



En 1852 se descubrió una serie de
crímenes perpetrados en Orense por un extraño personaje. Manuel Blanco
Romasanta sería acusado de asesinar a varias mujeres y niños a los que
supuestamente ayudaba a emigrar, al objeto de robarles sus pobres pertenencias.
Sin embargo, la defensa que adujo fue inesperada y dio origen a un revuelo
incluso internacional: una maldición le había convertido en hombre lobo de
manera que, en dicha encarnadura, cometió los asesinatos de que le acusaban. La
intervención de un médico francés condujo incluso al interés de la reina Isabel
II sobre el caso para darle un extraño final.
Tiene 0 producto en el Carrito de la compra