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martaoliveri
Mensajes: 222
Fecha de ingreso: 5 de Junio de 2010

Ansias de Morir frag. del hombre de la copaa de agua

1 de Octubre de 2010 a las 21:48

Monólogo en un acto....N de C escrito por Leila R. el 25 de Setiembre de 2001

 

Bueno... tenía que verla por última vez. La vida se detuvo en ese punto cuando la copa de agua quedó a medio beber, el día había ascendido al estado indeciso, se había instalado allí en la blancura fluorescente de "una orfandad del tiempo" pensó, pensé, "¿quién me dice qué debo hacer ahora que estoy sentada ante la mesa con la copa a medio beber?. Cuando el día se apiade de mí habrá arco-iris en las puertas de las ventanas, seré una niña de verdad.... "y yo puedo verla acurrucada grotescamente como en posición fetal, no ver el mundo no quiero sentir más que mi respiración  pidiéndole desesperadamente al corazón que no se canse como yo , que he visto más de lo que me estaba permitido y he atravesado varias veces mi propia locura hacia algún sitio que me dijeron; ella apoya nuevamente la mano con laxitud en su cuerpo y sin embargo  sabe que la imagen es la de un cuerpo rígido en la cruz, de mí misma, de su otro ángel. “Puedes decirme” le preguntó al hombre que se desvanece bajo la cítara, “dime ¿cómo el arte ha superado la vida, cómo la música ya no te embarga las fibras azules?”.La mujer lo vio azul descascarándose en la pared. Deseaba salir, romper el velo de dolor sin más pero la suerte estaba echada, tenía la copa a medio beber y a medida que la contemplaba se iban reafirmando en ella esas viejas ansias de morir:


.”Me iré en silencio
De muerte propia me iré
tendrás mi espacio.”

“Tiene que ocurrir algo” pensó - pensé “deberé ir a verla pero no es hora, sus ángeles se acuestan hacia las diez de la mañana y sólo vuelven a respirar hacia la media noche”.

"Los días que tomamos decisiones absurdas, es decir definitivas, el mundo se hace a un lado para no perturbarnos, de modo que nadie llamará y tendré tiempo para saber que yo he puesto un coto a toda la variedad de sufrimientos que me espera y que la raza humana tiene la ventura de engendrar, aumentar y contabilizar. Mi sueño cuando escribía era lograr la voz del silencio, he enmudecido, desgraciada gloria; una ironía de nuestra ternura es esa adhesión a lo que nos conmueve, el angelito petrificado se ríe a hurtadillas de nuestro afán por protegerlo, la infancia es cruel porque es bella, la inocencia es cruel porque no sabe e intuye, es el triste peregrino de sí mismo, el que va por las edades suponiendo que volverá a juntar su identidad en un nido de correspondencias, no hay correspondencias, dijo, dije, mientras su cuerpo casi en estado catatónico seguía sentado frente a la copa de agua y la cajita rebosante de pastillas.
"En la cúspide del insomnio te dejas caer.
¡Oh! mira cómo me contemplo rezando a los fetiches de la humanidad, desde el Maná hasta nuestros Santos Patronos de la diáspora judeocristiana. Dime por qué debo yo, en mi yo primero del singular que ya no conjugo, es decir, no habito en la vida diaria, ¿cómo puedo yo decir que estoy en la existencia y que sufro respetablemente? ¿sabés qué significa la conciencia? es un estado que inventó el sadismo de la evolución de las especies para que algunos habitemos el infierno hasta nuestra última conjugación, y yo quiero conjugarme por última vez”.
Se levanta movida por una ajena vitalidad:
“Yo viví. Yo no viviré. Yo muero... deber morir.
Es dado que muera cuando el día toque la varita del hada, un hada del crepúsculo ¿la conocen? yo tampoco: Es glorioso no conocer lo que se imagina, esa línea de ignorancia es todo lo que tenemos para conjugar el otro verbo, ese que nos dice que yo, tú y ella ensueñan” .

Eso dijo y volvió a sentarse, la espalda en paréntesis como una anciana; casi mediaba su vida, dijo y dije "pero hace más de 15 años que le escribo a mi sombra, ahora ya no hay más una tercera persona del singular, ni una primera, mucho menos, jamás  hubo una primera persona del plural. He llorado por ese plural, nosotros, los héroes, nosotros los mártires, “alon sanfan de la patri” escritura fonética para los que no escriben francés. “Arriba los pobres del mundo”, “Nosotros que nos queremos tanto” y vivamos y seamos y abracemos, en la planicie de nuestra comulgada comuna, sin dogmas.

Perfecta locura es la primera persona del plural.

"Un poco de agua, quién quiere agua para que no derroche sobre el mantel tan blanco esta cópula que he de hacer con Madame la Mort.
Tengo aún el sufrimiento...puntos suspensivos que idiotez atenerse a las reglas, las ortográficas y las otras ¿acaso la organización de la lengua y de las razas nos ha hecho más felices?
¿desde qué verdad venimos a argumentar un cosmos de naturaleza inevitable?
¿Alguien puede ser feliz cuando se desnuda, en posición de criatura contemplando cómo su vida anochece, se apabulla y muere? ¿Puede decir que es feliz?. No habrá otra respuesta: era un cántaro cargado de interrogaciones como preñado de claves de sol, la idea de la Música. Pero olvidé ese ensueño he perdido a mi capullo y no he tenido la fortuna de liberalizar la locura. Ella dijo y lloró sólo un poquito como aquéllos que reconocen la inutilidad de llorar.
"Síntesis" dijo ella, la de los cabellos nublados
"busquemos la síntesis, he puesto una prórroga a esta confesión, he vestido a mis criaturas dándoles un carácter aceptable, se han llamado como corresponde, me han preguntado por mi profesión y he tenido la urgencia grosera de responder, soy escritora. Dádivas que nos dan los peregrinos del tiempo. Dulces abrigos que usamos para que no vean como sólo sangramos a partir de aquel primer estampido. Este alarde de vivir, de organizar y dar sentido, ellos dirán que clamo por una desesperación que es sólo un desajuste de mis enzimas cerebrales o mis conjeturales
Yin-Yan. O mi fábula de almas compartidas en dioses mal reclutados, pero nada de eso, estoy en el estado de lo que ya no puede nominarse, he dejado de creer hasta en el escepticismo.
Acurruca tu alma en aquélla que se silencia y verás que te acuna, si te sales de la vida tal y como te lo imponen comprenderás la sabiduría del que mira eternamente y nada dice, aquel que se emociona ha dicho el universo. No hay más sentido para la generación del ángel.
Las últimas palabras ¿las hay? ella las dijo mientras su vista fija en la cajita rebosante de pastillas la miraba en un desenfocado núcleo de plata, como la melancolía en aquellas cenas de la infancia cuando nada tenía que aportar al mundo impecable de los grandes, el borde del plato fijo a sus ojos se agrandaba en un rayo somnoliento. Soy del tamaño de lo que veo dijera tal vez Pessoa, soy la línea de fuego entre la nada y la nada dijera tal vez yo redimida en la tercera persona del plural.
¿Cómo hacer el acto supremo?, ¿cómo lo han hecho otros? no ver más un árbol, los pájaros de la primavera lastiman en un trino cuyo sadismo consiste en cuán ileso ha resultado este ritual a lo largo de los siglos, donde ellos, nosotros y yo hemos sangrado y padecido el oscuro cóncavo del mutismo primaveral. Y cuando aullaban los lobos y las ninfas se ocultaban detrás de sus centauros, porque nadie debía descubrir esta osadía de haber gestado el pagano edén de los sesenta.
Pero gusta al realismo hacerse un marco de exquisito escenario aún para aquello que nadie mirará, es la conjetura de que hay un espacio, un espacio a nuestra imagen y semejanza.
Paredes de empapelado amarillento con motivos de flores, el techo lloviendo su revoque empastado de innumerables arreglos, los muebles de algarrobo, la biblioteca caótica con libros en doble fila uniendo Proust junto al diccionario mitológico universal, Virgina Woolf respirando dificultosamente los almidonados versos de Almafuerte. Un gato egipcio, dos cristos, innumerables florcillas de papel hechas por Karen  puestas en el invernadero de su gatito de cuerina, ángulos, cuatro exactamente como habría de ser.

Ella agobiada aun pienso -piensa en la mítica absurda de su vida, y que si pasara el límite, si llegara a la psicosis bien entendida, el sufrimiento tendría sus personajes, ya no debería ser ella, tercera, segunda y primera persona del singular con la indefinición de acariciar su inexacta piel, habría otros, alucinaciones o bien metáforas, extrañas citas en un rincón de la pared compuertas misteriosas en la buhardilla y ella podría ir a verla "¿antes o después de las pastillas? se preguntó.
"La muerte no tiene resonancia", era esa una palabra apropiada, "la muerte no tiene personajes, no hay metáfora en la muerte, si incluso la muerte misma es una metáfora ¿cómo podría haberla?

Tuve un sueño

"también tuve un sueño "dijo Lelia.
"En la memoria se acurruca de blanco y una diosa madre que es el azul esfera, ella era mi princesa que se asomaba por la ventana entre un liviano aroma de flores, eran silvestres, los colores latían como múltiples respiraciones, en la incandescencia y en la serenidad de los vestidos flotantes; ella sonreía adentro de la casa".
Lelia no musita palabra, está con la cabeza caída sobre sus brazos, las pastillas...
La hacedora de palabras dice:

”Mi niña, ya estás demasiado crecida para estos sueños, tu pequeña diosa flota en la odisea de su no decir, algún día tendré en mis manos el instrumento contundente que hace que ustedes, los que deambulan entre esta ilusión de libertad y el determinismo, puedan llevar a cabo la obra, inexperimentable para mí, de una vida propia”.
Dice Lelia

"He tenido un sueño y otro y otro, he vivido con el altar y la pira en sueños colectivos, he sufrido por mi piel externa, sufro ahora porque mi llaga es interna. La identidad es una odisea solitaria, como dar a luz, como oír el primer grito y quedar con el vientre a solas, la cuna vacía, los pechos inútiles doliéndose de su maternidad.
La primera tragedia de la humanidad fue una mujer, la que ha muerto y muere muriendo de orfandad de madre, de hija de negación de tantos que nos han olvidado, Lilith mi yo del singular ha llegado a la soledad perfecta ser una omisión de la historia humana.




 




martaoliveri
Mensajes: 222
Fecha de ingreso: 5 de Junio de 2010
  • CITAR
  • 2 de Octubre de 2010 a las 20:42
cita de martaoliveri

Monólogo en un acto....N de C escrito por Leila R. el 25 de Setiembre de 2001

 

Bueno... tenía que verla por última vez. La vida se detuvo en ese punto cuando la copa de agua quedó a medio beber, el día había ascendido al estado indeciso, se había instalado allí en la blancura fluorescente de "una orfandad del tiempo" pensó, pensé, "¿quién me dice qué debo hacer ahora que estoy sentada ante la mesa con la copa a medio beber?. Cuando el día se apiade de mí habrá arco-iris en las puertas de las ventanas, seré una niña de verdad.... "y yo puedo verla acurrucada grotescamente como en posición fetal, no ver el mundo no quiero sentir más que mi respiración  pidiéndole desesperadamente al corazón que no se canse como yo , que he visto más de lo que me estaba permitido y he atravesado varias veces mi propia locura hacia algún sitio que me dijeron; ella apoya nuevamente la mano con laxitud en su cuerpo y sin embargo  sabe que la imagen es la de un cuerpo rígido en la cruz, de mí misma, de su otro ángel. “Puedes decirme” le preguntó al hombre que se desvanece bajo la cítara, “dime ¿cómo el arte ha superado la vida, cómo la música ya no te embarga las fibras azules?”.La mujer lo vio azul descascarándose en la pared. Deseaba salir, romper el velo de dolor sin más pero la suerte estaba echada, tenía la copa a medio beber y a medida que la contemplaba se iban reafirmando en ella esas viejas ansias de morir:


.”Me iré en silencio
De muerte propia me iré
tendrás mi espacio.”

“Tiene que ocurrir algo” pensó - pensé “deberé ir a verla pero no es hora, sus ángeles se acuestan hacia las diez de la mañana y sólo vuelven a respirar hacia la media noche”.

"Los días que tomamos decisiones absurdas, es decir definitivas, el mundo se hace a un lado para no perturbarnos, de modo que nadie llamará y tendré tiempo para saber que yo he puesto un coto a toda la variedad de sufrimientos que me espera y que la raza humana tiene la ventura de engendrar, aumentar y contabilizar. Mi sueño cuando escribía era lograr la voz del silencio, he enmudecido, desgraciada gloria; una ironía de nuestra ternura es esa adhesión a lo que nos conmueve, el angelito petrificado se ríe a hurtadillas de nuestro afán por protegerlo, la infancia es cruel porque es bella, la inocencia es cruel porque no sabe e intuye, es el triste peregrino de sí mismo, el que va por las edades suponiendo que volverá a juntar su identidad en un nido de correspondencias, no hay correspondencias, dijo, dije, mientras su cuerpo casi en estado catatónico seguía sentado frente a la copa de agua y la cajita rebosante de pastillas.
"En la cúspide del insomnio te dejas caer.
¡Oh! mira cómo me contemplo rezando a los fetiches de la humanidad, desde el Maná hasta nuestros Santos Patronos de la diáspora judeocristiana. Dime por qué debo yo, en mi yo primero del singular que ya no conjugo, es decir, no habito en la vida diaria, ¿cómo puedo yo decir que estoy en la existencia y que sufro respetablemente? ¿sabés qué significa la conciencia? es un estado que inventó el sadismo de la evolución de las especies para que algunos habitemos el infierno hasta nuestra última conjugación, y yo quiero conjugarme por última vez”.
Se levanta movida por una ajena vitalidad:
“Yo viví. Yo no viviré. Yo muero... deber morir.
Es dado que muera cuando el día toque la varita del hada, un hada del crepúsculo ¿la conocen? yo tampoco: Es glorioso no conocer lo que se imagina, esa línea de ignorancia es todo lo que tenemos para conjugar el otro verbo, ese que nos dice que yo, tú y ella ensueñan” .

Eso dijo y volvió a sentarse, la espalda en paréntesis como una anciana; casi mediaba su vida, dijo y dije "pero hace más de 15 años que le escribo a mi sombra, ahora ya no hay más una tercera persona del singular, ni una primera, mucho menos, jamás  hubo una primera persona del plural. He llorado por ese plural, nosotros, los héroes, nosotros los mártires, “alon sanfan de la patri” escritura fonética para los que no escriben francés. “Arriba los pobres del mundo”, “Nosotros que nos queremos tanto” y vivamos y seamos y abracemos, en la planicie de nuestra comulgada comuna, sin dogmas.

Perfecta locura es la primera persona del plural.

"Un poco de agua, quién quiere agua para que no derroche sobre el mantel tan blanco esta cópula que he de hacer con Madame la Mort.
Tengo aún el sufrimiento...puntos suspensivos que idiotez atenerse a las reglas, las ortográficas y las otras ¿acaso la organización de la lengua y de las razas nos ha hecho más felices?
¿desde qué verdad venimos a argumentar un cosmos de naturaleza inevitable?
¿Alguien puede ser feliz cuando se desnuda, en posición de criatura contemplando cómo su vida anochece, se apabulla y muere? ¿Puede decir que es feliz?. No habrá otra respuesta: era un cántaro cargado de interrogaciones como preñado de claves de sol, la idea de la Música. Pero olvidé ese ensueño he perdido a mi capullo y no he tenido la fortuna de liberalizar la locura. Ella dijo y lloró sólo un poquito como aquéllos que reconocen la inutilidad de llorar.
"Síntesis" dijo ella, la de los cabellos nublados
"busquemos la síntesis, he puesto una prórroga a esta confesión, he vestido a mis criaturas dándoles un carácter aceptable, se han llamado como corresponde, me han preguntado por mi profesión y he tenido la urgencia grosera de responder, soy escritora. Dádivas que nos dan los peregrinos del tiempo. Dulces abrigos que usamos para que no vean como sólo sangramos a partir de aquel primer estampido. Este alarde de vivir, de organizar y dar sentido, ellos dirán que clamo por una desesperación que es sólo un desajuste de mis enzimas cerebrales o mis conjeturales
Yin-Yan. O mi fábula de almas compartidas en dioses mal reclutados, pero nada de eso, estoy en el estado de lo que ya no puede nominarse, he dejado de creer hasta en el escepticismo.
Acurruca tu alma en aquélla que se silencia y verás que te acuna, si te sales de la vida tal y como te lo imponen comprenderás la sabiduría del que mira eternamente y nada dice, aquel que se emociona ha dicho el universo. No hay más sentido para la generación del ángel.
Las últimas palabras ¿las hay? ella las dijo mientras su vista fija en la cajita rebosante de pastillas la miraba en un desenfocado núcleo de plata, como la melancolía en aquellas cenas de la infancia cuando nada tenía que aportar al mundo impecable de los grandes, el borde del plato fijo a sus ojos se agrandaba en un rayo somnoliento. Soy del tamaño de lo que veo dijera tal vez Pessoa, soy la línea de fuego entre la nada y la nada dijera tal vez yo redimida en la tercera persona del plural.
¿Cómo hacer el acto supremo?, ¿cómo lo han hecho otros? no ver más un árbol, los pájaros de la primavera lastiman en un trino cuyo sadismo consiste en cuán ileso ha resultado este ritual a lo largo de los siglos, donde ellos, nosotros y yo hemos sangrado y padecido el oscuro cóncavo del mutismo primaveral. Y cuando aullaban los lobos y las ninfas se ocultaban detrás de sus centauros, porque nadie debía descubrir esta osadía de haber gestado el pagano edén de los sesenta.
Pero gusta al realismo hacerse un marco de exquisito escenario aún para aquello que nadie mirará, es la conjetura de que hay un espacio, un espacio a nuestra imagen y semejanza.
Paredes de empapelado amarillento con motivos de flores, el techo lloviendo su revoque empastado de innumerables arreglos, los muebles de algarrobo, la biblioteca caótica con libros en doble fila uniendo Proust junto al diccionario mitológico universal, Virgina Woolf respirando dificultosamente los almidonados versos de Almafuerte. Un gato egipcio, dos cristos, innumerables florcillas de papel hechas por Karen  puestas en el invernadero de su gatito de cuerina, ángulos, cuatro exactamente como habría de ser.

Ella agobiada aun pienso -piensa en la mítica absurda de su vida, y que si pasara el límite, si llegara a la psicosis bien entendida, el sufrimiento tendría sus personajes, ya no debería ser ella, tercera, segunda y primera persona del singular con la indefinición de acariciar su inexacta piel, habría otros, alucinaciones o bien metáforas, extrañas citas en un rincón de la pared compuertas misteriosas en la buhardilla y ella podría ir a verla "¿antes o después de las pastillas? se preguntó.
"La muerte no tiene resonancia", era esa una palabra apropiada, "la muerte no tiene personajes, no hay metáfora en la muerte, si incluso la muerte misma es una metáfora ¿cómo podría haberla?

Tuve un sueño

"también tuve un sueño "dijo Lelia.
"En la memoria se acurruca de blanco y una diosa madre que es el azul esfera, ella era mi princesa que se asomaba por la ventana entre un liviano aroma de flores, eran silvestres, los colores latían como múltiples respiraciones, en la incandescencia y en la serenidad de los vestidos flotantes; ella sonreía adentro de la casa".
Lelia no musita palabra, está con la cabeza caída sobre sus brazos, las pastillas...
La hacedora de palabras dice:

”Mi niña, ya estás demasiado crecida para estos sueños, tu pequeña diosa flota en la odisea de su no decir, algún día tendré en mis manos el instrumento contundente que hace que ustedes, los que deambulan entre esta ilusión de libertad y el determinismo, puedan llevar a cabo la obra, inexperimentable para mí, de una vida propia”.
Dice Lelia

"He tenido un sueño y otro y otro, he vivido con el altar y la pira en sueños colectivos, he sufrido por mi piel externa, sufro ahora porque mi llaga es interna. La identidad es una odisea solitaria, como dar a luz, como oír el primer grito y quedar con el vientre a solas, la cuna vacía, los pechos inútiles doliéndose de su maternidad.
La primera tragedia de la humanidad fue una mujer, la que ha muerto y muere muriendo de orfandad de madre, de hija de negación de tantos que nos han olvidado, Lilith mi yo del singular ha llegado a la soledad perfecta ser una omisión de la historia humana.




 




Este fragmento fue escrito cuando se iba gestando el personaje 10 años antes de la escritura de la novela.Unamuno decia que exitían  dos tipos de escritores: los "oviparos" y los "vivíparos". Los que pertencemos a la segunda categoría tenemos una relación menos omnipotente con nuestros personajes.

Lo que se gesta por años en nosotros de manera inconsciente ve la luz en pocos meses, como dictados de los que no somos más que obedientes traductores.

martaoliveri
Mensajes: 222
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  • 2 de Octubre de 2010 a las 21:15

Mando el enlacede la pagina web, donde aparece este texto Antología del Desamparo y algunos datos de mis libros publicados en papel.

martaoliveri.es.tl

cariños

martaoliveri
Mensajes: 222
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  • 5 de Octubre de 2010 a las 8:35
cita de martaoliveri
cita de martaoliveri

Monólogo en un acto....N de C escrito por Leila R. el 25 de Setiembre de 2001

 

Bueno... tenía que verla por última vez. La vida se detuvo en ese punto cuando la copa de agua quedó a medio beber, el día había ascendido al estado indeciso, se había instalado allí en la blancura fluorescente de "una orfandad del tiempo" pensó, pensé, "¿quién me dice qué debo hacer ahora que estoy sentada ante la mesa con la copa a medio beber?. Cuando el día se apiade de mí habrá arco-iris en las puertas de las ventanas, seré una niña de verdad.... "y yo puedo verla acurrucada grotescamente como en posición fetal, no ver el mundo no quiero sentir más que mi respiración  pidiéndole desesperadamente al corazón que no se canse como yo , que he visto más de lo que me estaba permitido y he atravesado varias veces mi propia locura hacia algún sitio que me dijeron; ella apoya nuevamente la mano con laxitud en su cuerpo y sin embargo  sabe que la imagen es la de un cuerpo rígido en la cruz, de mí misma, de su otro ángel. “Puedes decirme” le preguntó al hombre que se desvanece bajo la cítara, “dime ¿cómo el arte ha superado la vida, cómo la música ya no te embarga las fibras azules?”.La mujer lo vio azul descascarándose en la pared. Deseaba salir, romper el velo de dolor sin más pero la suerte estaba echada, tenía la copa a medio beber y a medida que la contemplaba se iban reafirmando en ella esas viejas ansias de morir:


.”Me iré en silencio
De muerte propia me iré
tendrás mi espacio.”

“Tiene que ocurrir algo” pensó - pensé “deberé ir a verla pero no es hora, sus ángeles se acuestan hacia las diez de la mañana y sólo vuelven a respirar hacia la media noche”.

"Los días que tomamos decisiones absurdas, es decir definitivas, el mundo se hace a un lado para no perturbarnos, de modo que nadie llamará y tendré tiempo para saber que yo he puesto un coto a toda la variedad de sufrimientos que me espera y que la raza humana tiene la ventura de engendrar, aumentar y contabilizar. Mi sueño cuando escribía era lograr la voz del silencio, he enmudecido, desgraciada gloria; una ironía de nuestra ternura es esa adhesión a lo que nos conmueve, el angelito petrificado se ríe a hurtadillas de nuestro afán por protegerlo, la infancia es cruel porque es bella, la inocencia es cruel porque no sabe e intuye, es el triste peregrino de sí mismo, el que va por las edades suponiendo que volverá a juntar su identidad en un nido de correspondencias, no hay correspondencias, dijo, dije, mientras su cuerpo casi en estado catatónico seguía sentado frente a la copa de agua y la cajita rebosante de pastillas.
"En la cúspide del insomnio te dejas caer.
¡Oh! mira cómo me contemplo rezando a los fetiches de la humanidad, desde el Maná hasta nuestros Santos Patronos de la diáspora judeocristiana. Dime por qué debo yo, en mi yo primero del singular que ya no conjugo, es decir, no habito en la vida diaria, ¿cómo puedo yo decir que estoy en la existencia y que sufro respetablemente? ¿sabés qué significa la conciencia? es un estado que inventó el sadismo de la evolución de las especies para que algunos habitemos el infierno hasta nuestra última conjugación, y yo quiero conjugarme por última vez”.
Se levanta movida por una ajena vitalidad:
“Yo viví. Yo no viviré. Yo muero... deber morir.
Es dado que muera cuando el día toque la varita del hada, un hada del crepúsculo ¿la conocen? yo tampoco: Es glorioso no conocer lo que se imagina, esa línea de ignorancia es todo lo que tenemos para conjugar el otro verbo, ese que nos dice que yo, tú y ella ensueñan” .

Eso dijo y volvió a sentarse, la espalda en paréntesis como una anciana; casi mediaba su vida, dijo y dije "pero hace más de 15 años que le escribo a mi sombra, ahora ya no hay más una tercera persona del singular, ni una primera, mucho menos, jamás  hubo una primera persona del plural. He llorado por ese plural, nosotros, los héroes, nosotros los mártires, “alon sanfan de la patri” escritura fonética para los que no escriben francés. “Arriba los pobres del mundo”, “Nosotros que nos queremos tanto” y vivamos y seamos y abracemos, en la planicie de nuestra comulgada comuna, sin dogmas.

Perfecta locura es la primera persona del plural.

"Un poco de agua, quién quiere agua para que no derroche sobre el mantel tan blanco esta cópula que he de hacer con Madame la Mort.
Tengo aún el sufrimiento...puntos suspensivos que idiotez atenerse a las reglas, las ortográficas y las otras ¿acaso la organización de la lengua y de las razas nos ha hecho más felices?
¿desde qué verdad venimos a argumentar un cosmos de naturaleza inevitable?
¿Alguien puede ser feliz cuando se desnuda, en posición de criatura contemplando cómo su vida anochece, se apabulla y muere? ¿Puede decir que es feliz?. No habrá otra respuesta: era un cántaro cargado de interrogaciones como preñado de claves de sol, la idea de la Música. Pero olvidé ese ensueño he perdido a mi capullo y no he tenido la fortuna de liberalizar la locura. Ella dijo y lloró sólo un poquito como aquéllos que reconocen la inutilidad de llorar.
"Síntesis" dijo ella, la de los cabellos nublados
"busquemos la síntesis, he puesto una prórroga a esta confesión, he vestido a mis criaturas dándoles un carácter aceptable, se han llamado como corresponde, me han preguntado por mi profesión y he tenido la urgencia grosera de responder, soy escritora. Dádivas que nos dan los peregrinos del tiempo. Dulces abrigos que usamos para que no vean como sólo sangramos a partir de aquel primer estampido. Este alarde de vivir, de organizar y dar sentido, ellos dirán que clamo por una desesperación que es sólo un desajuste de mis enzimas cerebrales o mis conjeturales
Yin-Yan. O mi fábula de almas compartidas en dioses mal reclutados, pero nada de eso, estoy en el estado de lo que ya no puede nominarse, he dejado de creer hasta en el escepticismo.
Acurruca tu alma en aquélla que se silencia y verás que te acuna, si te sales de la vida tal y como te lo imponen comprenderás la sabiduría del que mira eternamente y nada dice, aquel que se emociona ha dicho el universo. No hay más sentido para la generación del ángel.
Las últimas palabras ¿las hay? ella las dijo mientras su vista fija en la cajita rebosante de pastillas la miraba en un desenfocado núcleo de plata, como la melancolía en aquellas cenas de la infancia cuando nada tenía que aportar al mundo impecable de los grandes, el borde del plato fijo a sus ojos se agrandaba en un rayo somnoliento. Soy del tamaño de lo que veo dijera tal vez Pessoa, soy la línea de fuego entre la nada y la nada dijera tal vez yo redimida en la tercera persona del plural.
¿Cómo hacer el acto supremo?, ¿cómo lo han hecho otros? no ver más un árbol, los pájaros de la primavera lastiman en un trino cuyo sadismo consiste en cuán ileso ha resultado este ritual a lo largo de los siglos, donde ellos, nosotros y yo hemos sangrado y padecido el oscuro cóncavo del mutismo primaveral. Y cuando aullaban los lobos y las ninfas se ocultaban detrás de sus centauros, porque nadie debía descubrir esta osadía de haber gestado el pagano edén de los sesenta.
Pero gusta al realismo hacerse un marco de exquisito escenario aún para aquello que nadie mirará, es la conjetura de que hay un espacio, un espacio a nuestra imagen y semejanza.
Paredes de empapelado amarillento con motivos de flores, el techo lloviendo su revoque empastado de innumerables arreglos, los muebles de algarrobo, la biblioteca caótica con libros en doble fila uniendo Proust junto al diccionario mitológico universal, Virgina Woolf respirando dificultosamente los almidonados versos de Almafuerte. Un gato egipcio, dos cristos, innumerables florcillas de papel hechas por Karen  puestas en el invernadero de su gatito de cuerina, ángulos, cuatro exactamente como habría de ser.

Ella agobiada aun pienso -piensa en la mítica absurda de su vida, y que si pasara el límite, si llegara a la psicosis bien entendida, el sufrimiento tendría sus personajes, ya no debería ser ella, tercera, segunda y primera persona del singular con la indefinición de acariciar su inexacta piel, habría otros, alucinaciones o bien metáforas, extrañas citas en un rincón de la pared compuertas misteriosas en la buhardilla y ella podría ir a verla "¿antes o después de las pastillas? se preguntó.
"La muerte no tiene resonancia", era esa una palabra apropiada, "la muerte no tiene personajes, no hay metáfora en la muerte, si incluso la muerte misma es una metáfora ¿cómo podría haberla?

Tuve un sueño

"también tuve un sueño "dijo Lelia.
"En la memoria se acurruca de blanco y una diosa madre que es el azul esfera, ella era mi princesa que se asomaba por la ventana entre un liviano aroma de flores, eran silvestres, los colores latían como múltiples respiraciones, en la incandescencia y en la serenidad de los vestidos flotantes; ella sonreía adentro de la casa".
Lelia no musita palabra, está con la cabeza caída sobre sus brazos, las pastillas...
La hacedora de palabras dice:

”Mi niña, ya estás demasiado crecida para estos sueños, tu pequeña diosa flota en la odisea de su no decir, algún día tendré en mis manos el instrumento contundente que hace que ustedes, los que deambulan entre esta ilusión de libertad y el determinismo, puedan llevar a cabo la obra, inexperimentable para mí, de una vida propia”.
Dice Lelia

"He tenido un sueño y otro y otro, he vivido con el altar y la pira en sueños colectivos, he sufrido por mi piel externa, sufro ahora porque mi llaga es interna. La identidad es una odisea solitaria, como dar a luz, como oír el primer grito y quedar con el vientre a solas, la cuna vacía, los pechos inútiles doliéndose de su maternidad.
La primera tragedia de la humanidad fue una mujer, la que ha muerto y muere muriendo de orfandad de madre, de hija de negación de tantos que nos han olvidado, Lilith mi yo del singular ha llegado a la soledad perfecta ser una omisión de la historia humana.




 




Este fragmento fue escrito cuando se iba gestando el personaje 10 años antes de la escritura de la novela.Unamuno decia que exitían  dos tipos de escritores: los "oviparos" y los "vivíparos". Los que pertencemos a la segunda categoría tenemos una relación menos omnipotente con nuestros personajes.

Lo que se gesta por años en nosotros de manera inconsciente ve la luz en pocos meses, como dictados de los que no somos más que obedientes traductores.

Noto porel vacio que se me hace que es un texto malo

gracias la omicion es una respetuosa forma de herir sin que nadie se comprometa nisiquiera el herido

martaoliveri
Mensajes: 222
Fecha de ingreso: 5 de Junio de 2010
  • CITAR
  • 5 de Octubre de 2010 a las 8:35
cita de martaoliveri
cita de martaoliveri

Monólogo en un acto....N de C escrito por Leila R. el 25 de Setiembre de 2001

 

Bueno... tenía que verla por última vez. La vida se detuvo en ese punto cuando la copa de agua quedó a medio beber, el día había ascendido al estado indeciso, se había instalado allí en la blancura fluorescente de "una orfandad del tiempo" pensó, pensé, "¿quién me dice qué debo hacer ahora que estoy sentada ante la mesa con la copa a medio beber?. Cuando el día se apiade de mí habrá arco-iris en las puertas de las ventanas, seré una niña de verdad.... "y yo puedo verla acurrucada grotescamente como en posición fetal, no ver el mundo no quiero sentir más que mi respiración  pidiéndole desesperadamente al corazón que no se canse como yo , que he visto más de lo que me estaba permitido y he atravesado varias veces mi propia locura hacia algún sitio que me dijeron; ella apoya nuevamente la mano con laxitud en su cuerpo y sin embargo  sabe que la imagen es la de un cuerpo rígido en la cruz, de mí misma, de su otro ángel. “Puedes decirme” le preguntó al hombre que se desvanece bajo la cítara, “dime ¿cómo el arte ha superado la vida, cómo la música ya no te embarga las fibras azules?”.La mujer lo vio azul descascarándose en la pared. Deseaba salir, romper el velo de dolor sin más pero la suerte estaba echada, tenía la copa a medio beber y a medida que la contemplaba se iban reafirmando en ella esas viejas ansias de morir:


.”Me iré en silencio
De muerte propia me iré
tendrás mi espacio.”

“Tiene que ocurrir algo” pensó - pensé “deberé ir a verla pero no es hora, sus ángeles se acuestan hacia las diez de la mañana y sólo vuelven a respirar hacia la media noche”.

"Los días que tomamos decisiones absurdas, es decir definitivas, el mundo se hace a un lado para no perturbarnos, de modo que nadie llamará y tendré tiempo para saber que yo he puesto un coto a toda la variedad de sufrimientos que me espera y que la raza humana tiene la ventura de engendrar, aumentar y contabilizar. Mi sueño cuando escribía era lograr la voz del silencio, he enmudecido, desgraciada gloria; una ironía de nuestra ternura es esa adhesión a lo que nos conmueve, el angelito petrificado se ríe a hurtadillas de nuestro afán por protegerlo, la infancia es cruel porque es bella, la inocencia es cruel porque no sabe e intuye, es el triste peregrino de sí mismo, el que va por las edades suponiendo que volverá a juntar su identidad en un nido de correspondencias, no hay correspondencias, dijo, dije, mientras su cuerpo casi en estado catatónico seguía sentado frente a la copa de agua y la cajita rebosante de pastillas.
"En la cúspide del insomnio te dejas caer.
¡Oh! mira cómo me contemplo rezando a los fetiches de la humanidad, desde el Maná hasta nuestros Santos Patronos de la diáspora judeocristiana. Dime por qué debo yo, en mi yo primero del singular que ya no conjugo, es decir, no habito en la vida diaria, ¿cómo puedo yo decir que estoy en la existencia y que sufro respetablemente? ¿sabés qué significa la conciencia? es un estado que inventó el sadismo de la evolución de las especies para que algunos habitemos el infierno hasta nuestra última conjugación, y yo quiero conjugarme por última vez”.
Se levanta movida por una ajena vitalidad:
“Yo viví. Yo no viviré. Yo muero... deber morir.
Es dado que muera cuando el día toque la varita del hada, un hada del crepúsculo ¿la conocen? yo tampoco: Es glorioso no conocer lo que se imagina, esa línea de ignorancia es todo lo que tenemos para conjugar el otro verbo, ese que nos dice que yo, tú y ella ensueñan” .

Eso dijo y volvió a sentarse, la espalda en paréntesis como una anciana; casi mediaba su vida, dijo y dije "pero hace más de 15 años que le escribo a mi sombra, ahora ya no hay más una tercera persona del singular, ni una primera, mucho menos, jamás  hubo una primera persona del plural. He llorado por ese plural, nosotros, los héroes, nosotros los mártires, “alon sanfan de la patri” escritura fonética para los que no escriben francés. “Arriba los pobres del mundo”, “Nosotros que nos queremos tanto” y vivamos y seamos y abracemos, en la planicie de nuestra comulgada comuna, sin dogmas.

Perfecta locura es la primera persona del plural.

"Un poco de agua, quién quiere agua para que no derroche sobre el mantel tan blanco esta cópula que he de hacer con Madame la Mort.
Tengo aún el sufrimiento...puntos suspensivos que idiotez atenerse a las reglas, las ortográficas y las otras ¿acaso la organización de la lengua y de las razas nos ha hecho más felices?
¿desde qué verdad venimos a argumentar un cosmos de naturaleza inevitable?
¿Alguien puede ser feliz cuando se desnuda, en posición de criatura contemplando cómo su vida anochece, se apabulla y muere? ¿Puede decir que es feliz?. No habrá otra respuesta: era un cántaro cargado de interrogaciones como preñado de claves de sol, la idea de la Música. Pero olvidé ese ensueño he perdido a mi capullo y no he tenido la fortuna de liberalizar la locura. Ella dijo y lloró sólo un poquito como aquéllos que reconocen la inutilidad de llorar.
"Síntesis" dijo ella, la de los cabellos nublados
"busquemos la síntesis, he puesto una prórroga a esta confesión, he vestido a mis criaturas dándoles un carácter aceptable, se han llamado como corresponde, me han preguntado por mi profesión y he tenido la urgencia grosera de responder, soy escritora. Dádivas que nos dan los peregrinos del tiempo. Dulces abrigos que usamos para que no vean como sólo sangramos a partir de aquel primer estampido. Este alarde de vivir, de organizar y dar sentido, ellos dirán que clamo por una desesperación que es sólo un desajuste de mis enzimas cerebrales o mis conjeturales
Yin-Yan. O mi fábula de almas compartidas en dioses mal reclutados, pero nada de eso, estoy en el estado de lo que ya no puede nominarse, he dejado de creer hasta en el escepticismo.
Acurruca tu alma en aquélla que se silencia y verás que te acuna, si te sales de la vida tal y como te lo imponen comprenderás la sabiduría del que mira eternamente y nada dice, aquel que se emociona ha dicho el universo. No hay más sentido para la generación del ángel.
Las últimas palabras ¿las hay? ella las dijo mientras su vista fija en la cajita rebosante de pastillas la miraba en un desenfocado núcleo de plata, como la melancolía en aquellas cenas de la infancia cuando nada tenía que aportar al mundo impecable de los grandes, el borde del plato fijo a sus ojos se agrandaba en un rayo somnoliento. Soy del tamaño de lo que veo dijera tal vez Pessoa, soy la línea de fuego entre la nada y la nada dijera tal vez yo redimida en la tercera persona del plural.
¿Cómo hacer el acto supremo?, ¿cómo lo han hecho otros? no ver más un árbol, los pájaros de la primavera lastiman en un trino cuyo sadismo consiste en cuán ileso ha resultado este ritual a lo largo de los siglos, donde ellos, nosotros y yo hemos sangrado y padecido el oscuro cóncavo del mutismo primaveral. Y cuando aullaban los lobos y las ninfas se ocultaban detrás de sus centauros, porque nadie debía descubrir esta osadía de haber gestado el pagano edén de los sesenta.
Pero gusta al realismo hacerse un marco de exquisito escenario aún para aquello que nadie mirará, es la conjetura de que hay un espacio, un espacio a nuestra imagen y semejanza.
Paredes de empapelado amarillento con motivos de flores, el techo lloviendo su revoque empastado de innumerables arreglos, los muebles de algarrobo, la biblioteca caótica con libros en doble fila uniendo Proust junto al diccionario mitológico universal, Virgina Woolf respirando dificultosamente los almidonados versos de Almafuerte. Un gato egipcio, dos cristos, innumerables florcillas de papel hechas por Karen  puestas en el invernadero de su gatito de cuerina, ángulos, cuatro exactamente como habría de ser.

Ella agobiada aun pienso -piensa en la mítica absurda de su vida, y que si pasara el límite, si llegara a la psicosis bien entendida, el sufrimiento tendría sus personajes, ya no debería ser ella, tercera, segunda y primera persona del singular con la indefinición de acariciar su inexacta piel, habría otros, alucinaciones o bien metáforas, extrañas citas en un rincón de la pared compuertas misteriosas en la buhardilla y ella podría ir a verla "¿antes o después de las pastillas? se preguntó.
"La muerte no tiene resonancia", era esa una palabra apropiada, "la muerte no tiene personajes, no hay metáfora en la muerte, si incluso la muerte misma es una metáfora ¿cómo podría haberla?

Tuve un sueño

"también tuve un sueño "dijo Lelia.
"En la memoria se acurruca de blanco y una diosa madre que es el azul esfera, ella era mi princesa que se asomaba por la ventana entre un liviano aroma de flores, eran silvestres, los colores latían como múltiples respiraciones, en la incandescencia y en la serenidad de los vestidos flotantes; ella sonreía adentro de la casa".
Lelia no musita palabra, está con la cabeza caída sobre sus brazos, las pastillas...
La hacedora de palabras dice:

”Mi niña, ya estás demasiado crecida para estos sueños, tu pequeña diosa flota en la odisea de su no decir, algún día tendré en mis manos el instrumento contundente que hace que ustedes, los que deambulan entre esta ilusión de libertad y el determinismo, puedan llevar a cabo la obra, inexperimentable para mí, de una vida propia”.
Dice Lelia

"He tenido un sueño y otro y otro, he vivido con el altar y la pira en sueños colectivos, he sufrido por mi piel externa, sufro ahora porque mi llaga es interna. La identidad es una odisea solitaria, como dar a luz, como oír el primer grito y quedar con el vientre a solas, la cuna vacía, los pechos inútiles doliéndose de su maternidad.
La primera tragedia de la humanidad fue una mujer, la que ha muerto y muere muriendo de orfandad de madre, de hija de negación de tantos que nos han olvidado, Lilith mi yo del singular ha llegado a la soledad perfecta ser una omisión de la historia humana.




 




Este fragmento fue escrito cuando se iba gestando el personaje 10 años antes de la escritura de la novela.Unamuno decia que exitían  dos tipos de escritores: los "oviparos" y los "vivíparos". Los que pertencemos a la segunda categoría tenemos una relación menos omnipotente con nuestros personajes.

Lo que se gesta por años en nosotros de manera inconsciente ve la luz en pocos meses, como dictados de los que no somos más que obedientes traductores.

Noto porel vacio que se me hace que es un texto malo

gracias la omicion es una respetuosa forma de herir sin que nadie se comprometa nisiquiera el herido

mameri
Mensajes: 1.479
Fecha de ingreso: 30 de Octubre de 2009
  • CITAR
  • 5 de Octubre de 2010 a las 8:59
La ausencia o presencia de comentarios no tiene nada que ver con la calidad de la obra en sí. No deberías hacer depender la calidad de tu obra del juicio de los otros; tu obra será buena a pesar de lo que digan o dejen de decir los otros, si acaso es buena. Y si fuera mala, no pasa nada, esto no deja de ser una afición, un acto de escribir por el mero placer de escribir, sin esperar recompensa de nadie.

Un saludo
martaoliveri
Mensajes: 222
Fecha de ingreso: 5 de Junio de 2010
  • CITAR
  • 5 de Octubre de 2010 a las 9:12
cita de mameri La ausencia o presencia de comentarios no tiene nada que ver con la calidad de la obra en s. No deberas hacer depender la calidad de tu obra del juicio de los otros; tu obra ser buena a pesar de lo que digan o dejen de decir los otros, si acaso es buena. Y si fuera mala, no pasa nada, esto no deja de ser una aficin, un acto de escribir por el mero placer de escribir, sin esperar recompensa de nadie.

Un saludo

Te agradezco el alhiento pero he deidicado mi vida a esto, no haber logrado la mas minima emocion, el mas minimo desfrute en el otro es para m algo as como un silencio mortal.

besos y otra vez gracias

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