Hace poco he terminado de transcribir un diario que llevaba a los treinta años con reflexiones, sucesos de mi alrededor, lo fastidiado que estaba en mi trabajo donde andaba desorientado y temeroso del futuro, la hipoteca que me agobiaba, el hijo pequeño que me robaba tiempo... Resulta interesante leerlo después de la friolera de un cuarto de siglo, observar en directo cómo pensaba en aquel tiempo, el choque entre los sueños de juventud y la cruda realidad con la que me enfrentaba.
Es interesante saber de dónde partimos, qué nos ilusionaba entonces o nos daba miedo o nos generaba confusión. Ahora sé mucho más, soy más conciente de mis limitaciones, pero me falta la fuerza de entonces, la ilusión y las ganas de comerme el mundo, aunque empezaba a comprender que eso era más difícil de lo que parecía. Es bueno saber de dónde partímos para comprender mejor dónde hemos llegado o llegarán los que ahora son jóvenes.
Lo digo porque puede seros una idea de interés iniciar un diario así, de sucesos y reflexiones sobre vuestra vida, algo privado que sea testimonio para dentro de un tiempo.
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Interesante reflexión. Pienso que en la actualidad hay demasiada competencia por todo y en todas partes. Nos pisamos el terreno, nos abrimos un hueco a codazos, juzgamos al que está delante como un rival y miramos al que queda detrás como un 'fracasado' al que hemos eliminado de nuestra senda hacia el éxito. No me gusta esta sociedad en que vivimos, es muy probable que de haber vivido hace doscientos años me hubiera gustado incluso menos. Pero me pregunto por qué nuestra sociedad no evoluciona moralmente, por qué no mejoramos como personas, por qué generación tras generación repetimos los mismos estúpidos errores. Hoy en día impera la envidia mezquina, esa tirana que rige la vida de todo el mundo sin apenas encontrar excepciones. |
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La sociedad actual es un fracaso de la cultura, que no de la evolución. Hoy en día ya no se da valor a los principios morales: la veracidad, el honor, la piedad o la probidad, sino que se da prioridad a alcanzar ambiciosas metas a base de pisotear a otros, como hacen los políticos, por ejemplo. Los valores se han perdido casi por completo, y es una desgracia para todos. Los errores de los que hablas, mameri, no tendrían tanta importancia si se mostrara una cierta voluntad de contrición, pues el perdón forma parte de la condición humana ya que ella misma lo exige. Nadie está libre de caer en falencias terribles o no tan terribles, por ese motivo debemos perdonar, para que los demás nos disculpen a nosotros; sin embargo, ese perdón no es posible sin una mínima voluntad de cambio, de redimirse, un impulso que también se ha perdido en el olvido. Y ahora vendrá alguien y dirá que quién soy yo para decir qué valores son apropiados y cuales no. La misma música de todos los días. Me reitero en mis comentarios anteriores: todos, empleando el pensamiento racional, somos conscientes de lo que está bien y mal. Un saludo. |
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El sentido común tal vez nos ayude a discernir qué está bien y qué está mal. Es difícil definir el sentido común; yo lo entiendo como el conjunto de decisiones que benefician a todos, aquella serie de iniciativas que favorecen al colectivo, no a los individuos por separado. Por eso es importante que los ríos estén limpios, porque se trata de un bien común, un bien de todos y para todos. Y así ocurre con un largo etcétera: el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos. Pero por desgracia lo que prima no es el bien común sino el bien pequeñito de cada uno. ¡Si yo estoy bien, que se vayan al cuerno los otros! Esa es la dinámica que mueve a la sociedad moderna. Y así nos va... |
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No sé si te he entendido bien, José Luis, cuando dices: "La sociedad actual es un fracaso de la cultura, que no de la evolución. Hoy en día ya no se da valor a los principios morales: la veracidad, el honor, la piedad o la probidad, sino que se da prioridad a alcanzar ambiciosas metas a base de pisotear a otros, como hacen los políticos, por ejemplo. Los valores se han perdido casi por completo, y es una desgracia para todos". |
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cita de mameri
El sentido común tal vez nos ayude a discernir qué está bien y qué está mal. Es difícil definir el sentido común; yo lo entiendo como el conjunto de decisiones que benefician a todos, aquella serie de iniciativas que favorecen al colectivo, no a los individuos por separado. Por eso es importante que los ríos estén limpios, porque se trata de un bien común, un bien de todos y para todos. Y así ocurre con un largo etcétera: el aire que respiramos, los alimentos que ingerimos. Pero por desgracia lo que prima no es el bien común sino el bien pequeñito de cada uno. ¡Si yo estoy bien, que se vayan al cuerno los otros! Esa es la dinámica que mueve a la sociedad moderna. Y así nos va...
Discernir lo que está bien de lo que está mal es sencillo, sólo hay que aplicar un principio básico: no hagas a los demás lo que no deseas para ti. |
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Supongo que siempre ha habido de todo en la viña del señor, Carlos; sin embargo, si fomentas una serie de contravalores, está claro que la cosa irá a peor. Y eso es precisamente lo que se está haciendo ahora; se fomenta el egoísmo, la petulancia, la mentira... Qué coño, si no es necesario fomentarla, porque ya es algo inmanente al alma humana, aunque claro, si la riegas y la cuidas, sin duda crecerá con más fuerza. Antes no se promovía de este modo, se amenazaba a la sociedad diciéndole que estaba durmiendo en las peñas del infierno para concienciarla de que ir contra la conciencia estaba mal; se imponía la idea de que traicionar a la conciencia era traicionar a Dios y, en definitiva, se fomentaban determinados valores que ahora se desprecian, por no estar de moda. Y los principales culpables son los políticos y los medios de comunicación... ¡Cuántas verdades decía Platón en sus "Leyes"! Un saludo. |
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O_O ¡La madre del ganso! Carlos, menos mal que has expuesto lo útil que puede ser llevar un diario para vernos como fuimos y no como recordamos que fuimos. Anda que si llegas a recomendar hacer un decálogo vital o algo así... Por cierto, Carlos ¿no crees que lo que escribimos refleja de algún modo eso que tú expresas en el diario y que así el releer viejos relatos, anotaciones o ideas hace en parte la misma labor? Al fin y al cabo los temas que tratáramos entonces serían los que nos interesaran y el modo de contarlo nuestro punto de vista. |