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Los tres crímenes sin resolver del inspector Dawson (y otros relatos)

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  • Autor: Javier Sabadell
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 165
  • Tamaño: 150x210
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
  • Descargas: 254
  • Vendidos: 2
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El primero de los tres crímenes que el inspector Dawson no pudo resolver se produjo al poco tiempo de incorporarse este a la comisaría de Pentyrch, en Gales. Fue el boticario, durante su paseo matinal diario por Garth Hill, quien encontró el cuerpo sin vida de la joven Susan Verner. El estudio forense no observó señal alguna de violencia en el cadáver y dictaminó que la causa de la muerte había sido la ingesta masiva de un jarabe hecho con pétalos de una flor autóctona del noreste de África. El caso desconcertó a la población de Pentyrch porque Susan Verner era una chica divertida, simpática y bien agraciada, incapaz de ingerir esencia de pétalos de flor africana antes de salir a pasear tranquilamente por Garth Hill en espera de la muerte. Por estos motivos el entonces joven inspector Dawson descartó que se tratase de un suicidio, pero nunca pudo probarse que hubiese sido un crimen.
2 Comentarios sobre este libro Regístrate para comentar sobre este libro
15 de Septiembre de 2017 por DeProfundis
No voy a escribir una crítica, pero sí un comentario que aporte información adicional.

Fui testigo hace ya unos cuantos años de la gestación de esta obra en el blog que el autor creó para ello y que cerró poco después porque los participantes y lectores lo acabamos convirtiendo en una batalla, y me incluyo. Esperaba semana a semana con expectación la publicación de cada nueva entrega y lo hacía con verdadera ansia y totalmente metida en el embrollo que no parecía haber por dónde cogerlo.

Cuando llevaba tres cuartas partes publicadas, le remití un email preguntándole por las motivaciones que le estaban llevando a escribir una historia de detectives. Aún guardo su respuesta, que fue la siguiente: "Siempre me han fascinado las investigaciones documentales llevadas a cabo por numerosos periodistas, escritores e inspectores sobre el tenebroso asunto de Jack El Destripador. ¿Cómo era posible plantearse siquiera desentrañar unos horrendos crímenes perpetrados siglo y medio antes? La ausencia de pruebas, la documentación escasa cuando no sesgada, los sesgos informativos de la época, los misterios de la masonería que de repente apareció, las pruebas de ADN completamente adulteradas en nuestro tiempo presente... todo parecían dificultades insuperables. Pero me di cuenta de que la clave estaba en poder formular conjeturas más o menos coherentes y lógicas en lugar de establecer la identidad del asesino. Entonces me propuse escribir un libro sobre crímenes horrendos cometidos mucho tiempo atrás en los que los personajes fuesen una suerte de realidad aumentada que conviviesen e interactuasen con personajes y circunstancias históricas y verdaderas. Fue y sigue siendo, con total probabilidad, lo más divertido. Si alguien se molesta en buscar en Google cada lugar, suceso o nombre que aparece en la historia, descubrirá que puede tirar del hilo y así comprobar que todo, en efecto, encaja y se encuentra entrelazado para servir a los personajes ficticios de vía por donde desarrollar sus caracteres".

El estilo del autor, de Javier tendría que decir porque algunos le conocemos aunque no sea personalmente, es reconocible en todas las páginas de esta extraña novela que, a mi modesto parecer, no es realmente una novela, ni tan siquiera una historia de misterio, como alguien afirma en esta misma página. Son más bien apuntes detallados y muy bien documentados de lugares y hechos acaecidos en la época en que se desarrollan los sucesos, y es tanta la admiración que despierta su prosa que, a la postre, lo que menos importa es la identidad del asesino. Al menos yo me vi enamorada de inmediato con la sensible inteligencia del Albert Sebas, la integridad del coronel Ross, de la pobre Cecile y la trampa mortal hacia la que se dirigía... Todos y cada uno de los personajes que aparecen en esta curiosa historia se encuentran magníficamente pintados.

Admito que, como novela, presenta numerosas carencias y que el final debería haberse omitido o cuando menos mencionarse que es una de las muchas posibles conjeturas. Yo misma remití un par de ellas justo antes de que Javier desvelase la suya propia, porque en el blog dejó bien claro que se trataba tan solo de una hipótesis y que todas las demás, si explicaban coherentemente los hechos, eran igualmente válidas. Esta parte ha desaparecido en la conversión a novela, algo que contribuye a generar confusión.

Si lo que quiso fue escribir un divertimento, lo consiguió. Quien espere otra cosa seguramente salga decepcionado.

16 de Mayo de 2017 por anaismiller
A lo largo de poco más de ciento treinta páginas, el autor desgrana con cuidada prosa la historia del Inspector Dawson, los tres crímenes que fue incapaz de resolver y unos cuantos más que deberían impresionarnos aunque no llegan a hacerlo por la falta de detalles al respecto.
Se podría decir que las virtudes de este texto acaban siendo sus defectos. El autor hace gala de un vocabulario y una erudición amplísimos, pero no resulta creíble que todas las voces que aparecen en la novela sean indistinguibles unas de otras; además, hay cierto abuso de subordinadas y adjetivos. La historia está cuidadosamente hilada a lo largo de variados lugares y tiempos históricos, pero el final el narrador, como él mismo reconoce, se saca de la manga la conclusión, que, además de poco plausible en su contexto, no se ha visto venir en ningún momento, dejando una sensación casi de Deus ex machina que desmerece de todo lo anteriormente leído. Y eso resulta decepcionante en una novela, en principio, de misterio.
El resto de narraciones que acompañan a la principal constituye un muestrario variado para bien y para mal, algunas de ellas resultan conmovedoras, otras brillantes, otras algo huecas.
Pese a lo indicado más arriba, recomendable en general. Del mismo autor me parece mejor Sombras de Calabardina.