



Dormido estaba EL EDÉN y por él me fui perdiendo, a la izquierda el arroyo ancho, el monte espeso. Sobre la cuerda del cerrillo, el tronco recto del pino majestuoso, clamando al cielo. Junto a él mi corazón agradeciendo que un día más me hayas dejado besar mi sueño por el edén hermoso que tanto quiero. Dormido estaba EL EDÉN y me fui por él muriendo.
Clasificado como: Poesía › ContemporáneaTiene 0 producto en el Carrito de la compra