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zigor
zigor
Mensajes: 7
Fecha de ingreso: 24 de Abril de 2014

Novela de fantasía épica, misterio y acción, "La Canción de Tevunant"

5 de Junio de 2014 a las 13:29
Hola!
Tras unos cuantos años de entretenido trabajo, finalicé una historia que en principio tendría una longitud de unas 50 páginas...y se me quedó en más de 300.
Os dejo la sinopsis, por si a alguien le interesara leerlo.
Se llama "La Canción de Tevunant", y se puede descargar de modo gratuito en Bubok.
Gracias de antemano a l@s atrevid@s, y las críticas serán bienvenidas!
Sinopsis:
En Jamnagar, un país gobernado por un régimen feudal, un grupo de arqueólogos realiza un asombroso hallazgo, una fortaleza enterrada que guarda las estatuas de varias decenas de gárgolas. Uno de estos formidables seres alados despierta tras un sueño que ha durado más de dos milenios, y comienza a recuperar lentamente su memoria. Su ciudad, antaño un río de vida, no es ahora más que un desolado y ruinoso yacimiento. Sus compañeros, antaño fuertes guerreros, yacen dormidos sin poder despertar. Recuerda a las tropas Khunar, bajo el mandato del rey Marduk, llegar para conquistar sus tierras. También recuerda a sus aliados humanos, los Alisios, y la desigual guerra contra un enemigo inmensamente superior en número. La canción de Tevunant relata una historia dividida en dos tiempos. Un tiempo moderno en el que los humanos tratarán de utilizar el poder de los Gárgol en su propio beneficio, y un tiempo antiguo en el que las razas libres deciden presentar batalla en una guerra en la que jamás podrían resultar vencedores. Se trata de una novela rebosante de acción, en la que el armamento y las técnicas de combate de la antigüedad son tratadas con el máximo rigor histórico.

Gracias y un saludo!
zigor
zigor
Mensajes: 7
Fecha de ingreso: 24 de Abril de 2014
  • CITAR
  • 9 de Junio de 2014 a las 8:53
Cuelgo un par de fragmentos, y agradecería realmente las opiniones/correcciones/críticas!


zigor
zigor
Mensajes: 7
Fecha de ingreso: 24 de Abril de 2014
  • CITAR
  • 9 de Junio de 2014 a las 8:54
cita de Zigor Cuelgo un par de fragmentos, y agradecera realmente las opiniones/correcciones/crticas!


Llegaron a una zona ajardinada donde un gran nmero de crisantemos rodeaban la estatua de una mujer joven, tallada en piedra blanca con una delicadeza exquisita. Atlas se arrodill ante ella, agach la cabeza y tras cerrar los ojos dijo unas pocas palabras en voz baja. Aior se arrodill a su lado y lo imit.
- Grndel me dijo una vez que es la madre de todos vosotros. – dijo con curiosidad, esperando que Atlas terminase de contar aquella historia que Grndel dej inconclusa.
- En cierta manera. – respondi Atlas sin dejar de mirar a la estatua de Lithien – Ella fue la madre de los primeros de nosotros, hace ya muchos aos. Quieres que te lo cuente?
- S, s, por favor! – respondi Aior expectante.
- Vers. Hace mucho, mucho tiempo, el padre sol y la madre luna se reunieron con el propsito de crear la tierra. Ambos quisieron hacerla a su imagen y semejanza, y convinieron el siguiente acuerdo: Cada uno la poseera durante la mitad de la jornada.
El sol se qued con el da, al que aport su calor, su alegra, el bullicio de las ciudades, el ir y venir de muchas especies animales y la mirada de las flores.
La luna escogi la noche, y le don la quietud, la calma, el silencio, la suavidad
y el reposo.
Despus, para cerciorarse de que ninguno de ellos tratara de hacerse con la parte
del otro, nombraron a sus guardianes. El sol mand llamar a Tevunant, el dragn
inmortal, quien era sabio y antiguo, vigoroso y de corazn ardiente. La luna
esper pacientemente hasta que por fin encontr a su guardin entre los mortales
humanos. Se trataba de Lithien, una bella muchacha que posea el don de la
tranquilidad, la inteligencia, la cautela y la frialdad a la hora de tomar
decisiones.
El sol no tard en caer perdidamente enamorado de Lithien, aunque desconoca
que el corazn de esta lata por Tevunant.
El poderoso dragn, quien tambin desconoca los sentimientos del sol, decidi
unirse a Lithien an a sabiendas de que el inexorable paso del tiempo acabara separndolos.
Tal muestra de afecto conmovi a la luna, y otorg a Lithien el don de la eterna juventud. Tal era su generosidad, que no le import que ello significara el poder brillar en su plenitud solo una de cada veintiocho noches.
Pero el sol se neg a aceptar que en el corazn de Lithien no hubiese espacio para l. Despechado, la despoj de su inmortalidad y conden a los hijos que esta haba tenido de Tevunant a morar nicamente durante la noche. Crey que Tevunant, temeroso del poder de su fuego, acatara la decisin con resignacin.
Cometi el error de infravalorar el temperamento del dragn, quien desde ese momento supo cul sera su destino y prometi a Lithien que nunca se separara de ella.
Cuando el tiempo de Lithien se consumi, Tevunant la enterr en algn lugar de estos jardines. Entonces se enfrent al todopoderoso sol y con ayuda de la luna le rob parte de su fuego, dndoselo a sus hijos. Quiz los Grgol no pudieran ollar la tierra durante el da, pero durante la noche no habra ser que los igualara en fuerza y en conocimiento.
Despus, el dragn se arranc cien escamas con sus poderosas garras y las lanz al aire. Al caer al suelo, de ellas brotaron los cientos de rboles y flores que convierten este lugar en los hermosos jardines que conoces.
Atlas hizo una pausa de varios segundos, algo que las ansias de conocimiento de Aior no pudieron soportar.
- Y Tevunant, a dnde fue despus? - pregunt el muchacho con avidez.
- Parte de su piel qued desprotegida despus de que se arrancara las escamas. Los rayos del encolerizado sol penetraron a travs del orificio que haba en la coraza indestructible de Tevunant y este sinti cmo poco a poco su cuerpo se tornaba rgido como el hierro. Eso era lo que el dragn quiso que sucediera exactamente. Se adentr en su morada bajo las montaas y con la fuerza que an le quedaba hizo que la entrada se derrumbase. Desde entonces duerme all, feliz ya que el espritu de Lithien lo acompaa en su sueo eterno.
La luna y el sol jams volvieron a acordar trato alguno, y an hoy somos testigos de la batalla que libran por arrebatar al otro la parte de tierra que le corresponde.
- Es una bonita historia. – dijo Aior con sinceridad.
- Lo es. - Atlas se levant y cogi de la mano a Aior - Venga, vamos a jugar un rato con tus amigos.
- Bien! Nos esconderemos y tendrs que buscarnos! Sbeme a hombros y corre, deben estar en el baile del mercado!
zigor
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Mensajes: 7
Fecha de ingreso: 24 de Abril de 2014
  • CITAR
  • 9 de Junio de 2014 a las 8:55
ahí va otro:

Aquel día diez hombres esperaban de pie bajo un sol abrasador a que llegase la hora de su ajusticiamiento. El origen del altercado por el cual habían sido declarados culpables era el reparto del botín de guerra del poblado atacado el día anterior. El botín incluía tanto las joyas como las mujeres secuestradas. Algunos de los hombres mantenían relaciones con las mujeres de la caravana mercante que seguía al ejército pero la mayoría se tenía que contentar con lo que consiguiese aquí o allá. La discusión entre los distintos grupos de hombres comenzó nada más conquistar el poblado y se saldó con tres Khúnar muertos.
Cinco de los hombres que iban a ser atravesados por las picas lanzadas por el pelotón de ajusticiamiento pertenecían al recién incorporado reino de Arcas, por lo que no era un buen día para el general Rávnar. Tanto él como sus hombres sentían poco respeto hacia un rey que no compartía el dolor y el sufrimiento de la primera línea de combate junto a ellos, aunque ese día comprenderían cuáles eran las consecuencias que caían sobre quien lo expresara públicamente. Toda la fracción comandada por Rávnar fue obligada a formar frente a los condenados y a observar su ejecución. Ninguno de ellos pidió clemencia, mas no dejaron de mirar hacia sus compañeros y su general con una expresión que clamaba justicia.
El odio consumía el corazón de Rávnar y la única forma de justicia que imaginaba era la venganza.

Marduk, sentado en su trono bajo una carpa que lo protegía del sol, elevó su fusta hacia el cielo y la mantuvo en alto durante unos interminables segundos, en los que disfrutó regocijándose con la tensión que los que se sabían ante una muerte segura estarían padeciendo en esos instantes. Con un rápido golpe de mano hizo descender la fusta y las picas atravesaron los cuerpos indefensos de los hombres que se encontraban semidesnudos y maniatados.
La cara de satisfacción que Rávnar vio en Marduk casi hizo que su cólera estallase y tuvo que morderse el labio hasta hacerse sangrar para poder contenerse.
Minutos después, el rey citó a sus generales y a los comandantes de los bandos aliados en su tienda. La razón fundamental de la reunión era explicar el modo en el que el asedio a Alisa iba a tener lugar. La estrategia era básicamente la misma que Marduk había utilizado hasta entonces y que tan buen resultado le había dado: un ataque en masa golpeando en el máximo número de puntos al enemigo hasta conseguir romper su línea de defensa y desorganizar su estructura a partir de ese punto débil.
Uno de los generales de Marduk pidió permiso para hablar y su rey se lo concedió.
- La prudencia me aconseja que esperemos el regreso de Vedira. Traerá más hombres, y lo que es más importante, el arma definitiva que doblegará a los Túgmot. Solo necesitará unos pocos días…
Otro de los generales había pedido permiso para expresar su opinión y comenzó a hablar cuando el rey lo señaló con su fusta.
- Siento tener que mostrar mi desacuerdo. Los hombres están cansados, padecen de sed y de hambre, debemos tomar Alisa y sus riquezas para saciarlos pues de lo contrario sus fuerzas se irán debilitando poco a poco. Además, ni siquiera sabemos a ciencia cierta si Vedira ha localizado el Papiro de Lothamar.
- ¡Sus mensajeros llegaron hace días y aseguraron haber visto el papiro en poder de Vedira! – replicó el hombre que había hablado primero – ¡Deberíamos esperar!
Los generales se enzarzaron en una discusión estéril, ya que su señor había tomado una decisión antes de reunirse con ellos. Carraspeó y puso sus manos sobre las rodillas, a lo que sus hombres respondieron con un repentino silencio.
- No necesitaré ningún tipo de sortilegio para derruir esa ciudad piedra por piedra. Cuento con casi 300.000 hombres, número más que suficiente para aplastar a esos perros Alisios por mucho que cuenten con la ayuda de los fieros Túgmot. El asedio no durará más de dos días. Después repartiremos los víveres entre los hombres que se los hayan ganado durante la batalla y tomaremos unos días de descanso.
La disimulada risa de un hombre se dejó oír en un lado de la tienda. Los generales de Marduk y los de sus aliados miraron atónitos al hombre que se permitía comenzar a hablar sin haber solicitado permiso expreso del rey. Rávnar se encontraba cómodamente recostado en un sillón de cuero con los pies posados sobre un mullido cojín.
- El ejército de Alisa no tiene nada que ver con ninguno al que cualquiera de vuestros hombres se haya enfrentado con anterioridad, mi señor.- dijo Rávnar tranquilamente, mientras desafiaba con la mirada a los hombres que se sentaban ante él- Sus soldados son instruidos en el arte de la guerra desde la infancia, su falange jamás ha sido derrotada por ejército alguno y en el combate cuerpo a cuerpo no hay rival que iguale sus aptitudes. La batalla frente a los muros de Alisa no será un paseo y habremos de derramar mucha sangre antes de atravesar su maldito corazón con nuestra espada. Además, no debemos desdeñar el poder de sus Túgmot, unos seres tan crueles, viles, rápidos y fuertes como el mismísimo señor de las tinieblas.
Tras unos segundos de tenso silencio, Marduk comenzó a reír a carcajadas, a lo que sus hombres contestaron con más risas aún.
- Parece que conoces bien al enemigo, Rávnar de Arcas.- Marduk hizo callar a sus hombres cuando comenzó a hablar- Quizá tus sabias opiniones sean útiles en otro lugar y otro momento, pero te recomiendo que no te atrevas a aconsejarme lo que debo hacer nunca más o te arrancaré los ojos y la lengua y te los haré comer antes de abandonarte en un bosque plagado de alimañas. En mi ejército no hay lugar para los cobardes, por lo que es posible que me vea obligado a relegarte de tu puesto y a asignarte otro más acorde con tu pestilente feminidad, como por ejemplo el lavado de jubones sudorosos.
Marduk terminó de hablar y esperó una respuesta sin apartar la mirada de los ojos de Rávnar.
- Lo siento, gran señor Marduk, la ignorancia de tu gran poder ha podido durante unos instantes con mi templanza. Os serviré con honor junto a mis hombres en el campo de batalla y os mostraré mi valía, si me lo permitís y aceptáis mi más sentida disculpa.- Rávnar tuvo que tragarse las verdaderas palabras de las que se había llenado su boca y mostrar una falsa pero muy lograda humildad y sumisión, si no quería ser el siguiente en la lista de ejecuciones.
Marduk miró a sus hombres sin terciar palabra y continuó explicando sus planes para los siguientes dos o tres días.
zigor
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  • 2 de Julio de 2014 a las 23:11
Colgaré otros fragmentos en breve, e incluso una imagen de la portada que estoy preparando.
Gracias por vuestra atención!
   
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