Esta web, cuyo responsable es Bubok Publishing, s.l., utiliza cookies (pequeños archivos de información que se guardan en su navegador), tanto propias como de terceros, para el funcionamiento de la web (necesarias), analíticas (análisis anónimo de su navegación en el sitio web) y de redes sociales (para que pueda interactuar con ellas). Puede consultar nuestra política de cookies. Puede aceptar las cookies, rechazarlas, configurarlas o ver más información pulsando en el botón correspondiente.
AceptarRechazarConfiguración y más información

Foro para escritores de Bubok

Para participar en los foros de Bubok es imprescindible aceptar y seguir unas normas de conducta básicas. Puedes consultar estas normas aquí
X
raulcamposval
Mensajes: 4.210
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009

RECOPILATORIO 2009. JAUMEMORESO. 25/10/2010 a 31/10/2010

25 de Octubre de 2010 a las 13:48
Jaume, aquí puedes colgar tus tres relatos. 
jaumemoreso
Mensajes: 947
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
  • CITAR
  • 25 de Octubre de 2010 a las 16:15


Certamen XII: Egipto

El porte de ese Rey era magnífico, como los anteriores grandes Reyes. Su andar inspiraba fuerza, ímpetu y entereza. Su cuerpo, divinidad, absoluta divinidad, el favor de los dioses. Y la máscara dorada de su rostro, la perfección a la que tan solo unos pocos pueden aspirar.

Sus pasos le condujeron a través de un arco ostentosamente labrado hacia una terraza circular que daba directamente a la plaza central de Amarna. Bebiendo y comiendo todo tipo de manjares exquisitos, se encontraban los grandes Sacerdotes de la capital del reino.

La multitud estaba abajo, expectante, aguardando la llegada de su Rey.

Al fin Amenjotep V se presentó ante la multitud y ante los sacerdotes, y el gran disco dorado arrojó toda su luz encima de su cuerpo, realzando con centelleos dorados toda su figura.

Acompañado de gritos y plegarias también llegó un anuncio, nacido de lo más hondo de unas cuerdas vocales muy diferentes a las del Rey -¡Ciudadanos!- anunció despectivamente esa voz sepulcral -¡arrodillaos ante la presencia de Amenjotep V, Rey de Amarna, Rey de Egipto!-.

Todo el mundo calló, el planeta se detuvo, hasta los astros parecían estar observantes.

De pronto la voz divina brotó de la boca de Amenjotep V, y sus labios condujeron notas de cadencias indescriptibles -Hay un lugar en el mundo…- siguió una pausa calmada, serena, casi apacible -dónde se amontona toda la mierda, dónde se acumula toda la carroña…- proseguía con un tono calmado, aunque sus palabras eran de lo más blasfemo y peligroso -es un pozo infernal de maldad y ese pozo se llama Tebas…- y entonces terminó de hablar, y se hizo un silencio abismal, cósmico, cómo si todo el universo estuviera intentando comprender esas palabras.

Los sacerdotes pararon de comer, se atragantaron con su gula. Miraron con sus ojos de serpiente al Rey y sus semblantes se tornaron desafiantes y severos.

-No son mis palabras- estalló de nuevo su voz, serena y musical -yo no sería capaz de elucubrar tal mensaje, tan solo una gran Reina pudo hacerlo. Sí, gentil y fiel pueblo, una Reina, la Reina Nefertiti…- se detuvo. Tragó saliva. Paseó su mirada atenta y profunda por toda la plaza adoquinada, observando a cada una de las gentes; y entonces prosiguió -este año, cómo ya muchos sabéis, la salida de Sirio se retrasará un día, y ese día será mañana, el día en que el orto Helíaco de nuestra más preciada estrella se sincronice y llene nuestras tierras de vida y fertilidad.- volvió a pararse, observando con sus ojos de halcón a los ciudadanos allí abajo congregados.
Volvió a tragar saliva y prosiguió -Mañana será un día muy importante, un día que realmente marcará la siguiente etapa del pueblo egipcio. Y un día semejante, no se merece que unos falsos gobernantes como éstos de aquí- señaló con el dedo a los Altos Sacerdotes -sigan usurpando y robando el poder del pueblo-.

Los sacerdotes se alzaron repentinamente, y gritaron palabras amenazantes al Rey de Amarna, acompañadas por un estallido general que inundó el cielo. Brotó por doquier, anegando las casas más bajas, las más altas torres, y todos los palacios de la ciudad. La sorpresa y la perplejidad se propagaron con rapidez y, de pronto, todo el pueblo se encontraba discutiendo, cuchicheando y preguntándose qué habría querido decir su rey.

-Voy a contaros una historia, fiel pueblo- reanudó de nuevo su discurso entre gritos de cólera de los Altos Sacerdotes. Pero su voz era mucho más potente que todas las suyas juntas, y sobresalía con autoridad -esta historia os revelará la verdad y desenmascarará las mentiras que largo tiempo os han sometido en una esclavitud fantasmal para servir a falsos dioses, ¡para servir a dinastías que no eran más divinas que cualquiera de vosotros!- gritó finalmente haciendo un gesto ofensivo con su mano contra los Altos Sacerdotes.

>> Esta historia es la historia de la Reina Nefertiti y del Rey Ajenatón. Ellos descubrieron en Tebas la maldad, la indecible y repugnante perversidad de los falsos líderes de Egipto. Fue por eso que trasladaron la capital aquí, a Amarna, y construyeron esta bendita ciudad. Trabajaron y lucharon duro para sanar Tebas. Y entonces descubrieron la verdad, y la gran manipulación de los sacerdotes.

Ajenatón trazó un plan, para devolver el poder al pueblo, y expulsar el veneno de la religión fuera de nuestras tierras. Pero lo asesinaron. Sí, fiel pueblo, lo asesinaron porque quería ser fiel a sus principios y quería decir la verdad y devolver el bienestar a vosotros, ¡al pueblo!

Pero los sacerdotes lo mataron. ¡Estos sacerdotes amarillos que nunca revelan su rostro y que nadie debe nombrar!

Nefertiti cayó en un doloroso pesar por la pérdida de su marido, y desapareció para siempre.

Y sus hijas con ella…

En su lugar fue nombrada reina la Gran Esmenjkare, y rey, Tutanjamón, el de rostro perfecto.

Asumieron el poder real, y durante intensos años trabajaron en Karnak para devolver la antigua gloria al reino de Egipto.

Pero los sacerdotes los volvieron a mirar con ojos envidiosos, y las disputas volvieron a nacer en la cuna real.

Tutanjamón murió este año pasado, marchándose muy joven de este mundo, sin hijos, y yo reemplacé su lugar, al lado de la Gran Esmenjkare.

No tardé mucho tiempo en darme cuenta de la corrupción de estos Altos Sacerdotes, y también en ver que todos lo sabían, y conocían su falsedad y su maldad, pero que nadie osaba ir en su contra.

Sólo ella, la Gran Esmenjkare los ha desafiado y ha luchado contra ellos, pues ella es honrada y pura: y su máximo deseo es obrar en pro de la verdad. Detesta por encima de todo la corrupción de los monarcas y los altos sacerdotes, la guerra, la esclavitud y el malvivir del pueblo.

Y es al pueblo lo que más ama…

Por eso, pueblo de Egipto, la Gran Esmenjkare va a hacer algo memorable para vosotros.
jaumemoreso
Mensajes: 947
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
  • CITAR
  • 25 de Octubre de 2010 a las 16:25


Certamen XXIV: Envidia

El otro día, consultando diarios viejos de épocas ya pasadas, me encontré con un artículo sumamente curioso y extraño. Tan solo diez líneas hablaban de ese suceso. ¡Tan poco espacio para un caso tan grave y sobrecogedor! Me pareció demasiado extraño, y quise curiosear un poco más. Busqué por otros diarios y revistas, y no encontré nada… nada de nada que contara lo más mínimo de ese asesinato múltiple tan escalofriante…

La escasa información que revelaba ese artículo era simplemente que una doncella joven, de buena casta y posición social, había enloquecido matando a plena luz del sol, y en medio de la calle, a doce transeúntes inocentes de tal demencia.

Nada más pude encontrar, y nada más pude saber de esta doncella que, debido a esta insensata causa, se convirtió en la protagonista principal de un teatro macabro y entrevisto. Por eso, me quedé ansioso por indagar en el asunto, por saber más de este comportamiento enajenado, por saber sus motivos y lo que pasó en la vida de esta doncella para transformarla en un monstruo asesino…

Si bien estos casos no son muy frecuentes, es seguro que cada uno de ellos marca un hito y deja impresa una huella de terror y de misterio en los corazones de la gente que habita y habitará el lugar donde se propició la locura. Por eso, me extrañó tanto que nada se supiera del asunto, pues su magnitud es tan ancha que, sin duda alguna, el entendimiento de la razón debe y tiene que apelar a la comprensión general de la Humanidad.

Ahora bien, cada uno de nosotros sabemos con certeza que, nunca jamás, perpetraríamos una idea semejante, aunque el subconsciente o la fantasía a este camino nos incitaran. No obstante, no es descabellada la idea de que quizá, otra persona sí que lo haría… Por eso, en mis meditaciones, sale muy a menudo esta idea, suscitándome asombro y afán de comprender cómo puede ser que una chica joven, una doncella con una vida que la mayoría de la gente deseamos, se lanzara al asesinato y la mutilación con una potente escopeta de caza.

De acuerdo, llegados a este punto debo confesar, para qué engañaros, que lo que más mueve mi afán de conocimiento es una curiosidad mórbida y enfermiza que me empuja a descifrar todos los pormenores y los detalles del asunto. Y creo que vale la pena indagar en ellos, pues cuando un tema afecta la mente con tanto vigor, siempre vale la pena dedicar un tiempo a pensarlo.

Si el lector quiere, que haga su propia meditación, saque sus propias ideas y conclusiones y, así, culmine satisfactoriamente su interés por el caso que nos ocupa. Yo, por mi lado, no estoy para nada satisfecho e invito, a los que sientan esta misma inquietud, a vagar conmigo por los quince años de la vida de esa doncella asesina.

Si aún estáis aquí, os doy la bienvenida y os notifico que mis vacilaciones han avanzado satisfactoriamente.

Bien, empecemos por el inicio, o sea, por la infancia de la desventurada doncella de rizos dorados. Supongamos, por un momento, que su familia no tenía nada de particular o de extraño. Era la típica y ordinaria familia, rica y acomodada, de la burguesía neoyorquina. Por tanto, lo especial de este asunto es de bien seguro que deberíamos buscarlo en los vericuetos más ocultos y dificultosos del alma de la doncella… podríamos llamarla… Sara.

Entonces… figurémonos de tal modo su infancia, que podamos identificarnos con ella; pues en el psiquismo humano no hay mayor herramienta de comprensión que la empatía hacia sus cónyuges o sus semblantes.

Bien, tomando como partida la riqueza de su familia y su buena posición social, podemos suponer que Sara vivía rodeada de todas las comodidades que uno pueda desear. Era una muchacha consentida, que siempre conseguía lo que se le antojaba. Pero no por eso dejaba de lado las responsabilidades de su vida o se comportaba de maneras impropias. Todo lo contrario. Sara era una chica responsable, que se comportada de manera ejemplar y enorgullecía, seguramente, a su padre y madre. Sin duda alguna, hacía honor al apellido que llevaba.

Sara no tenía muchas amistades, pues se dedicaba la mayor parte del tiempo al estudio y a las labores de su hogar. Seguía al pie de la letra las órdenes de sus padres y su vida se caracterizaba por el riguroso estudio, el temple y la seriedad con las que llevaba a cabo todas sus acciones, el esfuerzo para llegar a conseguir sus metas y sus objetivos o su dedicación a las tareas del hogar y de la familia.

La doncella se hacía mayor. Pasaban los años y cada vez era mejor considerada y su estampa era reconocida en todas las familias relacionadas con los De La Poer. Pero, con la llegada de su adolescencia, también llegaron otros intereses, otras inquietudes… y otros deseos.

Sara estaba ansiosa por ver mundo. Por abrir sus alas y volar… volar a lo más alto, allí dónde ningún avión pudiera llegar. Hacer cosquillas a las nubes y verlo todo desde una nueva perspectiva, singular y sin obligaciones. Pues era esto lo que más le empezó a molestar, las obligaciones.

Estaba harta de seguir las órdenes de sus padres, de pasarse el día estudiando, limpiando la casa o haciendo la comida. Ella quería salir a jugar, a divertirse, a conocer gente, a hacer amigos y amigas… y a conocer chicos. Sobre todo eso, sobre todo conocer chicos… pues cuando llega esta edad, una chica se siente inquieta y algo en su interior revolotea y la hace vibrar. Su sangre hervía, su corazón se desbocaba, su imaginación soñaba… y soñando, quiso empezar a vivir por ella, no por sus mayores.

Creo que todo cambió entonces, cuando su interés por los hombres despertó por primera vez, inocente e incauto. Ella no entendió por qué sus padres se enfadaron tanto por sus actos y tildaron su conducta de impropia y de vergonzosa. ¡Si ella sólo quería ser feliz! ¡Seguir sus sentimientos, puros y sinceros y hacer cosas bonitas!

Y empezaron a llegar las primeras disputas, y con éstas, el corazón indomable de una mujer soñadora y rebelde estalló en medio del universo en una infinitud de nebulosas crepusculares, preñadas de sueños, de ambiciones, de deseos y de placeres.

Sus padres, conducidos por la codicia, por los materialismos y las banalidades de una época de exultante pomposidad, negaron a la joven soñadora a convertirse en mujer, y lo que es peor, a luchar por sus sueños y sus deseos.

La pobre Sara se quedó encerrada en una vida gris y monótona. Justo cuando empezaba a vislumbrar la vida dorada y bella, cuando empezaba a ver la luz del amor y de la alegría, sus padres, sus superiores, sus mayores, sus amos; encarcelaron su felicidad y la encerraron en la vida que ellos mismos creían la correcta, según sus propias ideas cerradas y cortas de miras.

¡Qué detestable! ¡Qué odioso por su parte! Una chica debe actuar y decidir lo que le dicte el corazón, ¡no lo que le dicten los demás! Sus padres actuaban pensando en el buen camino de la chica, siguiendo unas ideas y unos dictámenes aprendidos en horas oscuras, cuando cualquier cosa era suficiente. ¡Pero eso no era asaz ni benévolo para una chica llena de luz y de alegría! Sara necesitaba cumplir sus propios deseos, llevar su propia vida y empezar a actuar cómo una mujer, ¡empezar a tomar las riendas de su destino!

Pero ellos no entendían que esas maneras eran sólo las suyas, las que ellos mismos habían inventado y habían impuesto a su dorada doncella… unas maneras anticuadas y carcomidas por lo artificioso y lo inflexible.

Entonces, cuando Sara cumplió los quince años, se vio envuelta por una segunda oscuridad más triste que las mismas tinieblas nocturnas. Su vida transcurría apenada entre horas bajas que caían cómo gotas de un rocío melancólico. Se pasaba las horas mirando a través de la ventana, viendo como la vida exterior bullía y circulaba sin ella, sin ella… ¡sin ella! Y de pronto, todos sus instantes perdidos, todos sus huecos objetivos, todos sus gritos mudos estallaron en un abanico de grises y negros que gritaban gemidos de odio y de envidia a los demás seres vivientes de la maldita ciudad.

Su corazón se ahogó entonces, y ahogadas todas sus ilusiones y esperanzas su vanidad empezó a crecer dentro de su alma, ansiando, envidiando, deseando la vida de los demás.

Envidiaba el paso firme de los hombres de negocios que cruzaban la calle. Envidaba los paseos elegantes y dulces de las señoritas solteras que coqueteaban con los mozos más apuestos. Envidiaba los sombreros que flotaban por debajo de su ventana, coronando las cabezas pomposas de viejas impostoras que vivían una vida robada. ¡Pues ella se las robaría!

Un día, ya no pudiendo aguantar más, ya no pudiendo soportar la envidia que oprimía su corazón, escapó de las prisiones de su hogar amparada por la masa ruidosa, viva y pegajosa, de una ciudad hirviente de leprosa existencia. Se mezcló entre esta masa vital, invisible, impersonal, sin nombre, sin significado… nadie la miraría, nadie le haría caso, podría llevar a cabo su terrible plan sin que nadie se diera cuenta de sus intenciones.

Pero entonces, cuando se acercaba hacia la tienda de armas, de entre la confusa multitud y el maremágnum de pasos, le pareció oír unas pisadas muy diferentes a las demás, unas pisadas con un ritmo adecuado y particular que la seguían. Se asustó. Su mirada brincó de un lado a otro, buscando quién la acechaba. Empezó a correr, huyendo de su propia paranoia y se asomó al portal de la tienda, sintiéndose protegida entre la oscuridad de unas pilastras anchas y profundas.

Ay Sara, ¡qué ilusa eres! ¡¿Por qué tienes miedo?! No debes temer nada, soy yo quien te sigue… no te preocupes, entra, ¡entra! Y coge lo que necesitas para satisfacer tu odio, tu venganza ¡y la envidia que te corroe!

Y Sara no dudó. Como conducida por un poder perverso y satánico, la blanca doncella entró corriendo al interior de la tienda, dejando tras de sí un susurro sinuoso llevado por el viento.

Entonces dentro ella compraría la escopeta más poderosa de la que dispusieran. No habría tenido ningún problema en adquirirla, ya que en esa ciudad, con dinero se puede conseguir cualquier cosa.

Con el arma en los puños Sara se sintió poderosa, y sus ansias de venganza rugían como leones enfurecidos. Sus pasos salieron vigorosamente, como un arrollo de agua que cae salvajemente por una catarata de aguas tenebrosas.

Entonces vinieron los estruendos, y un estallido final de horror. Mientras vacilaba, seguramente no me dio tiempo a percibir el primer trueno, el que anunciaba la tormenta. Pero el segundo… el segundo seguramente que todo el mundo lo oyó… y entre la terrible barahúnda pudieron escuchar el tercero, y el cuarto, y el quinto, y el sexto… y así hasta doce despiadados estruendos escupidos por la endemoniada arma de fuego que una doncella, frágil y delicada, manejaba como la misma guadaña de la Muerte.

Si yo hubiera podido presenciar esa lujuria de asesinato… ¡por el cielo! Que seguramente me hubiera quedado diabólicamente maravillado, como por un poder perverso y satírico de una diablesa rubia, blanca y brillante como un ángel. Y seguramente, esa imagen se hubiera quedado grabada en mi retina para siempre: la imagen de doce cuerpos despedazados, contorsionados como un circo… y el humo… también el humo emanando de sus cuerpos y del arma de Sara… la lluvia, roja… salpicando el asfalto, la humedad mojando los cuerpos… y una doncella, blanca y pura, rubia como el oro, con la mirada hueca, con la vista perdida en el infinito, ignorando la sangre que salpicaba sus pálidas mejillas… ignorando la escopeta que se balanceaba inquieta, pendida en sus brazos finos y delicados…


jaumemoreso
Mensajes: 947
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
  • CITAR
  • 25 de Octubre de 2010 a las 16:29


Certamen XIV: Apocalipsis

La mujer estaba sentada en el columpio, con la mirada perdida hacia el lago, que ese día resplandecía con la fantasmagórica luminosidad que le enviaba una Luna menguante y perversamente garfiosa.

De pronto, un pícaro haz de luz se le escapó al astro frío. Burlón y dionisíaco, incidió maliciosamente sobre una lacerante y ponzoñosa hoja de metal empuñada por la mujer. Ella percibió el destello blanquecino, helado y mordaz. Segura de sí misma, sabiendo que su vida había llegado al final, cerró los ojos y dejó volar su mente en fútiles cavilaciones. Levantó el cuchillo a la altura de su rostro, y el impulso de su muñeca lanzó el puñal con malvada intención hacia su garganta. Y mientras la vil hoja empezaba a sesgar la piel de su cuello, algo brilló en el horizonte, y se produjo un destello tan fuerte que obligó a la suicida a abrir los ojos. Y en ese preciso instante, cuando la sangre empezaba a derramarse por su cuello, y los gestos espasmódicos de su rostro dibujaban un gorgoteo suplicioso, sus ojos llegaron a contemplar el horror cósmico de las estrellas, el indecible e inimaginable horror del universo que estaba cayendo en el mundo. En ese último momento, cuando la vida abandonaba su endeble cuerpo y sus ojos contemplaban el caos absoluto, sintió pánico. No pudo contener las lágrimas e incluso en la muerte, siguió llorando de horror, de un horror más insondable que el abisal pozo de Demócrito, y que en los últimos momentos la poseyó, para siempre.

Los rayos de luz siguieron cayendo sobre el lago, mofándose del cuerpo inerte de lo que antes había sido una hembra humana saludable y nutritiva. Y el mundo entero, sintió el impacto cósmico, la llegada del averno y de la estéril desesperación. Y en un fugaz instante que pareció eterno debido a la ausencia de oscuridad, el planeta entero hirvió de chispeantes chorros luminosos de una energía secreta y recelosamente guardada.

La cortedad se adueñó del corazón de los humanos, y al ver la mefistofélica miríada de luces que brillaba en el cielo, por todas partes, por todo el universo; se encogieron sobre sí mismos, llorando y gritando patéticamente poseídos por el horror absoluto. Sus ojos se negaban a contemplar el caos astral que se derramaba y se vertía a través de la inmensidad, pero sus voluntades son débiles y se quiebran con facilidad. Y no tardaron en hundirse en la más desesperada perdición, cayendo en el Hades de la fatalidad esteral en medio de burbujeantes y orgásmicos chapoteos de un océano universal de energía cósmica.

La tierra se resquebrajaba, se agrietaba y se rompía incesantemente, liberando unos gases mohosos que revelaban fugazmente las mismísimas entrañas del planeta. Los mares crepitaban con furia, saltando encrespados y lamiendo vertiginosamente las ciudades humanas en medio de la más terrible hecatombe sideral. Y entonces, el fondo oceánico, poseído por la salvajería de Pan, emergió fantásticamente desatando el más terrible de los pandemóniums.

Ninguna pesadilla humana podría llegar a transmitir el indecible caos infinito que rebasa cualquier tipo de imaginación. La Humanidad no era nada, no significaba nada. Su existencia había sido irrisoria; y ante el poder absoluto y caótico del cosmos, todo se hundió en la más terrible miseria. La tierra se rompió, estallando en medio de los fuegos del purgatorio. Los océanos estallaron y, evaporándose instantáneamente, sacaron a la luz regiones que durante millones de años habían estado ocultas bajo insondables profundidades de agua.

Entonces fue cuando aparecieron…

Millones de grotescas máquinas voladoras emergieron de los negros y tenebrosos lodos oceánicos, y ascendiendo cuales demonios alados a través de remotas regiones de tinieblas, cazaron uno a uno a los endebles y patéticos humanos que corrían y se contorsionaban en un ridículo intento por huir. El mundo entero se anegó de la barbarie metálica de esas máquinas. Por dónde aparecían, la vida entera dejaba de existir. El planeta mismo estaba siendo asesinado, por unas crueles y malditas ansias de destrucción.

Lo arrasaron todo a su paso y ningún humano pudo escapar de sus diabólicas garras. Los pocos seres supervivientes que consiguieron esconderse, no tardaron en quemarse vivos en los mismísimos fuegos del infierno. Mamíferos, aves, anfibios, reptiles e incluso los insectos y las bacterias… Y entonces fue cuando la quimera de fuego lo consumió todo, y el espectáculo galáctico conjuró su mejor actuación:

>> La conmoción empezó repentinamente, emitiendo con una locura desenfrenada una vibración bulliciosa que emergió desde el centro del planeta. La Naturaleza luchó contra ello, desatando las mayores fuerzas volcánicas y los más devastadores tornados en medio de una universal tormenta de rayos. Pero nuestra gran madre Gaia no tardó en sucumbir y en ser aplacada por el horror que se vertió desde las estrellas, las cuales observaban con expectación y parpadeaban al compás de las explosiones.
Lo que antes había sido un planeta lleno de vida, se había convertido en una nube polvorienta y nauseabunda que se esparció por la oscura galaxia como la ceniza soplada por el viento. Con la misma facilidad con la que un humano aplasta con sus botas a una hormiga, esos seres destruyeron todo el planeta, arrastrando todo tipo de vida hacia la locura del horror.
danielhr
Mensajes: 1.359
Fecha de ingreso: 19 de Mayo de 2008
  • CITAR
  • 26 de Octubre de 2010 a las 7:07

Sobre La cosecha, DanielHR dijo...


La cosecha (3 puntos): Ya se lo comenté a Jaume. Si en Estados Unidos tenían al Loco de Providence, aquí en Bubok tenemos al no menos genial Chalado de Lleida. ¿Qué hubiera pasado si Lovecraft hubiese escrito La Guerra de los mundos? En menos de lo que se tarda en decirlo, Jaume se ha puesto manos a la obra y nos ha regalado este terrible texto. En este escalofríante e impactante relato, Jaume nos muestra a una humanidad destinada a ser pasto de una terrorífica raza alienígena. La imagen de esos extrarrestres de colmillos afilados (al más puro estilo Predator) manipulando una picadora de carne, quieras o no, te deja helado. ¡Y mucho más si nos imaginamos a esa repulsiva pasta de carne que sale de la trituradora! Conclusión: Jaume ha vuelto a ganar. 

Sin lugar a dudas, me quedo con este relato. El argumento, a mitad de camino entre un capítulo de Más allá del límite y La guerra de los mundos es alucinante. Siendo sinceros, tiene el lastre de estar repleto de varios adjetivos que entorpecen un poco la lectura, pero quedan disimulados por la sencillez del argumento y el impacto de algunos de sus pasajes, dando como resultado un relato muy visual. Vamos, que mola hasta decir basta. 
raulcamposval
Mensajes: 4.210
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
  • CITAR
  • 27 de Octubre de 2010 a las 20:32

Yo también voto por la cosecha. Es el mejor de los tres, sin duda. Y al final, el cambio de punto de vista, cierra el relato de manera fantástica. 


La coseha 2
Maniobra 0
Sara 0

Por favor, leed los relatos y votad, que no cuesta nada. 
jaumemoreso
Mensajes: 947
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
  • CITAR
  • 29 de Octubre de 2010 a las 14:15
Gracias Daniel por tu fantástica valoración de "La cosecha"!! Y también gracias Raúl! Me alegro que te guste este relato, para mí también es el mejor. Saludos!
pelagio
Mensajes: 3.387
Fecha de ingreso: 5 de Mayo de 2009
  • CITAR
  • 29 de Octubre de 2010 a las 14:30
Bueno, Jaume, tú sabes que siento debilidad por Sara Lapoer. Así que ya sabéis cual es mi voto.
idelosan
Mensajes: 1.311
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
  • CITAR
  • 29 de Octubre de 2010 a las 15:16
Este domingo noche analizaré bien el asunto :)
oniria
oniria
Mensajes: 2.267
Fecha de ingreso: 15 de Febrero de 2009
  • CITAR
  • 29 de Octubre de 2010 a las 16:54
Yo me quedo, una vez más, con LA COSECHA.

Por más veces que lo leo, la sensación de espanto se mantiene y alcanza límites espeluznantes en la sala de las cuchillas esas...

Juas qué terrible, de verdad ;DD
simpatialaboral
Mensajes: 728
Fecha de ingreso: 6 de Diciembre de 2009
  • CITAR
  • 29 de Octubre de 2010 a las 18:46

Me inclino por El extraño caso de Sara Poer, un cuento que destaca por la belleza de su final y del que me atrae la forma de narrarlo. Sea cual sea la elección, pienso que el autor tiene que dedicar un ratito a pulir algunos excesos del lenguaje (muchos adjetivos contiguos y algunas reiteraciones de vocablos que son demasiado visibles.)

Por cierto, que en el Recopilatorio aparezcan las ilustraciones; y si le podéis convencer o pagar para que ilustre cada uno de los relatos seleccionados, ya estáis tardando.
Un saludo, Jaume.
Sara Poer: 3 puntos
La Cosecha: 2 puntos
"Egipto": 1 punto
incongruente
Mensajes: 1.269
Fecha de ingreso: 10 de Junio de 2008
  • CITAR
  • 29 de Octubre de 2010 a las 23:59

Mi no coincidencia con otros lectores no se debe mas que a mi incapacidad para entender este tipo de literatura, pero dado que debemos colaborar por el buen fin de este primer libro, votaré según yo entiendo.

Todas mis preferencias por la historia de Nefertitis, Egipto o La maniobra de Nefer.

Después voto por La cosecha, que aunque me ha repateado tela su lectura, debo reconocer que este chico, su autor, uséase, Jaume, tiene futuro en este tipo de literatura.

Finalmente votaré por El extraño caso de la pobre Sarita de mi alma, pero es que me va menos.

Pos ya está, ¡ea!

jaumemoreso
Mensajes: 947
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
  • CITAR
  • 31 de Octubre de 2010 a las 23:09
Bueno pues la votación está en:

La cosecha              3 votos
Sara De La Poer     3 votos
Nefertiti                    1 voto

Así que hay empate... xD
idelosan
Mensajes: 1.311
Fecha de ingreso: 6 de Noviembre de 2008
  • CITAR
  • 31 de Octubre de 2010 a las 23:31
cita de jaumemoreso Bueno pues la votación está en:

La cosecha              3 votos
Sara De La Poer     3 votos
Nefertiti                    1 voto

Así que hay empate... xD
Bueno, hoy por hoy, creo que podría también decantarme por Neferman, pero viendo el empate, me inclinaré más hacia La Cosecha. ¿Razones? No se por qué, pero el relato me gusta más esta vez que la primera vez que lo leí. Ahora, el estilo barroco empleado aquí por Yäume, pese a seguir pareciéndome excesivo, lo veo más ameno en relación a lo que se cuenta, y además la historia me llega mejor (¿también puede ser que el relato gana con la relectura?). Además, en cuanto a temática, creo que es el que más se ajusta a la personalidad literaria del autor. "Sara La Poer" no está nada mal y es un buen homenaje a relatos del romanticismo, pero veo la historia mucho menos atractiva y más previsible.
jaumemoreso
Mensajes: 947
Fecha de ingreso: 9 de Abril de 2009
  • CITAR
  • 1 de Noviembre de 2010 a las 2:25
Pues al final acaba ganando "La cosecha" y la trituradora gigante... xD

Gracias Idelosán por tus comentarios :)
raulcamposval
Mensajes: 4.210
Fecha de ingreso: 9 de Noviembre de 2009
  • CITAR
  • 1 de Noviembre de 2010 a las 22:42

Veo que os habéis apañado perfectamente sin mí. 


Je, je… Sería interesante que fuera el propio autor el que gestionara su semana…

Uhm!
   
Chat de soporte de Bubok ×