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MERCEDES - ebook-

  • Autor: GCR
  • Estado: Público
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Ver ficha técnica completa

Un día martes, me llamaron a la oficina  del taller. Me preguntaron, si estaba dispuesto a ir a hacer unos trabajos a Buenaventura.

 

El trabajo, consistía en instalar los pasacintas y parlantes que llegaron nuevos a prueba de humedad. Varios botes y lanchas estaban esperando que se hiciera la instalación.

 

Les dije que sí, que estaba dispuesto a ir, pedí que me dijesen las condiciones de mi estadía allá.

 

Me dijeron, habitación y comida era por cuenta de ellos. El pago, el mismo que tenía en convenio con el taller, más un pequeño incremento para gastos extras.

 

Iría acompañado por un polarizador del taller. Vivía en buenaventura, él iba a hacer unos polarizados en el hospital y en algunos botes.

 

Salimos un viernes para buenaventura. Los materiales para polarizar y para hacer las  instalaciones fueron enviados por una empresa de encomiendas terrestres.

 

Los familiares del polarizador, me habían conseguido una habitación con baño privado cerca de la casa de ellos. Por los lados del hospital.

 

Salimos para Buenaventura en la mañana, viajamos en una flota magdalena, un viaje bastante largo y cansón.

 

Llegamos al puerto, nos bajamos de la flota, caminamos un poco y llegamos a la casa de mi compañero de trabajo.

 

Nos habían guardado almuerzo, un viudo de bocachico bastante exquisito… llevaba bastante hambre, no había ni desayunado.

 

Después del almuerzo, me llevaron donde me habían conseguido la habitación, más o menos a tres cuadras de ahí.

Una casa algo grande, dividida en varias piezas. Cada pieza tenía su baño completo; sanitario, lavamanos, ducha…

 

La dueña de la casa, la señora martha, era una persona de unos cincuenta años de edad, raza negra, algo robusta.

Una mujer risueña, alegre, muy jovial… siempre sonriente… muy buena persona, dicharachera, con mucha guasa.

 

Me la presentaron, me indico el cuarto que tenía preparado para mí, me pregunto; si me gustaba o me lo cambiaba por otro. Le indique que estaba bien, que no había ningún problema.

 

Me enseño el resto de la casa, habían dos personas más habitando en ella, fui presentado; uno era un señor de unos sesenta años de edad, pelo algo canoso, ensortijado, piel trigueña.

La otra persona, era una señora de más o menos cuarenta y cinco años de edad, piel negra, senos inmensos, algo gordita.

Ambos, vivían ahí hacia algo más de dos años.

 

La señora Martha, me dijo que si quería ella también me brindaría la alimentación. Mi compañero le dijo que no, que la alimentación corría por cuenta de ellos.

 

Al fondo de la casa, quedaba un gran patio, en el un lavadero. Martha me indico que ahí podía lavar la ropa y lo que necesitase se lo pidiera.

 

Le agradecí, mi compañero y su familiar se fueron para que yo pudiese instalarme. Me pidieron que cuando terminase fuese hasta la casa de ellos.

 

Fui al cuarto a instalarme, era una habitación mediana, constaba de una cama, un abanico, un closet en madera; empotrado en la pared, al lado de este el baño. Una mesa pequeña, una silla. Un televisor de perillas pegado en la pared frente a la cama.

 

Acomode la ropa en el closet, guarde en él también las herramientas de trabajo, me duche, me cambie de ropa, el calor es bastante fuerte allá en el puerto, la humedad es constante. Uno se mantiene todo pegajoso… las veinticuatro horas del día.

 

Salí para la casa de mi compañero…

 

Me llevaron a recorrer por ahí, mi compañero y un familiar, me indicaron sitios y lugares de interés. Me llevaron hasta el lugar donde íbamos a trabajar, no nos dejaron entrar, ya estaba cerrado.

 

Tomamos un taxi, a dos cuadras el taxi se detuvo, se subió otra persona. Yo mire interrogadoramente a mi compañero, él estaba tranquilo… llegamos a dónde íbamos.

Volvimos a casa  de ellos, cenamos y me fui a dormir… me duche más de cinco veces en la noche… que calor…

 

El domingo comí en casa de mi compañero, no permanecía mucho tiempo allá en esa casa, ya que colocaban el equipo de sonido muy alto… así que iba para el cuarto a ver televisión.

 

El lunes en la mañana, tome un taxi, le pedí que me llevase a la empresa de transportes de encomiendas.

 

Dos cuadras más arriba le colocaron la mano, el conductor paro y se subieron dos muchachos negros. Yo, me asuste un poco… más bien bastante… pensé, me robaron; me quede quieto y a la expectativa. Ellos indicaron un sitio, yo pensé… ahí es donde me van a hacer la vuelta…

 

Más adelante se subió un señor al taxi, indico un sitio... y arrancamos...

 

El taxi me dejo en la empresa de encomiendas, respire aliviado… las cosas para empezar a trabajar llegaban al otro día martes.

 

Me fui caminando para la casa, conociendo el sector…. Llevaba la dirección apuntada en un papel; así como el número de teléfono de la casa del compañero… por si algo, que llamara… ellos saldría de inmediato a buscarme.

 

Mi compañero, me explico luego que, los taxis en Buenaventura son usados como colectivos. Que van recogiendo pasajeros, cuando tienen el cupo completo salen a dejar la gente.

 

Que si quería un servicio de taxi, tal como en Cali; debía llamar a una empresa y solicitar un móvil con este fin… O, parar uno en la calle, antes de abordarlo hablar con el conductor e indicarle lo que se deseaba.

 

Ese lunes en la tarde fui con mi compañero y un familiar de el al hospital, a tomar medidas… a ver exactamente lo que se iba a polarizar.

 

Luego, fuimos al muelle a presentarnos… también a mirar los botes donde se iba a trabajar… el señor encargado nos presentó con los porteros, vigilantes y demás personas encargadas… les indicaron quienes éramos… así como el trabajo que íbamos a realizar.

 

Nos hicieron llenar varios papeles, firmas y otro poco de vainas…

 

Nos entregaron escarapelas, un familiar del compañero me iba a colaborar en el trabajo.

 

Luego, nos entregaron casco, overol, botas, guantes y arneses.

 

Nos indicaron donde colocar todo, nos dieron unos lokers, candados y llaves para que guardásemos ropa y herramientas.

 

Luego de todo esto, a casa para ir el martes a empezar temprano.

 

 

 

Martes, salimos temprano para el muelle embarcadero. Nos cambiamos de ropa, sacamos las herramientas, me indicaron cual sería mi área de trabajo… primero se trabajaría en unas lanchas. Estuve observando en la lista el orden de trabajo que me habían programado… indique que estaba de acuerdo con él. Ubicamos tomas de energía, colocamos las extensiones, empezamos a desbaratar la lancha.

 

Llego el material para instalar… así, que manos a la obra…

 

Le indique al ayudante la manera de meter el cableado, porque lados debía extender los cables de los parlantes y corriente al igual que el de masa o polo a tierra.

 

Le dije donde se colocarían los parlantes, eran por lo general cuatro por

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