de mi ejército se precepitó en marabunta, enloquecidos, dispuestos a cercenar hasta el último milímetro de carne de aquella aberración.

Nunca imaginé que yo, el mismísimo Faedorn, acabaría así... pero de entre mi arco y mi espada, elegí el primero para luchar contra la gran bestia. Me sentí cobarde, despreciable, pero el miedo me superaba. Mis flechas, sin embargo, poco podían hacer contra la coraza metálica del Guardián, sólo dañada por los fuertes mandobles que mis más avispados guerreros acertaban a propinarle. Mis hombres caían uno tras otro, sus miembros cercenados volaban por el aire rodeados por una suave lluvia de sangre, una lluvia alimentada segundo a segundo por la furia incontrolable del Guardián.

Mi ejército era sin duda fuerte y valeroso, pues aún a pesar de su rápido exterminio, fue capaz de ir destrozando la armadura de la bestia a un ritmo increíble, de llegar a penetrar su carne podrida sin causar, aún así, grito de dolor alguno por parte del monstruo. Poco a poco la cantidad de trozos de carne fresca sobre la alfombra roja del campo de batalla fue superando a la de soldados de infantería con vida, la bestia iba mostrando signos de debilidad, y ordené a mis arqueros que se añadieran al combate cuerpo a cuerpo.

¿Qué hice yo? Bueno, yo… yo quería ante todo llegar a la Tierra Prometida. Dejando a un lado toda mi moral, aproveché el momento de debilidad del Guardián para pasar presto por su lado, subir la solemne escalinata, y adentrarme en aquel estrecho templo que albergaba una espléndida puerta de piedra en su interior. Sin pararme a observar la majestuosidad de sus relieves y su extraña ¿cerradura?, empujé aquella puerta hacia adentro con todas mis fuerzas, expectante por ver qué me encontraría al otro lado.

Casi muero. Más concretamente, casi caigo al abismo sin fin bajo el umbral. Nada más hube abierto aquella extraña entrada me di cuenta con pavor de que conducía a un sitio totalmente diferente a lo que me esperaba. Era la nada, la más pura y completa nada, negrura absoluta careciente de todo espacio o profundidad. ¿Era aquello la Tierra Prometida?

Me sentí tremendamente decepcionado. Pero, al fin y al cabo, estaba claro que así hubiera sido demasiado fácil. Me quedé observando, triste y abatido, el extraño hueco que había sobre los relieves de aquella puerta. Sí, sin duda parecía una cerradura, pero ¿Para qué llave?

Poco tardó en revelárseme sola la respuesta. El cese de los agónicos gritos de batalla alertaron de nuevo mis sentidos, y me giré al escuchar los torpes y desiguales pasos de algo enorme.

Allí estaba el Guardián de la Tierra Prometida, plantándome cara.

Cojeaba. La mayor parte de la armadura de su torso había sido destruida, aunque de sus numerosos cortes profundos no manaba ni una pizca de sangre. Le había sido cercenado el brazo izquierdo, y el derecho no empuñaba ningún tipo de arma. Un ser vivo normal nunca seguiría en pie en aquel estado.

Sonreí. Observé su cabeza: donde antes había un férreo casco sin apertura alguna, ahora se atisbaba una especie de objeto dorado de forma alargada, aún medio resguardado por fragmentos de metal que se resistían a desprenderse.

~

Desenvaino mi arma, consciente de mi destino. Sé que, gane o pierda, esta será mi última batalla sobre la tierra. También sé que no se puede matar a lo que ya está muerto… pero nadie dijo nada acerca de arrebatar.

Idelosan
Mensajes: 1.315
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
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  • 4 de Julio de 2010 a las 2:59
Aquí tenéis otro. Algunos dicen que no lo entienden; otros, que es demasiado raro. Otros piensan que es el más artístico que tengo.

FELIZ CUMPLEAÑOS, ZAFIRO

      Contemplé impasible a la chica tendida en el suelo, comprobando si ya nunca más volvería a levantarse. Tras notar sus venas inertes bajo la presión de mis dedos, mi cuerpo se relajó y me senté en aquella cómoda cama. Con calma, saqué mi pequeño bloc de notas del bolsillo y taché aquella nueva víctima de la lista. Me sorprendí, pues nunca antes pensé que podría estar tan sereno tras un asesinato.

      Reparé en la presencia de una bonita vitrina expositora de bebidas situada en la suite. Sin prisa alguna, me levanté y me dirigí hacia allí; tras tomarme mi tiempo, elegí el vino más peleón de entre todas las caras y refinadas reservas que allí se encontraban. Al diablo con ellas; en ese momento su aroma, sabor o color era lo que menos me importaba. Botella en mano, volví a mi confortable asiento y di el primer trago; poco importaba el tiempo que pasara allí dentro dejando pasar las horas y maltratando mi hígado, pues yo era la única persona viva en todo el edificio.


      La luna se mostraba redonda y clara, creando un bello e idílico paisaje nocturno sobre aquel bosque en mitad de la nada. Su blanquecina luz se filtraba por las grandes ventanas de aquella alcoba en la parte más alta del caserón, siendo ésta su único y potente foco lumínico y confiriendo un romántico ambiente a aquella lujosa habitación. Pero, en realidad la escena en sí distaba mucho de ser romántica. Zafiro, ya apurando su tercera botella y con lágrimas en los ojos, no podía dejar de pensar en su antigua vida, en sus errores, en su desafortunado destino, en la clase de monstruo en que se estaba convirtiendo y, sobretodo, en el espantoso camino vital lleno de huecos y vacíos que su nebulosa memoria le permitía adivinar. El bello cadáver de aquella muchacha, con un afilado cuchillo clavado en la nuca como macabro y disonante ornamento, era mudo testigo del tormento de este asesino, autor de su muerte y de la de mucha más gente en los últimos días. El que antes fue un niño reservado, un magnífico estudiante con un futuro prometedor frente a sus ojos, ahora, tiempo después, era una sombra enfermiza de ínfima humanidad.

--------------------------3 horas después---------------------------------

      Aquellos días, que tan lejanos parecen ya, ahora los recuerdo incluso agradables. Tal vez hubiera podido hacer cualquier otra cosa... tal vez hubiera podido manejar mi destino de diferente manera... tal vez pudiera curarme de mi enfermedad.

   -Sabes que nunca cesará tu enfermedad.
   -Tu no eres nadie para hablarme de mi vida.
   -Oh Zafiro, pobrecito Zafiro, no tenía elección.
   -Déjame en paz. No te he invitado a mi fiesta de cumpleaños.
   -Más querrías, nene. Oh, lo siento, no recordé el detalle de tu última fiesta de cumpleaños...
   -¡Vete! ¡Deja de hablarme!
   -Pobrecito Zafiro, sus invitados le humillaron. Tenías mucha ilusión puesta en la fiesta de tu doce cumpleaños, ¿eh, Zafiro?
   -¡Déjame en paz, maldita puta! ¡Los muertos no hablan!
   -No estoy hablando nene, y lo sabes. Feliz cumpleaños.

      Quién me iba a decir que un cadáver medio putrefacto pudiera tener tanta razón. Aquella fiesta marcó mi vida, me sumió en el mar de sombras en que vivo ahora. Mi mente es un barco a la deriva sin esperanza. Ya no hay vuelta atrás. Mi futuro oscila entre la muerte y la locura. Corta es la línea que los separa, pero cierto es que lo que me empuja a salir de un extremo, irremediablemente me hace caer al otro. Maldigo mi triste existencia, casi tanto como maldigo a todos aquellos desgraciados que me hicieron creer en la amistad sólo para luego echarme en el pozo sin fondo del odio y cerrar la salida con llave.

   -¿Estás seguro de que fueron ellos los que cerraron con llave, Zafiro?
   -Te dije que te callaras.
   -Piénsalo, querido. Ellos acudieron a tu fiesta fingiendo su amistad. Jugaron con tus sentimientos; te hicieron creer, inocente de ti, que tras toda una vida de burlas y maltratos iban a acudir bondadosos y felices a tu doce cumpleaños.
   -¡No tenían derecho a aplastarme la tarta en la cara!
   -Por supuesto que no, hijo mío. Es más, aún puedo observar las doce quemaduras que se concentran en tu penoso rostro. Sí, no hables: tampoco tenían derecho a maltratar a tu pobre madre, lo único que te quedaba en el mundo, aprovechando su minusvalía para abusar sexualmente de ella y someterle a casi tantas vejaciones como a ti. Pero...
   -¡¿Pero qué?!
   -¿Pero crees que todo eso justificaba que los asesinases a to-dos, incluida tu pobre madre?
   -...
   -¿Crees que todo eso justifica que, una vez liberado de tus captores, te pusieras al mando de la vieja segadora de heno de tu difunto padre y destrozaras con ella a tus once compañeros de clase nada más salieron de tu casa?
   -¡Cállate!
   -¿Crees que todo eso justifica que dieras una sobredosis de tranquilizantes a tu madre? ¿Que la tranquilizaras tanto como para pararle el corazón?
   -¡CÁLLATE, MALDITO CADÁVER!

      Zafiro no pudo soportarlo más. Con una mueca de asco, rabia y dolor, salió apresurado de aquella habitación y corrió escaleras abajo. Aterrorizado por sus actos, más lúcido que nunca, decidió huir lejos, muy lejos de allí, con tal de poder evadir una vez más a la justicia. Corrió tanto como le permitieron sus aún juveniles piernas hasta llegar a una pequeña cueva en un bosquecillo. Allí, el cansancio le hizo caer pronto en el misterioso mundo de los sueños.

“¡Feliz cumpleaños, hijo!”

      El chico se despertó sobresaltado. Aunque él no lo recordara, había tenido ese mismo sueño desde hacía casi una semana. Un sueño del que no recordaba nada, excepto a su madre felicitándole su doce cumpleaños con cariño.

      Como en cada uno de los últimos días, Zafiro se asustó; vagó durante horas, confuso, por los alrededores de aquella zona agreste en la que se encontraba. Intentaba recordar qué era lo que le trajo allí, o aunque fuera, algún evento de su pasado inmediato. Como en cada uno de los últimos días, Zafiro empezó por recordar sentimientos, emociones, odio. El chico se sintió invadido por una irracional ansia de venganza mucho antes de ser consciente qué era lo que le provocó tanto sufrimiento, o cómo, o cuando, o por qué. Zafiro entonces, se descubrió aquel bloc de notas en un bolsillo de su maltrecha chaqueta. En él había una lista de objetivos, once en total. Ya habían cuatro tachados, el último de los cuales era: “Madre de Bernice”. Ahora, el siguiente en la lista era: “Padres de Frank”.

      El joven, guiado por algún impulso inconsciente, no se cuestionó el significado de aquella lista. Con un ansia enfermiza, como por instinto, Zafiro emprendió camino hacia la casa de su viejo compañero Frank al que con tanta ilusión invitó a la fiesta de su doce cumpleaños. Fiesta de la que, por cierto, el chico no recordaba nada de nada.   

      Caminaba como hipnotizado, sin tener muy claro siquiera el propósito de su visita. Un propósito que, conforme se iba acercando a él, iba transformándose en su mente aclarándose y ensombreciéndose una y otra vez. Como en cada uno de los últimos días.
        
      Y, como en cada uno de los últimos días, al acabar su tarea y antes de recordarlo todo de nuevo, el asesino pensaría:

“Me sorprendí, pues nunca antes pensé que podría estar tan sereno tras un asesinato.”

Idelosan
Mensajes: 1.315
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
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  • 4 de Julio de 2010 a las 3:16
Este era del concurso "Cuentos Infantiles". Yo elegí el cuento de los tres cerditos dándole un toque tarantinesco.


LOS TRES CERDOS

Érase una vez, en la ciudad... un lobo feroz a la búsqueda de un tierno cerdito

Un Akura gris plateado rugía sobre al asfalto, a casi cien kilómetros por hora. Los tétricos suburbios, el vertedero de la gran ciudad, cambiaron rápidamente a un paisaje crudo, salvaje, los raíles de una autovía a rebosar bajo la oscuridad de la noche. Al flamante deportivo le precedía una vieja chatarra roja, incapaz de mantener la distancia con su perseguidor. Su temerario conductor sorteaba los camiones como un kamikaze, atravesaba el camino plagado de gólems de gasóleo y metal como si de simples baches se trataran.

Al conductor del Akura le sonó el teléfono móvil. Contestó rápido, en un fugaz movimiento se colocó el auricular sin quitar los ojos de la carretera.
-Señor Lobo, solucionador de problemas. Dígame.
-¿Ya has matado al cerdo?
-Aún no. Destrocé el patético tugurio en el que se escondía, pero el muy bastardo logró huir. Ha salido de las afueras, y ahora parece que va en dirección a la ciudad.
-Sin duda, busca el apoyo de sus hermanos. Mejor, me desharé de tres pájaros de un tiro.
-Permítame que le diga, caballero, que usted me contrató solamente para acabar con un cerdo y requisar o destruir su mercancía.
-Acaba con todos en el tiempo acordado, y te pagaré por triplicado. ¿Crees que podrás hacerlo?
-Esto está hecho. –el hombre consultó su reloj de muñeca- Sí, todo está controlado. Johnny “el pobre” es uno de ellos ¿no?
-Efectivamente. Espero que no le cogiera cariño a ese hijo de perra cuando trabajó para él... ahora soy yo quien le pago.
-¿Qué clase de profesional cree que soy? No me ofenda, caballero.
-Recuerde que deberá darse prisa si quiere cobrar su trabajo. Y que no tenemos ni la más mínima pista de dónde van a esconder el maletín esos cabrones...
-Yo nunca fallo, Marsellus, lo sabe bien. Ahora, si me permite, tengo trabajo que hacer.

El Señor Lobo dejó rápidamente el teléfono en el asiento del copiloto cuando vio que, delante suyo, el viejo Ford de su presa viraba salvajemente hacia la derecha, en dirección a la salida de la autopista. El Akura lo tenía imposible para seguirle sin morder el polvo, pues un enorme camión se interponía entre él y el carril de desaceleración. El Señor Lobo, eso sí, nunca se daba por vencido. Porque él nunca fallaba. Con una sonrisa en la boca, el autoproclamado “solucionador de problemas” observó que quedaba escaso medio kilómetro hasta la siguiente salida a la ciudad. Se le ocurrió un plan B.

Dejándose de juegos, exprimió el motor de su coche al tope. Sólo quedaban treinta minutos.


El desgastado coche rojo aparcó, tranquilamente, a las puertas de un pequeño y viejo almacén abandonado. Su propietario sacó algo del asiento trasero, y se lo llevó hacia dentro del edificio. En la negrura reinante destelló una luz, y finalmente el hombre del maletín distinguió una figura amable entre el pequeño halo lumínico que se formó, proveniente de una pequeña linterna.

-¡Hermano!
-¿Llevas la mercancía?
-Sí, aquí está.
-Estúpido, ¿cómo es que te dejaste encontrar? Es la última vez que me meto en los tontos planes de mi hermano pequeño.
-No te preocupes hombre, que al final todo ha salido rematadamente bien. Desde la última vez que hemos hablado, logré escabullirme de aquel tipo, el... ¿cómo se llamaba?
-El Señor Lobo, idiota. Es un hijo de puta muy eficiente, ¿estás seguro de haberlo burlado?
-Totalmente. Vamos, no sé por qué te da tanto miedo ese patán, ¡ya no hay nada que temer! Tenemos el maletín, tenemos nuestro escondite, y...
-Y aún no estamos los tres reunidos, y el comprador tardará en llegar. No cantes victoria tan pronto, capullo. Sólo dios sabe lo que podría pasar si Lobo nos encontrara. ¿Cómo te atacó? ¿Cómo lograste escapar?
-Estaba tan tranquilamente comprándole unos gramos a Benny, cuando ese tipo empezó a coser su garito a tiros. Escapé por los pelos.
-¿Benny? ¿El negro tuerto?
-Sí tío, el mismo. Creo que aquel cabronazo lo convirtió en un colador junto al resto de su vivienda.
-Oh, vamos, ¡vaya mierda chaval! ¡Era el único muerto de hambre de confianza en toda la puta ciudad!
-Ey calma tío, yo no tenía ninguna culpa de estar en la casa del jodido negro cuando el lobito feroz vino a freírnos el culo.
-Ahora dime hermano, ¿cómo cojones vamos a conseguir buena mierda barata en esta ciudad ahora mismo, eh?
-Mira, Bob, ya te dije que...
-No, no tío. Quiero que me digas dónde coño piensas encontrar buena mier...
-¡Oh, mira! –el joven desvió su atención hacia la puerta abierta del almacén- ¡Ya he venido Johnny!

Un segundo coche aparcó junto al sucio Ford rojo. Se trataba de un Porsche gris azulado, del cual bajó un hombre maduro, vestido con un exquisito traje de Armani y gafas de sol cubriéndole los ojos.

-¡Hey, Johnny! –el más pequeño de los hermanos se fue a abrazar a su consanguíneo- ¡Ya era hora, capullo!
-Ey, ey, cálmate chaval, vas ensuciarme el traje. ¿Pero tú de dónde demonios sales? –el galán observó, con desaprobación, las ropas cubiertas de polvo de su hermano.
-Tenemos problemas, Johnny. –interrumpió el hermano mediano- Y grandes. El capullo de Jim nos ha metido hasta las cejas con su embrollo... el gordo contrató al Señor Lobo.
-¡¿Qué?!
-No sé qué le veis de terrible a ese tipo, la verdad. –contestó Jimmy.
-Esto no me gusta nada, tíos. No vale la pena sacar beneficio de esto. Yo renuncio. No quiero saber nada.

Johnny fue rápidamente hacia su Porsche con intención de volver a su casa, cuando se fijó aterrorizado en que había otro automóvil más allí aparcado. Su propietario, con una sonrisa en la cara y una AK-47 en su mano, acribilló allí mismo al que antes fue su cliente, cuando éste apenas logró alcanzar a sacarse las llaves del bolsillo. Aterrorizados, los dos hermanos aún dentro del almacén huyeron escaleras arriba entre la negrura empuñando pistolas Colt, inofensivas contra la artillería del Señor Lobo. Este último, con inusitada parsimonia, siguió a ambos hombres hasta el segundo y último piso del edificio. Al llegar arriba, un par de ráfagas intimidatorias de la potente arma fueron suficientes para impulsar a ambos hermanos a saltar por la ventana, cogerle las llaves del suelo a su fallecido pariente, y escapar a toda prisa con su berlina. Lobo los imitó y cogió su automóvil, pero sin la menor intención de perseguirles a ellos. Se había apoderado del maletín que aquellos infelices soltaron al salir, y tras mirar su reloj decidió simplemente arrancar su Akura con objetivo de buscar una tribuna decente para su espectáculo. Lobo sonrió, complacido con la idea de poder conducir ligero de nuevo, libre de la descomunal carga que llevaba antes en el maletero.


Subido a lo más alto del primer rascacielos que vio en su camino de vuelta hacia la casa de Johnny, Lobo cogió sus prismáticos y observó paciente el exterior de aquella pequeña y lujosa mansión de gángster afortunado. Miró su reloj: quedaban sólo un par de minutos para el fracaso de la misión. “Calma Walter, tu instinto nunca te ha fallado. Sólo espera a que esos dos muerdan el anzuelo”.

A falta de un minuto del cero en la cuenta atrás de su reloj, el Señor Lobo vio el esperado Porsche entrando en el garaje de la lejana mansión, sin prisas. Pulsó un botón en su teléfono, y un fogonazo de fuego y humo proveniente de cien kilos de explosivo monopolizó la visión de sus binoculares, sustituyendo el pintoresco frontal del caserón defendido por varios vigilantes que estaba viendo hace un momento. A falta de treinta segundos, había completado la misión.

Ya relajado, Lobo sintió curiosidad por el maletín que acababa de salvar. Lo abrió, y grande fue su sorpresa al visionar su contenido: él esperaba droga, dinero, diamantes... pero definitivamente no un buen montón de fotos pornográficas, protagonizadas por aquel muerto de hambre de Jim... y la mismísima hija adolescente de Marsellus Wallace.

El sonido del teléfono móvil sobresaltó a Lobo.

-¿Sí?
-¿Lobo? ¿Están ya todos muertos?
-Los tres cerditos están bien asados a la parrilla.
-¿Conseguiste el maletín, o lo destruiste?
-Lo tengo en mis manos, Marsellus.
-Bien. Ni se te ocurra abrirlo por nada del mundo, ¿me oyes? Te espero en mi casa.
Idelosan
Mensajes: 1.315
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
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  • 4 de Julio de 2010 a las 3:17
Bueno, ahí están los tres. ¿Votaciones?
bizarro
Mensajes: 5.103
Fecha de ingreso: 12 de Diciembre de 2008
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  • 4 de Julio de 2010 a las 13:41

En mi opinión, el relato más llamativo y con más posibilidades de perdurar es El guardián de la tierra prometida. FEliz cumpleaños zafiro necesitaría demasiados cambios, peor si se cambiara, podría ser mejor. Demasiados cambios, ya digo. Y el de los tres cerditos está demasiado condicionado por el tema de aquella quincena. Entonces, si en algún momento Idelosan decide que El guardián de la tierra prometida merece la pena para esto, me gustaría retarle a que despojase el relato de oropel , de adjetivos innecesarios, de explicaciones a final de frase (mal planificadas), y que cambiase la frase final para hacerla más virtuosa.

 

DanielHR
Mensajes: 1.360
Fecha de ingreso: 19 de Mayo de 2008
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  • 5 de Julio de 2010 a las 1:51
De nuevo me guío por mis gustos personales y me quedo con Los tres cerdosRecuerdo que aluciné con este relato cuando lo leí y, pese al tiempo transcurrido, todavía consigue que me imagine toda la secuencia de un tirón. Es rápido y brutalmente evocador, una muestra en miniatura que nos retrotrae a las aventuras de Ónix y compañía. Con respecto a los demás relatos, pienso que tal vez no sean lo más representativo de Iván (echo en falta Amor versus Gloria, La última balada o aquel otro relato en el que nos mostraba a un granjero plantándole cara al Chupacabras. Cosas de gustos oye...). Haciendo memoria, no guardo mal recuerdo de El Guardián... pero ya digo... Esos tres cerdos han sabido conquistarme. Así que para ellos mi voto.
raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 5 de Julio de 2010 a las 12:02

Buenas, chicos, 

gracias por colgar los relatos, idelosan, los leo hoy y mañana comento y doy mi opinión. 

Señores, sigan apostando por este recopilatorio. 
simpatialaboral
simpatialaboral
Mensajes: 733
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
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  • 5 de Julio de 2010 a las 12:15

He leído los tres relatos y tengo sinceras dudas sobre cuál es el más adecuado. Como esto no te ayuda, pues me decanto por el de los Tres Cerditos, que me parece moderno y atemporal, Tarantino y Chacal unidos. Además, la sorpresa del maletín me gusta más que las otras. En el caso del relato de El Guardián, estoy con Bizarro en que tienes que simplificar las descripciones y que eliminar algunos tiempos perfectos -con el verbo auxiliar haber- le dotarán de vigor.

Si me permites, te hago una pregunta para facilitar tu decisión: ¿Cuál de los tres representa mejor lo que te gusta contar?
DanielTurambar
Mensajes: 5.100
Fecha de ingreso: 14 de Mayo de 2008
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  • 5 de Julio de 2010 a las 12:31
Los tres cerdos.
jcboiza
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Fecha de ingreso: 29 de Octubre de 2008
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  • 5 de Julio de 2010 a las 18:26

Me quedo con El Guardian de la Tierra Prometida, aunque es cierto que le quitaría un poco de follaje al texto. Aunque me gusta el tono de prosa poética utilizado, está demasiado recargado lo que llega a quitarle fuerza al relato.

Feliz Cumpleaños Zafiro, lo veo algo confuso y la historia está un poco sacada de quicio. Los Tres Ceditos, por su parte, es quizá el relato mejor escrito, pero a parte del ingnioso juego de palabras con el cuento original, la historia por si misma no termina de convencerme.

raulcamposval
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Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 6 de Julio de 2010 a las 17:06
Yo estoy preparando una chapa y pintura para el Guardián de la tierra prometida, que creo que es el que pondría en el libro de entre los tres escogidos. Todos deberíamos pensar así: si estuviéramos detrás de una mesa caoba en el despacho de una editorial, ¿cuál de las tres obras publicaría y qué le tocaría para tener más calidad y éxito?
oniria
oniria
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  • 6 de Julio de 2010 a las 18:40
Mi voto va para El Guardián de la Tierra Prometida. Pero sí que revisaría un poco el texto, tal como te indican ;D
raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 6 de Julio de 2010 a las 20:02

Chapa y pintura para el Guardián

Mejorando estas pequeñas cosas, creo que el Guardián de la Tierra Prometida puede ser el relato elegido. Mejora mucho y el final es fantástico. 

1.- …tiempos pasados de gloria y fruición…No entiendo el uso de fruición, no creo que sea el sustantivo que quieres usar. 

2.- …muchas versiones se han acaecido… Creo que el uso de acaecido no es correcto. Buscar sinónimos de se han popularizado, se han extendido, se han instaurado entre los pueblos…

3.- …en obtener la virtud… Creo que te refieres más a obtener el placer. La virtud en principio está bien conseguirla. No se entiende que no sea bueno acopiar virtudes. Pero nuestra moral cristiana sí nos dice que es malo acopiar placer terrenal.

4.- …y sus cróncicas son cada vez (son) menos aterradoras… Me sobra un son.

5.- El primer guión -Esta es mi oportunidad… Para qué es ese guión? Yo lo quitaría pero ya, porque no está hablando con nadie. 

6.- Entre ellas, a menor elevación, un majestuoso arco a gran altura daba… Yo escribiría: Entre ellas, a menor altura, un majestuoso arco de gran envergadura daba… Creo que es mejor, más ortodoxo, más comprensible. 

7.- …la relativamente sobria… No sé que quieres decir, no sé por qué es relativa la sobriedad. Que sea majestuosa no significa que no sea sobria. No son incompatibles y por tanto no pueden ser relativos con los datos que das. 

8.- Muchos de ellos iban a fallecer. Fallecer no deja de ser un eufemismo. Dudo mucho que tu guerrero hablara de fallecimientos y defunciones. Muerte, muerte, muerte.

9.- …de ruleta de la fortuna con sólo dos opciones… yo quitaría el con sólo dos opciones: muerte o gloria. Pondría: …bien merecía jugar a esa suerte de ruleta de la fortuna: muerte o gloria. Empuñando la prudencia…

10.- …visión que tuve que sufrir. Por primera vez, tuve miedo… repites dos tuve demasiado juntos. Yo escribiría algo así para evitar esa construcción no del todo asequible al oído: …la horrososa visión que tuve que sufrir. Por primera vez sentí miendo, me encontré (me vi, me hallé, etc) pequeño, débil, inofensivo. Creo que mejora bastante. 

11.- En el párrafo que empieza por titubeé. Repites hasta tres aquellos seguidos. Se debe construir de otra manera para que esto no ocurra. 

12.- Dices aquellas escaleras como si ya hubieras hablado de ellas. Pero creo que no lo haces hasta ese momento. Queda un poco raro. Debes revisar toda esta parte. Seguro que mejora. 

13.- …acabaría así… pero (de) entre mi arco y mi… Yo quitaría ese de, que puede ser hasta incorrecto. 

14.- …y su extraña ¿cerradura?, empujé… ¿Para qué son las interrogaciones? Es muy poco sutil, es como decir al lector que es idiota. Quita esos signos y deja cerradura, ya están diciendo que es extraña, no hace falta que pongas interrogaciones. Queda feo. 

15.- …pero ¿(P)ara qué llave? Esa p debe ser minúscula. 

16.- El guión del último párrafo me sobra tanto como el anterior. No hace falta ese signo, no hay nada que señalar, el discurso es igual en todo el relato. 

17.- El final me gusta mucho, que se de cuenta de que la llave es el Guardián y que va a tener que acabar con él para alcanzar el paraíso… pero acabar exactamente con ese nadie dijo nada acerca de arrebatar. No lo he entendido. He comprendido que el Guardián es la llave del paradise, que va a luchar a muerte con él, y no quiero saber nada más, no lo necesito. Eso me distrae de un final tan épico y terminado. Yo lo terminaría, sin duda alguna en: Sé que, gane o pierda, esta será mi última batalla sobre la tierra. 

18.- En cuanto al estilo, que algunos decís que está demasiado cargado de descripciones, no creo que sea necesario. El tono épico está acorde con lo que cuenta. Con tocar lo que he comentado y dos cositas más que puedan decirte alguien, creo que el texto quedaría decente y digno de ser parte del recopi. 


¿Podríais los demás ser un poco más concretos? Somos editores, no críticos. Machacad el relato, copón.

raulcamposval
Mensajes: 4.218
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
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  • 7 de Julio de 2010 a las 14:01
Idelosan, si has visto mis notas, dinos qué te parecen. Creo que casi todas son practicables y útiles. Mejoran el relato de forma objetiva, sin entrar mucho. Creo que el Guardián mola mucho y con estos retoques de maquillaje y rayos UVA, mola más todavía. 
Idelosan
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Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
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  • 7 de Julio de 2010 a las 23:44
Vuelvo, después de algunos días out recibiendo un cursillo.

En cuanto a la pregunta de qué relato definiría mejor lo que me gusta escribir... pues yo diría que Los Tres Cerdos. Además, yo creo que en cuanto a estilo es de los mejores que he escrito. Sin embargo, veo que "El Guardián de la Tierra Prometido" está siendo más votado y Raúl ha propuesto varias (necesarias) correcciones. Creo que el punto flaco de ese relato es básicamente que me flipé un poco al enfocar su escritura, no sé, como intentando ser Tolkien, y eso lógicamente trae carencias.

Bueno, dependiendo de cómo vaya la votación final (a ver si se anima más gente xD), estaré encantado de presentar el Guardián retocándolo con la mayoría de las instrucciones de Raúl (el final, por ejemplo, lo interpetó mal: no es que la llave sea al mismo gigante sino que la bestia tenía le llave incrustada en su cabeza, el sitio más seguro) y viendo a ver si sigo los consejos Bizarros.
DanielHR
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Fecha de ingreso: 19 de Mayo de 2008
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  • 8 de Julio de 2010 a las 5:20
Bien, le he hecho un par de ajustes a Los tres cerdos, centrándome en algunas cuestiones relacionadas con la puntuación, los signos de exclamación, entre otros... En fin, poquita cosa, no os vayáis a creer... Desde luego, vistos mis ajustes, creo que al final tendremos que subirle el sueldo a Raúl o llamar a Incongruente y a Joseabadtroya. ¿Alguno de vosotros ve algo más que podría mejorarse?

1- (…) Es un hijo de puta muy eficiente, ¿estás seguro de haberlo burlado? → Después de ese eficiente, creo que quedaría mejor poner un punto en vez de una coma. Por consiguiente, la primera palabra de la siguiente frase debería ir en mayúsculas (¿Estás seguro de haberlo burlado?).

2- (…) Vamos, no sé por qué te da tanto miedo ese patán. → ¿Y sí le ponemos un par de signos de exclamación para darle algo más de énfasis a la frase? (¡Vamos, no sé por qué te da tanto miedo ese patán!)

3- (…) Vamos, no sé por qué te da tanto miedo ese patán, ¡ya no hay nada que temer! → Sigo pensando que un par de exclamaciones en la primera oración le vendrían muy bien a esta parte. Así, esa coma que actúa de nexo entre patán ¡ya no hay nada que temer! no me termina de convencer (¡Vamos, no sé por qué te da tanto miendo ese patán! ¡Ya no hay nada que temer!).

4- Y aun no estamos los tres reunidos, y el comprador tardará en llegar. → Uhm... Esa coma... No sé, no sé... Aquí tengo mis dudas (Y aun no estamos los tres reunidos y el comprador tardaré en llegar.).

5- Oh, vamos, ¡vaya mierda, chaval!→ Me faltan unas exclamaciones y me sobra una coma. (¡Oh, vamos! ¡Vaya mierda, chaval!) ¿Qué pensáis?

6- Ey calma tío, yo no tenía ninguna culpa de estar en la casa del jodido negro cuando el lobito 
feroz vino a freírnos el culo. → Teniendo en cuesta que Ey es una expresión de asombro y que busca darle algo más de énfasis a la frase, esta parte yo la vería mejor así: ¡Ey! ¡Calma, tío! Yo no tenía ninguna culpa de estar en la casa del jodido negro cuando el lobito feroz vino a freírnos el culo.

7- ¡Hey, Johnny! → Habría que buscar la homogeneidad en algunas expresiones. Date cuenta que arriba escribes Ey sin “h”. Más abajo haces lo mismo cuando uno de los hermanos dice Ey, ey, cálmate chaval, vas ensuciarme el traje. ¿Nos quedamos con Hey o con Ey?

8- Ey, ey, cálmate chaval, vas a 
ensuciarme el traje.→ Esas exclamaciones... (¡Ey! ¡Ey! Cálmate chaval, vas ensuciarme el traje).
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