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romi
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El padre

18 de Agosto de 2013 a las 12:19

Bubok

EL PADRE

 

               Los amigos, con frecuencia le preguntaban:

- No entendemos por qué das a tus hijos el trato que vemos.

- Pues yo sí lo tengo claro y por eso me comporto así con ellos.

- ¿Pero qué pretendes tratándolos con tanto respeto y concediéndoles casi siempre lo que te piden?

- Hacer de ellos hombres buenos que tengan siempre como principios el respeto para con los demás y lo que les rodean porque pienso que es el camino de la felicidad verdadera.

- ¿Entonces, según tú, el mundo y las personas nos transformamos y avanzamos correctamente hacia la perfección, practicando el respeto y la libertad y no con odio, luchas y guerras?

- Lo que estáis diciendo es exactamente lo que pienso.

 

               Y los amigos, como no acababan de entender la filosofía del padre con sus hijos y las personas que le rodeaban, lo dejaban tranquilo pero no se quedaban convencidos. Los dos hijos, ya eran mayores, casi hombres porque estaban a punto  de cumplir los quince y dieciséis años. La madre los quería mucho y nunca discutía ni con ellos ni con el padre, porque en su corazón intuía que era muy acertado el modo en que el padre trataba a los jóvenes. Trabajaba el padre en un pequeño taller de artesanía en la Medina de la Alhambra y tenía su humilde casa, en este bonito barrio, rodeado por la gran muralla. Los reyes de la Alhambra, los príncipes y las princesas, mostraban un gran respeto por este sencillo hombre artesano porque también se daban cuenta que era bueno y pacífico, más que ninguna persona en Granada.

 

               Y aquella bonita mañana de primavera, tanto los amigos como los vecinos y otras personas, vieron con sus propios ojos, una noble acción de este padre bueno. Los jardines de la Alhambra se habían llenado de flores y también los pequeños arriates de las casas en la Medina. En la casa del artesano, la madre preparó las cosas para celebrar una pequeña fiesta, con motivo del cumpleaños de uno de los hijos. Puso flores en todos los lugares de la casa y preparó algunos alimentos buenos. Invitaron los hijos a sus amigos y también a los niños vecinos. Estos fueron los primeros en llegar y, entre ellos, una pequeña que considerada casi de la familia. Era por esto muy respetada y querida por los dos hermanos. Y como ella también los quería mucho, en cuanto llegó a la casa, le ofreció a los dos un gran ramo de flores recién cortadas. La madre se lo agradeció y enseguida le pidió a la niña que entrara y se acomodara y fuera cogiendo lo que más le gustara de las cosas que había preparado la madre.

 

               Tres de los amigos del padre, ya estaban allí presentes y su intenciones eran observar el comportamiento de la familia para con los hijos y los invitados. Y especialmente les interesaba observar de qué modo se comportaba el padre con los hijos. Porque no acaban de convencerse que su modo de comportarse, fuera sincera. Y al poco de llegar a la casa, estos hombres vieron como el padre se acercó a los hijos y les preguntó:

- Como regalo en este día tan importante ¿queréis para vosotros todas las monedas que he ganado a lo largo del mes?

Al oír esto, los hombres amigos del padre, se llevaron las manos a la cabeza. Entre sí comentaron:

- No es correcto que un padre se comporte así con sus hijos.

- Desde luego que no lo es.

Y en este momento oyeron que los hijos dijeron al padre:

- Padre, el premio que nos ofreces es muy bueno pero nosotros no queremos tanto dinero.

- ¿Cuánto queréis, entonces?

- Solo algunos centavos para guardarlos y emplearlos luego en cosas buenas para nuestros amigos.

 

               Al oír y ver esto, los hombres amigos del padre, se acercaron a éste y le preguntaron:

- ¿Pero cómo es posible que le ofrezcas a tus hijos todo lo que has ganado en un mes?

- Siendo generoso con ellos y ayudándoles a que sean libres y se sientan respetados y buenos, es como creo que el día de mañana serán hombres de paz y contribuirán a mejorar al mundo y a las personas. Haciendo felices a los demás y ofreciéndoles sonrisas, es la mejor forma de realizarnos. Porque no es por el odio, la lucha y la violencia por donde el mundo y las personas llegarán un día al gozo pleno y a la armonía sino por el respeto, la bondad y el amor.

 

               Y los amigos del padre, aquel día se marcharon de la fiesta y cuando iban por las calles, decían a los que se encontraban:

- Definitivamente este hombre artesano y padre de estos jóvenes o es un romántico o no está bien de la cabeza. Porque el mundo se transforma con luchas, guerras y sangre y no del modo en que él lo sueña.

 

 

   
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