Dejamos espacio para el trigésimo tercer concurso de micros, todos ellos comenzando por dos palabras: "Ven aquí".
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REVANCHA Ven aquí. No intentes escabullirte porque no te va a servir de nada. Un trato es un trato. Nunca pudiste imaginar que yo fuera capaz de arriesgar tanto en un juego, por eso aceptaste la apuesta. Yo siempre fue el segundón, el idiota, el cobarde. Pero ya ves, me he amputado el meñique sin inmutarme, ya apenas sangra y tu expresión aterrada es un bálsamo que me calma el dolor. Ahora quiero tus ojos. Ése era el pacto. |
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EL JOVEN NERÓN − Ven aquí, hijo mío. Desde aquí lo verás perfectamente. Siéntate. − ¿Cuándo empezará? − Enseguida. ¿Ves el reloj de sol? Son casi las doce... ¡Mira! ¡Ya entran en la pista! − ¡Qué sucios! ¿No podrían haberlos lavado un poco? − No. A los leones no les gusta el olor de jabón. Es mejor que huelan a sudor. − ¿Y los leones? ¿Tardarán mucho? − Tranquilo hijo. Saldrán enseguida. − ¿Se los comerán? − Normalmente es lo que hacen. − Espero que lo hagan. Esos cristianos son muy feos y muy desagradables.
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REHABILITACIÓN -Ven aquí, te estoy esperando. |
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NO TENGAS MIEDO Ven aquí, sí, aquí, mucho más cerca, hasta que pueda tocar la piel suave de tu mejilla. Pasa tu mano por mi espalda y mírame a los ojos. Si te dejas llevar por el momento, podrás disfrutar del placer que proporciona. Ven aquí, no digas que no sabes, no importa, yo te enseño. Cuando suene la primera nota, retrocedes un paso y luego otro, después damos la vuelta y volvemos a repetirlo. Relájate y deja que yo te lleve. Verás como bailar acaba gustándote.
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SALVADO – Ven aquí –dijo el padre– O iré yo –apostilló desabrochándose la correa. Salvador venció, por primera vez, la parálisis que esto le producía y, en lugar de rasgarla a golpe de sumisión, la hizo añicos con un impulso que le precipitó a través única vía de escape de la estancia. Una vez en el suelo, aún tuvo tiempo de sonreír. Mientras se saturaba del sabor ferroso, descubrió que esta sangre no dolía tanto como la que se agolpaba bajo su piel tras apaciguar el odio del padre; mucho menos que las sucias gotas que brotaban cuando aquél saciaba su amor. |
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EL FINAL -¡Ven aquí si tienes huevos! …….. ¡Hostia que viene! |
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¡QUÉ DIVERTIDO...! —Ven aquí—baló la oveja. |
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EL "CHORIZAZO" -Ven aquí. |
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EL BESO ELÉCTRICO -Ven aquí, Nana. Tengo una sorpresa para ti. El androide, un EVA2050 de primera generación, se acercó a la enorme caja con el titubeante paso que marcaba el desgaste de su obstruido sistema hidráulico. -Te va a encantar. Ábrelo. El único brazo funcional del robot tiró del precinto y retiró las solapas dejando al descubierto la esbelta figura de una nueva y, por fin retrocompatible, JANA3000. -¿Sorprendida?... Sabes que no puedo perderte. Lo eres todo para mí desde que papá y mamá nos dejaron. Transfiere tus datos. Nana fundió sus acartonados labios con los del nuevo terminal.
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