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Guía accidental de Estambul

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  • Autor: Hombrerrante
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 141
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Una guía que no te ayudará a orientarte, sino que más bien hará todo lo posible para que te pierdas. Un libro de viajes que dibuja Estambul, la ciudad de los cien nombres, a través de fotos, mapas y recorridos sentimentales. Una novela que puede empezarse por el final y también por el principio. Una narración que puede servirte para conocer Turquía, pero también para olvidarte de ella. Un diario íntimo que lo mismo puedes leer en Estambul como en cualquier otro sitio. Una verdadera invitación al viaje que te permitirá vivir tu propia aventura.
1 comentario sobre este libro Regístrate para comentar sobre este libro
1 de Junio de 2016 por antoniopavanleal
He disfrutado mucho con esta visita literaria a la antigua Bizancio, la única que me permito por varias razones cuya enumeración no viene a cuento.

Destaco en particular la parte humana de la guía, los pasajes en los que el autor refiere la historia de la Azafata, su desplazamiento en taxi con un conductor afectado de numerosos tics (pocos según mi modesta opinión), la fiesta en su piso en la que él buscaba refugio en la cocina, su experiencia en la piscina pública con un intenso olor a hipoclorito, entre otros episodios. Naturalmente sin que la parte histórica y cultural desmerezca.

De hecho, las irónicas reflexiones que jalonan el libro son igualmente sabrosas, especialmente las dedicadas al suicidio desde ese puente cerrado al paso de peatones, no para evitar tentaciones que no hay quien las controle, sino para que vayan a matarse a otro sitio. Por cierto, no sólo el cristianismo y el islam prohíben atentar contra la vida humana sino prácticamente todas las religiones. Y también en la antigua Grecia. Sócrates en el Fedón dice: “Los dioses son nuestros guardianes. Nosotros, los humanos, somos una parte de los rebaños que los dioses poseen”. Esta era la creencia general en Grecia que sancionaba la sacralidad de la vida. Sócrates, como sabemos, aceptó la muerte voluntariamente. Disculpa esta divagación.

Después de leer esta guía me reafirmo, pese al vértigo que me producen, en mi preferencia por las estepas asiáticas. Tengo también en consideración lo que cuentas sobre la cerveza Efes (desde luego, tener que tomar Carlsberg o Heineken no me importa). No haces referencia al vino, que encuentro comprensible tratándose de un país musulmán, ni tampoco a los baklavas, de donde deduzco que la repostería no te interesa.

Recomiendo la lectura de esta guía accidental por los datos que ofrece, por los itinerarios que propone, por sus descripciones, sus pensamiento y, “last but not least” por su sentido del humor.

Mi hijo mayor se la ha enviado a un amigo suyo que se fue de “Erasmus” a Estambul y allí sigue, él que es ingeniero, ganándose la vida como profesor de lengua española. Él llama con toda propiedad y cariño a esta urbe, que a mí me pone los pelos de punta cuando miro un plano y no veo ninguna zona verde, “mi caos”.