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romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008

La princesa del Valle de los Pedroches

23 de Septiembre de 2009 a las 14:56
La princesa del Valle de los Pedroches

            Desde tiempos muy lejanos, se le conoce con el nombre de El Valle de los Pedroches. Porque es donde se forman varios arroyuelos que, algo más abajo, se juntan y dan cuerpo a un cauce mucho mayor. Y porque también en este lugar, hay muchas piedras de granito. Piedras grandes, pedroches, pedregal, que han sido el origen de nombre de este pequeño valle.  
         Y abajo, donde se juntan los arroyuelos que van naciendo y corriendo por lo ancho del valle, mana una fuente. Un pequeño venero que, en verano y cuando todo el entorno se queda seco, da mucha vida a las plantas y animales que viven por aquí. Quizá por esto, en tiempos muy lejanos, un poco más arriba del venero, construyeron un colmenar. Un pequeño cuadrado, levantado con piedras sin mezcla, recogidas por las tierras del valle. Como un corral para ovejas pero sin techo para que las abejas pudieran entrar y salir sin ninguna dificultad y al mismo tiempo, las colmenas, estuviera protegidas de sus depredadores.

            Siendo él todavía pequeño, por este valle, por donde mana la fuente y por donde se encontraban el colmenar, jugó muchas veces. Casi siempre en solitario y casi siempre soñando sueños muy hermosos. Y, entre todos estos sueños, el que más le gustaba era el de una princesa. Alguien que nunca había visto y por eso ni sabía cómo se llamaba ni de qué color era su piel pero que la imaginaba hermosa. Como a la más hermosa de cuantas princesas hayan existido nunca.  
         Por eso se sentía orgulloso de ella y por eso, recorría el valle llevándola siempre de la mano y compartiendo y contándole todos los secretos de estos sitios. Los colores de las flores y los vuelos de las mariposas, el fluir bello del agua por los arroyuelos, el canturreo del viento por entre las ramas y hojas de las encinas y otras muchas maravillas. Porque para él, todas estas cosas, eran los portentos más grandes nunca vistos y por eso se sentía orgulloso de compartirlos y ofrecérselos a ella, la princesa de sus sueños. La más dulce, la más hermosa, la más buena.

         Pasaron los años y creció como cualquier otra persona. Se alejó de aquel valle y se puso a recorrer mundo por pueblos, ciudades y naciones. Conoció a mucha gente, aprendió muchas cosas, tuvo algunos amigos, fue dueño de una pequeña fortuna y se enamoró y sufrió. Por el valle de las piedras también siguieron cayendo las lluvias, corrieron los arroyos, florecieron las primaveras y, lo veranos y otoños, no dejaron de pasar un año detrás de otro. Siempre a paso lento pero siempre firmes y sin detenerse.  
         Y, una tarde de invierno, se le volvió a ver por donde mana la fuente. Justo unos metros más debajo de donde todos los arroyuelos se funden en uno solo. El que ya recibe el mismo nombre del valle: Arroyo de los Pedroches. Oscurecía, llovía débilmente y hacía frío. Quizá por esto él recogía leña. Ramas secas de encina, raíces secas de fresno, matas secas de aulagas, ramas también secas de romeros y algunas piñas viejas. Con todo esto fue haciendo un haz y luego, se lo echó a cuestas, subió por la cuestecilla de la fuente, recorrió la pequeña sendilla hacia la llanura del cerrete y, donde las derruidas paredes del colmenar, se paró. Soltó su haz de leña, buscó un rincón junto a las paredes de piedra y algo resguardado del viento y la lluvia y aquí se puso a encender una lumbre.

         Tardó un poco porque toda la leña estaba mojada pero lo consiguió. Ya era de noche por completo cuando el humo y las llamas surgieron de entre las paredes de piedra de viejo colmenar. Y, al poco, hizo como una cama frente a la lumbre y aquí se recostó. Al calor de la candela y frente al valle que tantas veces había recorrido de pequeño. Porque sí, después de tantos años y tantas experiencias y mundo recorrido, nada había logrado apartarlo de la princesa de sus sueños.
joseabadtroya
Mensajes: 305
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
  • CITAR
  • 23 de Septiembre de 2009 a las 16:12
Muy bucólico. Me remito a mi anterior opinión sobre otro relato tuyo y te vuelvo a decir que la naturaleza es fuente inagotable de inspiración. Pero además de plasmar esa inspiración en tus narraciones, sabes manejar con fluidez un vocabulario sublime y creador de paisajes inolvidables. Mi enhorabuena por ello.

Un saludo.
romi
Mensajes: 678
Fecha de ingreso: 25 de Abril de 2008
  • CITAR
  • 23 de Septiembre de 2009 a las 20:02

Hola joseabadtroya:

Gracias por haber leído este sencillo relato mío y gracias por tu breve pero grato comentario. Y me alegro que, de alguna manera, te haya gustado. Y claro que estoy de acuerdo contigo: la naturaleza es una gran fuente de inspiración. Siempre lo fue, lo es y lo seguirá siendo mientras lo humanos vivamos sobre este planeta. Para mí, desde luego, la naturaleza es como el libro más bello del mundo jamás escrito pero abierto en todo momento para que  podamos leerlo todas aquellas personas que estemos predispuesto a ello.   

Gracias de nuevo y un saludo.

joseabadtroya
Mensajes: 305
Fecha de ingreso: 25 de Julio de 2009
  • CITAR
  • 23 de Septiembre de 2009 a las 20:18
Por supuesto.

Un saludo.
   
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