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La sal de la vida, la sal de la muerte

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  • Autor: Isabel Goig Soler
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 107
  • Tamaño: 108x175
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • ISBN eBook en PDF: 978-84-686-0566-1
    ISBN Libro en papel: 978-84-686-0565-4
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Isabel Goig Soler inicia con esta novela, escrita entre Creixell (Tarragona) y Soria, la publicación on line de algunos de sus trabajos. La sal de la vida, la sal de la muerte, es una reflexión sobre una vida extensa -cien años-, e intensa, la de doña Ática, maestra de un pueblo imaginario, donde la industria de la extracción de la sal es la base de la economía. Doñática, vive la mitad de su vida haciéndose la sorda, y la totalidad de ella tratando de esconder sus orígenes, nobles, aunque para ella supusieran, en su infancia y primera juventud, una losa pesada. Un soliloquio sólo interrumpido por su única nieta, Leonor, que transcurre en el pueblo imaginario de Loma del Águila, donde pasa los veranos, y junto al balcón, donde espera que le lleven el tradicional ramo de flores de los cien años. Mientras ella, mentalmente, repasa su vida, en el pueblo está a punto de desentrañarse un misterio largamente escondido.

Es su quinta novela y su publicación número veintidós.

www.soria-goig.com


1 comentario sobre este libro Regístrate para comentar sobre este libro
24 de Mayo de 2012 por dariopozo
Ya he leído "La sal de la vida, la sal de la Muerte". Lo compré en formato digital y una vez me he puesto con él apenas me ha durado un par de días.

Me encanta la forma de escribir de Isabel y sobre todo la protagonista que ha ideado para esta historia, esa entrañable "Doñática" a la que uno acaba queriendo, mientras repasa con ella su vida al tiempo que mira por el balcón una procesión tan peculiar como sorprendente en su final. Qué buena idea haberla hecho maestra, dotándola de esa ironía y esa sabiduría que sólo las personas muy sabias o muy ancianas pueden alcanzar, y ella es ambas cosas, sorda porque quiere y porque se ha ganado el derecho, a su edad, a escuchar sólo lo que le apetece.

En fin, una pequeña delicia que espero vaya enganchando a más lectores.