
POR EL VALLE DE LA VENTANA
Desde hacía tiempo, buscaba tesoros. Leyendas, historias y secretos por muchos rincones de Granada: por el río Darro, nacimiento y valles, por la colina de la Alhambra, Cerro del Sol y olivares, por el río Genil, laderas a los lados y Sierra Nevada, por la ancha vega y las puestas de sol al fondo de ella y por el Albaicín y Realejo. Intuía en su alma que nada hay más hermoso en este suelo que seguir a los sueños y escribirlos para que no se pierdan. Porque se decía: “Los sueños son como los hitos que van señalando el camino hacia el corazón del Universo, a la eternidad, a lo definitivamente bello”.
Y aquella nublada mañana de primavera, se dispuso para recorrer el valle. El hermoso rincón por donde el río corre sereno y, a un lado y otro, crecen espesos los bosques y la hierba se llena de mil florecillas en estos días de primavera. Iba solo, con la pequeña mochila a sus espaldas, la cámara de fotos en la mano y atento a todo lo que por el lugar la naturaleza presentaba. Y caminaba por la senda que sigue a las aguas del río cuando, al dar una cuerva, se los encontró. Dos jóvenes, él y ella, que también caminaban buscando algo. Los saludó y enseguida les preguntó:
- ¿Estáis perdidos por aquí?
El joven, de unos dieciocho años, aclaró:
- Nosotros conocemos muy bien todo esto.
- Entonces ¿a dónde vais?
La muchacha, algo más joven que él, llevaba en sus manos un pequeño cuadernillo de color verde, tamaño A6. Le mostró este cuadernillo y en la portada de cartulina verde hierba, leyó: “Historia de mi abuelo, el tabacal”. Lleno de curiosidad le preguntó:
- ¿Escribes cosas?
- En este valle, por donde ahora mismo vamos pasando, todos los años mi abuelo sembraba y cuidaba su tabacal. Por aquí está toda su vida y la de mi abuela y por eso hoy lo recorremos.
- Y ahora mismo ¿a dónde vais?
Antes de que la muchacha contestara a lo que le había preguntado, al frente y algo más arriba, los descubrió. Eran cinco o seis, también jóvenes como ellos y caminaban en la misma dirección. La joven del cuadernillo los llamó, se pararon, al encontrarse se saludaron y ahora, todos juntos, caminaron hacia la derecha, en busca de la roca en la ladera. Mezclado con ellos siguió caminando y ahora notó que la muchacha del cuadernillo, se ponía a su lado y tratándolo con afecto, le decía:
- Hacia esa gran roca que se clava en la ladera, vamos.
- ¿Y qué hay ahí?
- La Ventana. ¿No la conoces?
- Es la primera vez que oigo hablar de esto. ¿Qué ventana es y qué se ve desde ella?
- Ese es nuestro secreto. Sigue con nosotros y lo verás dentro de un momento.
Se sintió alagado por la joven, por la ilusión que dejaba traslucir y por el misterio del cuadernillo y la ventana. Y por eso pensó que hoy, en estos momentos, acababa de encontrar uno de los tesoros que con tanto interés continuamente buscaba. Llegaron a la gran roca, los primeros del grupo la rodearon y al colocarse en el lado de arriba, ante ellos apareció la ventana. Un gran agujero abierto en el corazón de la roca, perfectamente tallado por la erosión de la lluvia y el viento. Los primeros se fueron asomando a la ventana y todos lanzaban exclamaciones de asombro. La joven del cuadernillo le dijo:
- Ven por aquí, asómate con cuidado y mira despacio a ver si te gusta lo que descubras.
Le hizo caso, se aproximó a la ventana con gran cuidado, apoyó su mano en la roca, acercó su cabeza y miró. Y al descubrir la luz y los colores que a lo lejos resplandecían, se quedó sin aliento. Le preguntó la joven:
- ¿Reconoces lo que estás viendo?
- Es la Alhambra, sus palacios, torres y murallas pero como nunca antes en mi vida he visto. Las torres parecen pintadas de azul vivo, oro y blancas y lo mismo las murallas y los palacios. ¿De dónde salen estos colores tan hermosos y cómo es posible esto?
- Es nuestro secreto pero real. Lo estás viendo.
Poco después, despidió a la joven del cuadernillo, a su amigo y al resto del grupo. Caminó hacia el río y, mientras se alejaba, para sí susurraba: “Ellos como yo, buscan sueños y escriben historias maravillosas. Y esta de la ventana, el valle y el tabacal del abuelo, merece ser recogida y que muchas personas la conozcan”.