bubok.es utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y a recordar sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Ver política de privacidad. OK
Buscar en Bubok

Alejandro A. Prieto Orviz

Como supongo que mi vida y trayectoria profesional despiertan escaso interés en el lector, prefiero indicar el porqué de este trabajo:

El progreso político-social en los países democráticos ha hecho posible el desarrollo de leyes y normas específicas destinadas a la protección de las personas para prevenir el riesgo de sufrir accidentes ocasionados por equipos, sustancias, actividades, etc., que han contribuido positivamente en la disminución del número de lesiones y muertes entre la población, pero aún así, las altas cifras de siniestralidad en todos los ámbitos de nuestra vida (ocio, doméstico y laboral) nos obliga a continuar sumando esfuerzos dirigidos a minimizar, porque es factible, semejante tragedia humana y, también, como no, el enorme gasto económico para la sociedad.

Actualmente en España, las cotas alcanzadas en preocupación social por la salud de los ciudadanos está imprimiendo más fuerza a los engranajes que transmiten movimiento y presión a los gobernantes, instituciones o empresas con el objetivo de que se lleve a cabo un combate enérgico y eficaz contra esta lacra. Sin embargo, prácticamente el 46% de la población que padeció lesiones debido a un accidente doméstico o en momentos de ocio, señala al ineluctable AZAR como posible causa del mismo e, implícitamente, tampoco extrae ninguna conclusión de valor. Por tanto, para desterrar este concepto será necesario divulgar e imbuir la idea de que la mayor parte de los accidentes pueden evitarse a través del conocimiento y la conducta, y en mi modesta opinión, el método más efectivo es educar a nuestros hijos en materia preventiva desde la infancia .