No lo entiendo. Por más que le doy vueltas, no lo entiendo. Ellos me enseñan fotos. De una chica joven, de pelo castaño y rizado, de labios sonrientes y ojos claros. De una habitación con manchas rojas en el suelo y también en la pared. Hay una cama revuelta en esa habitación. Las sábanas de la cama parecen sucias. Casi me llega el olor a rancio que desprenden. Hay dibujada una silueta en el suelo con pose extraña. Me ensañan una foto tuya de hace un par de años. Me enseñan otra de los dos juntos en el puerto viejo. No lo aguanto más y sigo sin entenderlo...
Consigo desconectar unos momentos. La brisa del mar se mezcla con tus palabras susurradas, que me hacen cosquillas detrás de la oreja. La piel de mi nuca me envía el mensaje grabado por tu boca. Uno de ellos me toca el hombro y me dice que si estoy bien. Me ensaña la última foto otra vez, la de los dos juntos. ¿Cómo pueden tener ellos esa foto? Me pregunta otra vez que cuando fue la última vez que te vi. No digo nada. No tengo ganas. Me pregunta otras muchas cosas. No digo nada.
Quiero llorar. No me salen las lágrimas. El otro me acerca un clínex. Niego con la cabeza. ¿Es que no ve que no me salen las lágrimas?
Empiezan a hablar uno y otro. Atropelladamente. Dicen que me van a contar todo. Dicen que la sangre de la habitación es de la chicha de ojos claros. Dicen que la encontraron mutilada. Que sufrió en su agonía. Que la piel bajo sus uñas es tuya. Que hay otros rastros tuyos. Huellas. Sudor. Pelo. Semen. Dicen que de todo pueden sacar el ADN. Ellos me recuerdan a las series de polis listos de la tele. Pero no son tan guapos ni tan pulcros. Seguro que no son tan listos. Me dicen que las pruebas hablan. Que no hace falta que yo diga nada. Me dicen que las pruebas no engañan. Que mi silencio tampoco. Entonces, ¿por qué empiezan con las preguntas otra vez?
No saben donde estás. Donde no te escondes, dicen. Yo tampoco lo se. Si lo supiera no se lo diría. No saben que hace meses te alejaste de mi. Tampoco se lo digo. Dicen que la chica de ojos claros no es la primera. Dicen que tengo mucha suerte. Me preguntan. No contesto. Vuelven con las fotos. No lo entiendo.