



No siento dolor ni desesperanza. El sufrimiento tuvo lugar durante veinte años, en los que la mente no acepta la desaparición forzada; pero amo tanto la vida, la creación, el juego.... que finalmente pude entender, que es la primera forma de superar una MARCA tan violenta como la que padecimos los familiares de detenidos desaparecidos.
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